El envejecimiento de la población no es un problema económico: respuesta a VisualPolitik


Hace unos días el canal VisualPolitik publicó un vídeo en el que hablaba del supuesto grave desafío económico y social que implicaría el envejecimiento de la población, para terminar proponiendo la original receta de retrasar la edad de jubilación. Ese vídeo está lleno de mitos y errores económicos y por eso he creído muy conveniente realizar una réplica. La verdad es que no culpo a sus autores de emitir un mensaje de esas características, no sólo porque no sea un canal especializado en economía, sino porque se limitan a repetir la visión económica dominante sobre el asunto. Pero mi intención con este vídeo es demostrar por qué esa extendida visión está sesgada y por qué es incorrecta. Creo, de verdad, que es relativamente fácil explicar con datos y argumentos por qué el envejecimiento de la población no es un problema económico, y mucho menos de gastos e ingresos públicos, así como explicar por qué retrasar la edad de jubilación sería una barbaridad, no sólo en términos sociales sino también económicos. Vamos a ello.

El punto de partida del vídeo de VisualPolitik es simple y conocido: cada vez se vive más tiempo y cada vez hay menos nacimientos, por lo que la población está envejeciendo progresivamente, lo que implica que cada vez habrá más jubilados por cada persona en edad de trabajar.

4:18 “si para los 90 las personas de 65 o más años, hoy ya son casi el 20%, y en 2050 habrá más, 1,7 personas en edad de trabajar por cada persona mayor de 65 años».

A ver, a todo esto hay que ponerle varios peros. El primero es que no hay ninguna garantía de que por cada año que pase vayamos a vivir más: de hecho, en el año 2020, y debido a la pandemia, la esperanza de vida se desplomó en España y en la mayoría de los países y probablemente ocurra lo mismo en el año 2021, porque el virus sigue dando guerra; y quién sabe si en los siguientes años pasa algo parecido, todo va a depender de la evolución de esta pandemia (o de otras, o incluso de cualquier otro evento nefasto, como los efectos del cambio climático o de la contaminación, que poca broma con estas cosas). El caso es que no está asegurado, ni mucho menos, que la esperanza de vida continúe aumentando.

El segundo pero es que tampoco sabemos a ciencia cierta cómo evolucionará la tasa de natalidad, porque aunque hoy día su evolución sea claramente descendente debido a que los jóvenes están teniendo menos hijos que en el pasado, tampoco sabemos qué puede ocurrir en el futuro; ¿y si la economía prospera mucho por algún motivo, la precariedad se reduce y más jóvenes se animan a tener hijos? El caso es que, y esto lo saben muy bien los demógrafos, hacer predicciones sobre la cantidad de población más allá de los 5 o 10 años es siempre un ejercicio de ciencia ficción. La ONU, por ejemplo, cambia todos los años sus estimaciones sobre la población mundial, que depende fundamentalmente de la natalidad, y además lo hace con grandes márgenes de error. Por lo tanto, hacer política económica basada en lo que supuestamente ocurrirá dentro de unas décadas es una estrategia muy arriesgada, con altas probabilidad de fallar.

El tercer pero es que la evolución demográfica no sólo depende de los nacimientos y de las muertes, también depende de los flujos migratorios. Y estos flujos dependen fundamentalmente de la actividad económica: si las cosas van bien y hay oportunidades laborales en nuestro país, entonces viene mucha gente a trabajar, y esta gente suele ser joven, por lo que la población se rejuvenece; si las cosas van mal y hay pocas oportunidades laborales, se va mucha gente a otros países a trabajar, por lo que la población envejece. Fijaos en lo que ocurrió en España: durante los años de auge económico, que se sitúan entre el año 2000 y el año 2007, la población de inmigrantes, en su mayoría jóvenes, aumentó desde el 2% de la población total hasta el 12%. Y al contrario, tras la crisis del año 2008 este porcentaje disminuyó considerablemente, para volver a crecer luego en 2016 con la recuperación económica.

Por lo tanto, si alguien está verdaderamente preocupado por el envejecimiento de la población y quiere que haya más personas jóvenes en nuestro país, lo que tiene que hacer es proponer políticas que mejoren la economía y las condiciones laborales para que los jóvenes puedan tener más hijos y para que vengan más inmigrantes a trabajar; y no proponer políticas que retrasen la edad de jubilación porque eso no va a solucionar en nada el envejecimiento poblacional, además de que perjudicaría claramente a los jóvenes, que no podrían sustituir a los nuevos jubilados.

