El gasto público ha amortiguado la caída del PIB en la crisis del Coronavirus

Hemos conocido esta semana que el Producto Interior Bruto (el PIB) de la economía española cayó un 4,2% en el primer trimestre de 2020 en comparación con el mismo trimestre del año, lo que supone una de las peores tasas de la historia reciente. Esto se debe sin duda a la aparición del covid19 y al confinamiento decretado en marzo, que paralizaron súbitamente la mayor parte de la economía. La caída del PIB será todavía mayor en el segundo trimestre porque el confinamiento afectó más a esos meses que a los tres primeros del año. Ahora bien, como expliqué en otro vídeo, que la caída de la economía sea más abrupta que la pasada en la crisis del año 2008 no quiere decir necesariamente que vaya a durar más ni que vaya a ser peor a medio plazo. En este caso la economía cae mucho de golpe pero también se recupera mucho de golpe, que es algo que no ocurrió en la anterior crisis ni de lejos.

En cualquier caso en los datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística también se ha puesto de manifiesto que la caída del PIB podría haber sido mayor si el Estado no hubiera intervenido decisivamente, y esto es algo que normalmente se pasa por alto.

Para entender esto es importante recordar qué es el PIB y cómo se calcula. Es un indicador económico que trata de medir en términos monetarios cuánto se produce en una región en un tiempo determinado. ¿Cómo se calcula? Pues hay fundamentalmente dos formas: la vía del gasto y la vía del ingreso. Da igual qué vía se utilice que el resultado será el mismo, porque todo gasto se corresponde con un ingreso: es decir, que si yo gasto 5 euros alguien tiene que ingresarlos, de la misma forma que si alguien ingresa 5 euros es que otra persona los ha gastado; no puede ser de otra forma. Por eso el total de gastos es igual al total de ingresos. El PIB calculado de una forma es igual al PIB calculado de la otra. Vamos a ver cómo se estima el PIB desde el lado de los gastos, que es la forma más conocida y utilizada.

PIB = C + I + G + X – M

El PIB se calcula sumando todos los componentes de gasto (la lógica que subyace es que si se ha gastado dinero en algo, es porque evidentemente ese algo se ha producido antes; por lo que sumando todo lo que se ha gastado, se obtiene todo lo que se ha producido): el primer componente es el consumo de las familias (C), el segundo es la inversión de las empresas cuando compran cualquier maquinaria o activo que necesiten en su actividad empresarial (I), el tercero es el gasto público de las administraciones públicas (G), y el cuarto son las exportaciones (x) (si se vende algo en el extranjero es que se ha producido antes). A esto último hay que restarle las importaciones porque son bienes y servicios que han sido comprados por los residentes de nuestra economía pero que se han producido en el extranjero, por lo que no deben contar para la producción nacional, porque lo que se intenta medir es lo que se ha producido en el territorio.

En esta ecuación vemos que si aumenta cualquiera de estos cuatro componentes, el PIB aumenta, porque van con signo positivo. Por ejemplo, si aumenta el consumo de las familias, el PIB aumenta; lo mismo si aumenta el gasto público: el PIB aumenta. Y al contrario, las importaciones, al tener signo negativo, cuando estas aumentan, el PIB disminuye. Evidentemente, ocurre lo mismo en sentiDo inverso, si el gasto público disminuye, disminuye también el PIB.

Pues bien, el PIB en el primer trimestre de 2020 ha caído, y mucho, como se puede ver en este gráfico, pero ahora tenemos que preguntarnos: ¿ha sido debido a todos sus componentes o sólo a algunos de ellos?

En este gráfico podemos ver qué componentes han contribuido negativamente al PIB y cuáles lo han hecho positivamente. Esta es la línea cero, por lo que los que están abajo han contribuido negativamente. Sobre todo el consumo, que ha caído mucho, pero también las exportaciones y la inversión. En la parte de arriba están los que han contribuido positivamente: por un lado las importaciones, porque han caído mucho (no les hemos comprado tantos productos a nuestros vecinos) y por otro lado el gasto público, que ha aumentado mucho más que el año pasado y ha aportado 0,7 puntos porcentuales de crecimiento al PIB. Si sumamos todos estas contribuciones teniendo en cuenta sus signos, obtendríamos 4,1%, que es lo que ha caído el PIB este trimestre en comparación con el año anterior.

¿Y qué ha ocurrido en trimestres anteriores? Pues lo vemos en este gráfico del Instituto Nacional de Estadística.

La línea azul muestra el crecimiento del PIB cada trimestre. La barra anaranjada es la correspondiente al gasto público y como podemos ver, ha sido bastante superior a los trimestres recientes, lo que quiere decir que en este primer trimestre de 2020 ha habido un incremento extraordinario del gasto público, fundamentalmente en sanidad pública como todo el mundo sabe o se imagina. Si nos fijamos en el año 2010, la contribución del gasto público al PIB también era positiva, hasta que a final de 2011 comenzó a ser negativa, esto coincide con la llegada del PP al gobierno. En 2012 los recortes en gasto público fueron todavía más importantes, y eso hundió aún más el PIB. Como vemos, no fue hasta el año 2015, en la antesala de las elecciones, cuando el gasto público comenzó a aumentar y a aportar positivamente al crecimiento del PIB. Así se ha mantenido hasta la crisis del coronavirus, que este esfuerzo se ha amplificado.

Pero hasta ahora con gasto público nos hemos referido sólo a las compras y contrataciones del sector público, pero no la inversión pública. Si incluimos en nuestro análisis la inversión pública observamos lo siguiente.

Antes de la crisis tanto el consumo público como la inversión pública contribuían positivamente al PIB, aunque en un peso limitado, más o menos 1 de cada 5 euros de PIB eran gracias a la intervención del sector público. Ahora fijaos qué ocurrió a partir de la crisis de 2008: el PIB se hundió y a pesar de ello el gasto público y la inversión contribuyeron a que no se hundiera tanto, porque contribuían positivamente. Esto fue así fundamentalmente por el Plan E de esos años. A partir de 2010 se comenzaron a aplicar recortes y la contribución fue negativa. Fijaos que en el año 2012, el primer año del gobierno de Rajoy y el gran año de los recortes, casi toda la caída del PIB se debió a los recortes en gasto público. O por decirlo de otra forma, si esos recortes no se hubiesen aplicado el PIB no hubiera caído, y si en vez de aplicar recortes se hubiera incrementado el gasto público, el PIB incluso habría crecido.

He aquí la diferencia más palpable con la crisis actual, en la que hemos visto que el PIB ha caído fuertemente pero que hubiese caído más si no llega a ser porque el gasto público ha aumentado notablemente, mucho más que en los trimestres anteriores. El corolario de todo esto es muy simple: en situaciones de crisis económica hay que incrementar el gasto público para amortiguar la caída del PIB. Aplicar recortes sólo conduce a empeorar las cosas, como ocurrió en 2012.

Quiero resaltar que esto que estoy diciendo goza de amplio consenso en la academia. Nadie niega que el aumento del gasto público contribuya a aumentar el PIB. Lo que ocurre es que algunos economistas dicen que es pan para hoy y hambre para mañana, porque mayores niveles de deuda en el presente empeoran las cosas en el futuro. Algo con lo que yo no estoy de acuerdo, pero esto es asunto para otro vídeo. La moraleja de este vídeo es que necesitamos incrementar más el gasto público para amortiguar la caída de la economía. De momento se está haciendo, aunque es necesario que se intensifique todavía más.

Notas:

Nota de prensa INE

Documento de trabajo de la AIREF sobre consumo público

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