Category Archives: Gobernanza mundial - Page 2

Mis conclusiones sobre la reunión con el jefe de la misión del FMI en España

Ayer asistí a una reunión organizada por el jefe de la misión del Fondo Monetario Internacional en España, James Daniel, en la que se pretendía dar a conocer las recomendaciones económicas de la institución a varios investigadores de diferentes universidades de Madrid así como conocer su opinión al respecto. Es la primera vez que lo hacían y al parecer su objetivo es ofrecer una imagen más transparente y abierta del FMI, como respuesta seguramente a las duras –y justas– críticas que recibe por ser una institución profundamente antidemocrática. Debido al carácter privado de la reunión no nos dejaron grabar las intervenciones (es lo primero que dejaron claro). Sin embargo, procedo a exponer mis conclusiones sobre las reacciones del único representante del FMI (precisamente el jefe de la misión) que asistió a la reunión frente a las críticas que se le hicieron. Read more »

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8 grandes mentiras de Draghi en el Congreso de los Diputados

Ayer, martes 12 de febrero de 2013, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, compareció en el Congreso de los Diputados  para explicar la actuación del BCE en la Eurozona. Dejando a un lado lo vergonzoso y antidemocrático que resulta el hecho de que la comparecencia fuese a puerta cerrada (y lo absurdo que fue, porque luego publicaron el discurso en internet), no puedo resistirme a denunciar aquí las mentiras, falacias y medias verdades que empleó Draghi durante su sermón. Debido a que si quisiera comentarlas todas necesitaría escribir un libro, lo que haré será centrarme en aquellas que resultan más aberrantes y bochornosas. Read more »

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1.9.1 La independencia del Banco Central Europeo

El 30 de julio de 2012 supimos que el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, iba a ser investigado por el organismo de control interno de la Unión Europea “Corporate Europe Observatory”, que es un centro de estudios sobre grupos de presión. Se le acusa de conflicto de intereses, por pertenecer al mismo tiempo a la institución monetaria europea y a un lobby internacional de banqueros. Un grupo de presión o lobby es un colectivo de personas con intereses compartidos que se organizan y dirigen sus actuaciones a influir sobre los dirigentes políticos para que las medidas adoptadas por éstos les sean lo más beneficiosas posible. Esta actividad la llevan a cabo a través de numerosas y diversas fórmulas, que van desde la financiación de las campañas electorales (para luego recibir de vuelta el favor) hasta la elaboración de informes muy orientados hacia un propósito concreto, pasando por todo tipo de donativos que buscan luego una contraprestación política.

Es decir, al presidente de la institución europea que interviene decisivamente sobre la política monetaria europea –y que por lo tanto tiene en su mano buena parte del futuro de las economías europeas– se le acusa de pertenecer a un grupo de banqueros del sector privado cuya función principal es condicionar las políticas económicas a su favor.

El asunto es particularmente llamativo porque las bases ideológicas sobre las que se sentó el proyecto comunitario europeo abogaban por la separación clara entre el poder económico y el poder político alegando que las decisiones económicas (especialmente las monetarias) debían responder a criterios exclusivamente técnicos y por lo tanto debían rehuir de los intereses particulares de los dirigentes políticos. Por ello, el Banco Central Europeo –institución encargada de la política monetaria europea– se diseñó como un organismo independiente del poder político y pasó a estar dirigido por economistas supuestamente independientes y otros expertos en la materia. Sin embargo, lo que parecía ser un ejercicio de responsabilidad económica no fue más que el resultado de un elaborado plan para que un determinado círculo de personalidades relacionadas con las finanzas se hiciera con el poder monetario de la economía y al mismo tiempo no tuviera ninguna responsabilidad frente a la ciudadanía. El poder monetario fue arrebatado a los representantes políticos para entregárselo a una serie de personas estrechamente vinculadas con el mundo de los bancos. Recordemos que el actual presidente del BCE, Mario Draghi, fue vicepresidente, por Europa, de Goldman Sachs, el cuarto banco de inversión más importante del planeta; o que el primer presidente del BCE, Wim Duisenberg, fue vicepresidente  del banco privado Rabobank, una de las entidades bancarias más fuertes de Europa.

Y es que los dirigentes políticos efectivamente podían orientar sus decisiones de política monetaria en su beneficio propio (entendiendo su beneficio propio como alteraciones supeditadas al ciclo electoral correspondiente y otro tipo de factores relacionados), pero al menos la ciudadanía tenía la posibilidad de exigir responsabilidades y también de revocar sus mandatos llegado el momento (aunque bien sabemos con importantes limitaciones). Hoy día, los que controlan la política monetaria no son personas elegidas por ningún tipo de sufragio, por lo que no tienen que responder frente a nadie. Desechar este elemento de transparencia democrática sólo podría tener algo de sentido si de verdad los nuevos dirigentes (como Mario Draghi) fuesen personas independientes, realmente preocupadas por el bienestar de la población, y sin tener ningún tipo de interés económico o de otro tipo relacionado estrechamente con la política monetaria.