Por ejemplo, muchos economistas creemos que la mejor política en este sentido es el Trabajo Garantizado, es decir, que el Estado intervenga para garantizar empleos indefinidos a todos los desempleados, lo que permitiría llegar al pleno empleo y combatir la precariedad laboral. Como se puede ver hay un claro sesgo ideológico en el vídeo de VisualPolitik y en la visión dominante: ¿por qué bajar los brazos frente a la evolución demográfica actual y proponer un retraso en la edad de jubilación en vez de proponer mejoras en la economía para afectar así a la evolución demográfica?

Pero esto no es todo. Incluso aunque no hagamos nada por modificar la evolución poblacional, los análisis típicos como el de VisualPolitik se equivocan cuando se aproximan a esta cuestión. Existe una obsesión por fijarse en la relación entre el número de jubilados y el número de personas en edad de trabajar, cuando eso no es lo verdaderamente importante. La clave es fijarse en la cantidad de bienes y servicios que esa población en edad de trabajar, sea muy numerosa o sea muy escasa, puede producir para ser utilizados por toda la población, incluida la mayor de 65 años. Eso se llama productividad, y es lo verdaderamente importante. Me explico: imaginemos que en Haití hubiese la misma proporción de mayores y de personas en edad de trabajar que en España; ¿de verdad alguien cree que ambos países se encontrarían en la misma situación? Es evidente que, en España, donde hay un mayor desarrollo productivo, las mismas personas trabajando pueden producir más cosas y más diversas y asegurar mejores condiciones de vida a los mayores que en el caso de Haití. Es más: en realidad en Haití hay mucha más gente en edad de trabajar que jubilados en comparación con España, pero ni aún así pueden producir tantas cosas como en España para garantizar la vida de sus mayores: en España es más fácil que menos personas trabajando puedan atender la demanda de un mayor número de personas mayores… En consecuencia, es un error hablar del número de jubilados y del número de personas en edad de trabajar; lo correcto es hablar de productividad, es decir, de la producción que las personas en edad de trabajar pueden sacar adelante para cubrir las necesidades de los jubilados -y del resto de la población, obviamente.

En este gráfico podemos ver cómo ha evolucionado esa productividad en España, utilizando el PIB como indicador de los bienes y servicios producidos. Como podemos ver, excepto en los años de crisis que van desde 2008 a 2014, la producción por persona en edad de trabajar ha ido aumentando.

Esto quiere decir que, salvo los años de crisis, se han producido más bienes y servicios que están a disposición de toda la población, incluyendo a los mayores de 65 años. Es verdad que este grupo de edad también ha ido aumentando a medida que pasaba el tiempo, porque la esperanza de vida ha aumentado y, sobre todo, por la estructura de la población, ya que debido al baby boom hay muchas personas situadas en las franjas de edad de 40 a 60 años, y más personas están pasando a jubilarse que las personas que están pasando a la edad de trabajar, pero, si cogemos todos los bienes y servicios producidos por la población en edad de trabajar, y los repartimos entre todos los mayores de 65 años, lo que vemos es que el reparto, lejos de empeorar, ha mejorado con el paso del tiempo, con la única excepción de los años de crisis mencionados. En consecuencia, a pesar de que cada vez hay más jubilados, cada uno de ellos puede acceder a más bienes y servicios a medida que pasa el tiempo.

Y ojo, estamos centrándonos sólo en la población mayor de 65 años, pero también deberíamos tener en cuenta a los niños, porque también es una franja de la población mantenida, que no contribuye a la producción. Y esta franja de edad, lejos de aumentar, está menguando por los motivos que hemos comentado antes, de forma que la cantidad de bienes y servicios producidos para cada uno de ellos está aumentando incluso más que en el caso de los mayores de 65 años -con la excepción de los años de crisis, otra vez.

Si quisiéramos hilar más fino deberíamos tener en cuenta también a la población inactiva, que son sobre todo estudiantes mayores de 16 años y mujeres que se dedican al trabajo de cuidados, así como a todos los desempleados, porque ninguno de ellos está contribuyendo directamente a la producción de bienes y servicios. En cualquier caso, todas estas personas contribuyen indirectamente a la producción, porque se encargan de hacer cosas que ayudan de alguna forma u otra a los ocupados, especialmente con los trabajaos de cuidados. Sin ninguna duda, si no fuera por su ayuda, los ocupados no serían tan productivos.

Por otro lado, si además quisiéramos aumentar la producción actual, bastaría con lograr que los 3 millones y medio de personas que hoy día quieren y pueden trabajar en España lo hagan. ¿¿Qué sentido tiene decir que no tenemos suficientes personas en edad de trabajar para atender las necesidades de nuestros mayores si al mismo tiempo estamos dejando que más de 3 millones de esas personas en edad de trabajar no trabajen?? Absolutamente ninguno. Primero logremos que trabajen, y luego ya si eso miremos si sigue siendo insuficiente.

Quizás ayude a entender esto pensar que de los 47,4 millones de personas que somos en España, sólo 20, menos de la mitad, están contribuyendo directamente a producir los bienes y servicios que necesita toda la población. De hecho, esta relación era incluso peor en el pasado, cuando las mujeres no estaban todavía en el mercado laboral. Y el mundo funcionaba y no pasaba nada malo. ¿Por qué? Pues porque lo que producían los trabajadores era suficiente para atender las necesidades de toda la población. Ahí no importa el número de trabajadores, ni el número de personas en edad de trabajar, ni el número de jubilados o personas mantenidas; lo que importa es la cantidad de producción. Por eso no tiene sentido fijarse en el número de personas en edad de trabajar y de los jubilados; sino fijarse en la cantidad de producción que se puede lograr para toda la población: la mayor de 65 años, pero también el resto.

Bien, y por si alguien no se ha dado cuenta, hoy día gozamos de importantes avances tecnológicos, utilizamos máquinas muy complejas que son hasta robots, y tenemos conocimientos y habilidades muy sofisticadas, y todo ello nos permite producir más cosas en menos tiempo y con menos manos. Los economistas de hace casi un siglo, como John Maynard Keynes (1930), se dieron cuenta de ello y llegaron a imaginar sociedades en las que para el año 2028 sólo trabajaríamos 3 horas al día porque con eso bastaría para cubrir las necesidades humanas. A pesar de ello, ya estamos en el año 2022 y nuestra sociedad avanza precisamente en sentido opuesto, nos exigen trabajar más horas al día y jubilarnos más tarde. ¿De verdad esto tiene algún sentido? Pues la verdad es que el único sentido es el de continuar con la rueda de producción y consumo capitalista que impera en este sistema económico pensado para hacer beneficios a unos pocos, pero no tiene ningún sentido social o humano.

Por otro lado, otra típica obsesión de la visión dominante es centrarse en el dinero; es decir, en las cuestiones monetarias en vez de en las reales, que son las únicas importantes.

“El mayor problema de todos tiene que ver con la factura de Pensiones, sanidad y dependencia” gran factura “5:15

5:44 “en apenas unos pocos años, tendremos muchos jubilados que demandarán, cómo demonios se van a pagar todas las facturas?

Pues muy fácil: como se ha pagado siempre, acreditando el saldo de las cuentas bancarias de los beneficiarios del gasto público, que se hace simplemente con un teclado informático o un ratón, como he explicado ya en tantos otros vídeos pasados. No podemos olvidar que el dinero es simplemente un invento del ser humano y que se crea a voluntad y sin límites. Hoy día los bancos centrales están creando billones de euros de la nada, y aunque lo hacen para salvar el chiringuito financiero en vez de para financiar políticas públicas, nos demuestra que preguntarse de dónde sacaremos el dinero es la pregunta fácil. La pregunta difícil de responder es saber de dónde sacaremos las materias primas, los recursos reales, la maquinaria y la fuerza de trabajo suficiente para producir todo lo que necesitarán los mayores del futuro. Pero eso es preguntarse por las cuestiones reales, no por las cuestiones monetarias.

Los jubilados no comen dinero, ni se visten con billetes, ni son cuidados por monedas. Los jubilados lo que necesitan es que haya personas en edad de trabajar produciendo los alimentos que se van a comer, la ropa que van a vestir, los servicios de sanidad y dependencia que van a recibir, etc. Y para eso no sólo nos tenemos que centrar en la cantidad de personas en edad de trabajar, sino también en la productividad que pueden alcanzar con los medios y recursos disponibles.

Imaginad que llegamos a un futuro en el que las cuentas públicas españolas están súper saneadas, la Seguridad Social con superávit y todos los jubilados cobrando generosas pensiones; pero si luego no hay suficientes personas en edad de trabajar para producir las cosas que necesitan los jubilados, ¡entonces que estos tengan dinero en sus bolsillos no servirá de nada! Por eso lo importante es lo real, no lo monetario; y no lo podemos olvidar.