A la vista está que estos requisitos no se cumplen en absoluto. En primer lugar, casos como el apuntado arriba ponen de relieve la poca independencia que tienen estas personas que se autodenominan “tecnócratas”. En segundo lugar, la ciencia económica es una ciencia social y por lo tanto no sigue las pautas de objetividad que podría seguir cualquier otra ciencia de la naturaleza (como la física o la química), lo que inevitablemente provoca que en las decisiones económicas intervenga la ética y otros criterios subjetivos. En general, una decisión económica suele beneficiar a unos sectores a cambio de perjudicar a otros. Raramente una actuación económica beneficia a todos por igual. Por lo tanto, es ingenuo pensar que las personas que estén al mando de la política monetaria vayan a actuar libre de prejuicios y de valoraciones personales. Por último, sería una extraordinaria muestra de inocencia creer que personas cuya vida profesional ha dependido siempre de la salud de las instituciones financieras vayan a intervenir en la economía internacional restando recursos, herramientas y privilegios a las causantes y agravantes de la crisis económica occidental, que no son más que las propias instituciones gracias a las que alcanzaron y mantienen su status social. Antes que trasladar los costes de la crisis a sus propias instituciones financieras lo harán obviamente al resto de sectores económicos, con los costes sociales que eso conlleva.

En definitiva, la supuesta independencia del Banco Central Europeo no es más que un cuento chino. El BCE es independiente del poder político, que con todas sus ventajas y defectos, al menos rinde cuentas a la ciudadanía porque es su elemento representativo. Pero el BCE no es independiente de los lobbys bancarios y demás intereses financieros. Esto es algo que muchos analistas críticos llevan años denunciando, y que se ha intensificado en los últimos meses a tenor de la irresponsable actuación de las autoridades monetarias del BCE.

Desde que estalló la crisis hemos visto cómo se han rescatado instituciones financieras inyectando con cantidades mastodónticas de dinero público mientras al resto de la población se les ha negado ayuda. Hemos visto cómo la estructura financiera de Europa permite a los especuladores financieros actuar a sus anchas incluso hasta poner contra la pared a economías tan importantes como Italia, Francia o Reino Unido; o cómo esta misma estructura ha permitido que los bancos comerciales abandonen poco a poco su actividad tradicional de conceder préstamos para pasar a especular en los casinos financieros. Hemos visto cómo desde la Unión Europea se ha obligado a los países integrantes a incluir en la Constitución que el pago a los inversionistas tiene que ser prioritario frente a otros pagos como salarios o pensiones. Hemos visto cómo los dirigentes europeos fueron cómplices de la falsificación contable que el banco de inversión Goldman Sachs realizó con las cuentas de Grecia a pesar de los problemas que le acarrearía a la población griega y sólo para evitar desprestigiar a la moneda única.

No nos extrañemos entonces de que esta organización no intervenga decisivamente en el mercado de deuda pública para aliviar las tensiones en las primas de riesgo (dándole la espalda y condenando a la pobreza a buena parte de las poblaciones de los países del sur: Grecia, Italia, España, Portugal…) mientras se preocupa profundamente de que todos los inversionistas (especialmente las instituciones financieras) puedan cobrar la máxima cantidad de dinero que prestaron a estos países. Los dirigentes del BCE dirigen la política monetaria europea en primer lugar hacia la satisfacción de sus propios intereses, y en segundo lugar –y sí tiene cabida– hacia los del resto de la sociedad europea.

 

 

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1.7 Eurobonos

Para evitar la tendencia creciente en las elevadas primas de riesgo de los países del sur de Europa existe una fórmula relativamente sencilla de aplicar y que en absoluto se trata de un mecanismo revolucionario: la emisión de eurobonos. Consiste en que los países de la Zona Euro dejaran de vender deuda pública y lo hiciera en su lugar un organismo común a los 18 países poseedores de la moneda común. De esta forma, en vez de tener un tipo de interés para cada país, se pasaría a tener un solo tipo de interés que englobara y sintetizara todo el riesgo de la zona euro. La deuda pública la venderían conjuntamente los 18 países, y no cada uno por separado. Se trataría de compensar el elevado riesgo de países como Grecia con el inexistente riesgo de países como Alemania. El cálculo del tipo de interés para la deuda común debería ser una especie de promedio entre todas las actuales. Por ejemplo, teniendo en cuenta que España tiene un 3,7%, Italia un 3,82%, Irlanda un 3,23%, Portugal un 5,06% y Grecia un 8,05%, y el resto de países tienen unos tipos de interés raramente superiores al 2% (1); el tipo de interés para los eurobonos podría estar en torno al 3%.