Y sí, si no se hace nada, el envejecimiento de la población irá incrementando las partidas presupuestarias dedicadas a pensiones, dependencia y sanidad,

“8:53 pensiones, dependencia y sanidad; como mínimo el peso de estas tres partidas se incrementará en 7 puntos sobre el PIB en 2050, y eso como mínimo…”

¿Pero qué hay de malo en ello? Si es que es normal: al haber cada vez más mayores y menos población joven, tendremos que dedicar mayor proporción de la tarta que producimos a los mayores y menor proporción de la tarta a la población joven. No pasa nada, es una cuestión de redistribución de los recursos reales. La clave pasa por preguntarnos si tendremos la capacidad humana, material, energética y tecnológica de hacerlo, no si habrá suficiente dinero. Por otro lado, y esto es importante: si vamos a necesitar más manos para atender las necesidades de muchos más mayores, entonces necesitaremos crear muchos empleos en esas actividades de servicios sanitarios y dependencia, y si no hay suficientes desempleados en nuestro país para hacerlo, podrían venir personas de otros países, que hay millones queriendo trabajar. Esto es mejor verlo como una oportunidad, no como un coste. Necesitaremos crear muchos puestos de trabajo; ¿no es esto lo que siempre se quiere? Pues tenemos la excusa perfecta.

Pero los de VisualPolitik, en vez de plantearlo como una oportunidad, lo plantean como un auténtico tsunami económico.

“Amenazas y retos tan importantes o se toman ya medidas o corre el riesgo de enfrentarse a todo un tsunami económico. No estamos exagerando 3:00”

Hombre, por supuesto que están exagerando. Como que en realidad el envejecimiento de la población ni siquiera es un problema, es sólo una cuestión de redistribución de recursos reales entre distintas capas de la población, además de que puede presentarse como una oportunidad para crear empleos estables. Pero el colmo de los colmos es que, para resolver este supuesto problema de envejecimiento poblacional, lo que proponen es retrasar la edad de jubilación.

“Hay que hacer que la gente se jubile más tarde” 10:11

Vamos a ver, ¿de qué forma el retraso en la edad de jubilación puede ayudar en algo a la mayor demanda de servicios sanitarios y de dependencia que reclamarán un mayor número de personas jubiladas? ¡No tiene ningún tipo de sentido! Si va a haber más personas mayores de 65 años con más necesidades de cuidados y salud, que dejes más años trabajando a la gente no va a afectar en nada a eso, porque las necesidades seguirán siendo las mismas. Si dejan de trabajar, su puesto de trabajo será ocupado por una persona más joven, por lo que el trabajo se seguirá haciendo. Lo único que consigue el retraso en la edad de jubilación es alterar los números que aparecen en el saldo de la Seguridad Social. Es decir, sólo afecta a algo intangible, a algo que no podemos tocar ni oler, a algo abstracto que no va a lograr que los jubilados del futuro tengan mejor cubiertas sus necesidades.

Por eso retrasar la edad de jubilación es una barbaridad, no sólo en términos sociales sino también económicos. Hoy día tenemos suficiente capacidad productiva y tecnológica para producir lo que necesitan nuestros mayores; y sólo nos tenemos que preocupar de que siga siendo así en el futuro. Lo podemos lograr haciendo que los desempleados trabajen, mejorando las condiciones laborales, mejorando la actividad económica y la distribución de recursos. Así además tendríamos más natalidad y también atraeríamos a más población joven de otros países para trabajar en el nuestro. Preguntarnos de dónde obtendremos el dinero para eso es la pregunta fácil; la pregunta difícil es si tendremos suficientes recursos naturales y suficiente mano de obra para cubrir las necesidades de los mayores y del resto de la población.

En fin, ya veréis cómo en el futuro nuestras sociedades seguirán adelante sin problemas, y por entonces comprobaremos que aquellos que hablaban de tsunamis económicos no hacían otra cosa que exagerar y meter miedo sin ningún fundamento.

 

 

Referencias

 

Vídeo de VisualPolitik https://www.youtube.com/watch?v=Ot2IzYZUzGw

Estimación población ONU https://population.un.org/wpp/Graphs/Probabilistic/POP/TOT/900

Datos de población del INE: https://www.ine.es/dynt3/inebase/es/index.htm?padre=1894&capsel=1895

Tasa de natalidad INE https://www.ine.es/jaxiT3/Datos.htm?t=1433#!tabs-grafico

Keynes (1930) https://www.aspeninstitute.org/wp-content/uploads/files/content/upload/Intro_and_Section_I.pdf

 

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