Que los países de la Zona Euro emitiesen eurobonos con un 3% de rentabilidad tendría diversos efectos. El primero de ellos sería que países como Grecia o Portugal podrían financiarse de una forma mucho más barata que la actual, lo que aliviaría muchísimo su situación económica. El segundo de los efectos sería que países más sólidos como Alemania, Países Bajos o Francia pasarían a financiarse de una forma mucho más cara que la actual. A efectos prácticos, estos países estarían soportando parte de los costes financieros que hoy día soportan los países periféricos. Por eso se comenta que la emisión de los eurobonos sería un mecanismo de solidaridad entre los países de la zona. Y precisamente por eso estos países son los que más se oponen a esta medida, en especial Alemania de la mano de Angela Merkel. El tercer efecto y no por ello menos importante es que se le cerrarían las puertas a los grandes movimientos especulativos. No es lo mismo especular con un país pequeño como Grecia que hacerlo con los fondos de todos los países de la Eurozona. Los especuladores no tendrían ya el aliciente de atacar al país más débil o menos creíble, por lo que sus acciones se verían notablemente reducidas, y con ellas la presión a la que están sometidos ciertos países.

Uno podría pensar que la emisión de los eurobonos sería una respuesta injusta a la crisis de deuda pública que asola la Eurozona, en tanto en cuanto Alemania tendría que cargar sobre sus espaldas la mayor parte del coste que actualmente tienen los países de la periferia. Pero esta apreciación podría cambiar si se tuviese en cuenta que la moneda común beneficia especialmente a Alemania en detrimento de los mismos países que actualmente tienen problemas de financiación. Y este efecto no es nuevo, sino que se viene dando desde la creación del euro en 1999. Visto de esta forma, la emisión de eurobonos sería una herramienta moderada y solidaria para corregir en cierta manera los desequilibrios financieros que se vienen produciendo desde la creación del euro y cuya resolución nunca ha sido contemplada por el desastroso diseño de la Unión Europea. En otras palabras, emitir eurobonos sería hacer justicia en la medida en que Alemania estaría pagando parte del daño que la moneda común les ha estado provocando a los países de la periferia a costa de su propio beneficio. Emitir eurobonos sería una forma de saldar la deuda que tiene Alemania con los países periféricos. No obstante, existen otro tipo de medidas mucho más solidarias y efectivas para aliviar el sufrimiento de estas economías, como por ejemplo la reestructuración de las deudas.

 

Notas:

(1)   Estamos fijándonos en los bonos con plazo de vencimiento a 10 años, que es el tipo de renta fija utilizada para calcular la prima de riesgo.

 

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La desastrosa situación económica actual se debe fundamentalmente al disparatado diseño de la Unión Europea

La imagen que se le ha dado siempre al fenómeno de integración europea ha sido fantástica. Y es cierto que en sus orígenes –allá por los años 50 y 60– no había espacio para pensar algo diferente. Con aquel proceso se pretendía acercar a los países europeos que siempre habían estado enfrentados y así terminar de una vez por todas con sus continuos conflictos bélicos. Con respecto a esto la historia ha demostrado que el proyecto comunitario ha sido un éxito innegable: aquellas guerras libradas entre las naciones europeas más poderosas para controlar los recursos del continente llegaron definitivamente a su fin. Sin embargo, en relación a otros objetivos no se puede decir que la Unión Europea haya sido un éxito, sino justamente todo lo contrario: un estrepitoso fracaso. Read more »

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Sobre la cumbre europea y de cómo nos toman el pelo

El pasado lunes 30 de enero tuvo lugar en Bruselas la enésima cumbre europea para tratar el futuro de la Unión Europea, y muy en particular la crisis de deuda. Sin embargo, y como era de esperar, los resultados fueron muy decepcionantes.

La imagen que se ha querido dar de esta cumbre está basada en un equilibrio entre austeridad y crecimiento. La mayoría de medios de comunicación así han tratado de vendérnosla. La novedosa inclusión del tema de “crecimiento” al ya conocido tema de “austeridad” ha sido la respuesta inevitable al panorama desolador de crecimiento económico de la Unión Europea. El Fondo Monetario Internacional publicó hace unos días sus previsiones económicas y ha anunciado una recesión para la Zona Euro, con un crecimiento negativo del 0,5% a pesar del aumento del 1,1% estimado anteriormente. A los líderes europeos no les ha quedado más remedio que hablar un poco de “crecimiento” para no dar una imagen tan nefasta a la ciudadanía europea. No es para menos, es de sobra conocido que la anunciada recesión es consecuencia de las políticas de recortes que vienen dominando la esfera política en todo el continente. No sólo economistas tan prestigiosos como Paul Krugman, Joseph Stiglitz o Nouriel Roubini llevan tiempo alertando sobre ello, sino que economistas poco sospechosos de rebeldía como Jim O’Neill –de Goldamn Sachs, el cuarto banco de inversión más importante del mundo– han reconocido que la austeridad conduce a la recesión. Read more »

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Las verdaderas intenciones del Banco Central Europeo y las élites financieras

Tras la reforma fiscal propuesta por el equipo de Rajoy la semana pasada, legiones de analistas y periodistas se han lanzado de lleno a difundir mensajes apocalípticos sobre la evolución económica del país con motivo de estos nuevos recortes y estas nuevas subidas de impuestos. Muchos de ellos lo harán motivados por razones de desgaste político, otros por razones ideológicas, y otros porque de verdad estén convencidos de ello. Sin embargo, independientemente de sus motivaciones personales lo cierto es que –lo sepan ellos o no– sus afirmaciones son correctas.

Ya en los primeros años de cualquier curso sobre Economía se estudia que una política económica basada en un aumento de los impuestos y simultáneamente una contracción del gasto público es conocida como una “política fiscal contractiva”. Y una política fiscal contractiva no es más que eso: una serie de medidas que buscan la contracción de la actividad económica. Su objetivo es enfriar la economía, provocando una ralentización en el crecimiento económico y colateralmente un aumento del desempleo. Este tipo de política económica es recomendada en épocas de boom económico, en el que un rápido crecimiento puede provocar serios problemas de inflación.
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Cómo nos engañan con la crisis de Grecia

Todo el mundo sabe que el gobierno de Grecia falseó sus cuentas fiscales mediante trucos contables para dar una buena imagen al exterior. Este hecho ha sido utilizado –entre otras cosas–  por el stablishment económico y político para desprestigiar al país heleno y condenarlo a duras medidas de austeridad que se presentan como un merecido castigo debido a la irresponsabilidad de los dirigentes griegos. También se sostiene que los trabajadores griegos trabajan menos que el resto de los europeos, y que por eso están en esa desastrosa situación. Al mismo tiempo se les culpa de mantener un Estado del Bienestar demasiado generoso y de vivir por encima de sus posibilidades al gastar más de lo que ingresan.

El pueblo griego está sufriendo dolorosos recortes en inversión pública y derechos sociales, y la opinión que nos llega desde los altos círculos europeos es que se lo tienen merecido, principalmente por vagos, por corruptos y por disponer de un desproporcionado Estado del Bienestar.

Sin embargo, uno no puede más que irritarse al escuchar estas acusaciones si al mismo tiempo contempla los datos que reflejan la realidad griega. Read more »

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¿Un mundo feliz?

Lástima que el mundo real no sea como una de esas películas donde los buenos lo pasan mal durante todo el tiempo pero donde al final sus admirables causas triunfan y los malos pierden la partida. El mundo real es infinitamente más injusto que eso. Siempre lo ha sido, y desgraciadamente estamos muy lejos de que cambie la tendencia. Lo hemos podido ver a lo largo de la historia del ser humano: los poderosos siempre han ganado, manipulando el mundo a su antojo y en su favor; y el pueblo llano siempre ha perdido, intentando a duras penas resistir las embestidas que el devenir le ha deparado.

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La detestable negligencia de las cumbres internacionales del G-20

El capitalismo neoliberal ha fracasado. No se trata de una frase panfletaria carente de justificación; lo acontecido durante este último año no deja lugar a dudas sobre la situación en la que se encuentra el actual sistema económico a nivel mundial: el tambaleo del sistema financiero internacional, con las respectivas quiebras y dificultades de numerosas entidades financieras; la falta de liquidez en las actividades productivas; la regresión del crecimiento económico; el aumento de personas fallecidas por inanición; la intensa destrucción de puestos de trabajo; el agravamiento de la pobreza; la incesante pérdida de confianza en el sistema financiero y las bajas expectativas económicas; la amenaza de la deflación; la nerviosa preocupación política por encontrar soluciones al problema; la desintegración social en las capas poblacionales más afectadas por el desempleo; el surgimiento y recrudecimiento de movimientos alternativos al orden social y político actual; los innumerables levantamientos y protestas contra las fuerzas gobernantes…

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