El Trabajo Garantizado como arma para combatir el capitalismo

Artículo publicado en el Nº 282 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2015

En todas las economías capitalistas existen amplios espacios en los que no opera la ley del valor; es decir, espacios donde la actividad económica no se rige por la dinámica mercantil sujeta a la lógica de la rentabilidad privada. Me refiero al ámbito del trabajo de los cuidados, al del trabajo voluntario, al de los bienes y servicios públicos… Aunque los adoctrinadores capitalistas nos hayan intentado convencer de lo contrario, todos esos espacios forman parte de la actividad económica. La economía es aquello que nos permite vivir mejor; aquello que reporta utilidad al ser humano; aquello que tiene valor de uso independientemente de que tenga o no valor de cambio. Aunque una parte de esta economía invisible le es funcional a la economía mercantil (la de los cuidados) y otra parte le es indiferente (la del trabajo voluntario), existe una que le es directamente contraria: la de los bienes y servicios públicos. De ahí el interés histórico del capital por reducir su volumen y amplitud.

Las experiencias que han buscado fortalecer lo público y con ello debilitar el espacio mercantil siempre se han encontrado una fuerte oposición desde la oligarquía, que en no pocas ocasiones ha recurrido a la fuerza bruta para doblegar, encarcelar o incluso aniquilar a los defensores de los trabajadores y de lo público. Su poder actual sigue siendo desorbitado, lo cual hace verdaderamente difícil proyectar un horizonte en el cual la clase trabajadora pueda salir victoriosa plantándole cara directamente al capital. Quizás por ello en esta lucha de clases haya que utilizar otro tipo de movimientos menos directos pero más astutos, así como las fuerzas bélicas que se saben en inferioridad militar recurren a la guerra de guerrillas para poder combatir a su poderoso enemigo. Quizás por ello en esta lucha de clases haya que utilizar el Trabajo Garantizado.

Trabajo para todos

El Trabajo Garantizado consiste en que el Estado crea de forma directa tantos puestos de trabajo como sean necesarios para emplear a todas las personas que no han podido encontrar un puesto de trabajo en el sector privado o en el sector público tradicional, garantizando trabajo a toda la población. Esos nuevos puestos de trabajo tienen una naturaleza diferente a la convencional, y es que deben tener una remuneración fija coincidente con el salario mínimo que se quiera establecer en la economía. Esta peculiaridad es importante por dos cosas: la primera es que así funciona como salario de referencia para el sector privado: ningún capitalista pagará menos a sus trabajadores puesto que éstos siempre tendrán la posibilidad de trasladarse a un empleo del Trabajo Garantizado mejor pagado. La segunda es que así se acaba con la función del ejército industrial de reserva, puesto que con un Trabajo Garantizado lo que ocurre es que el ejército de parados se transforma en un ejército de trabajadores, pero seguirá siendo la alternativa menos afortunada por el hecho de contar con el salario más bajo (en un mundo de pleno empleo), de forma que el poder de negociación de los trabajadores a la hora de establecer el salario en el mercado privado se verá limitado por ese miedo a ser despedido y ser expulsado a un empleo de Trabajo Garantizado.

Esto último, que es la principal debilidad del Trabajo Garantizado, es al mismo tiempo su mayor fortaleza. Todos sabemos que cuando el poder de los trabajadores se vuelve demasiado importante el capital contraataca ferozmente con todas sus armas, y es lo que en última instancia acaba provocando la derrota de la clase trabajadora a través de guerras, golpes de estado, o leyes opresoras. Si en vez de encararnos directamente y con pocos recursos al capital lo que hacemos es mantenernos más o menos en la misma situación pero al mismo tiempo incrementamos el volumen de trabajadores, la cosa cambia.

Visibilizar las ventajas de lo público

La estructura económica es lo que acaba explicando la superestructura. Para lograr un derrumbe del sistema capitalista necesitamos que la clase trabajadora no sólo aumente su fuerza (en forma de cantidad de trabajadores y en masa salarial total) sino que lo demande, y eso se consigue en parte visibilizando las intrínsecas ventajas de lo público frente a lo privado. El Trabajo Garantizado emplea a toda la mano de obra ociosa en la realización de actividades que van en beneficio social y ecológico. Esto hace que aumente el número de bienes y servicios con valor de uso (y sin valor de cambio) y que se creen y consoliden nuevas estructuras productivas e institucionales que no harán sino fortalecer la posición de los trabajadores al mismo tiempo que están mejorando su nivel de vida y el del planeta. Es importante destacar que todo ello ocurriría de forma paralela a la dinámica normal del capital, que no se vería demasiado perjudicado por la existencia de un Trabajo Garantizado, de forma que no tendría por qué levantar demasiadas ampollas. Así se ganaría tiempo para ir construyendo y fortaleciendo lo público, consiguiendo a su vez que la población comience a valorar cosas que antes ni siquiera conocía.

¿Qué países son aquellos en los que su población valora más sus servicios públicos? Aquellos en los que estos existen y se desarrollan de forma importante. Por ejemplo, los estadounidenses apenas valoran la sanidad pública porque desgraciadamente no cuentan con servicios de buena calidad. En cambio, en el Estado español, la sanidad pública –con todos los defectos e inconvenientes– está muy bien vista y es también muy defendida por la población, incluso por sectores conservadores. Esto se explica porque su propia existencia ha demostrado a los usuarios que lo público puede estar muy bien gestionado además de ofrecer resultados de muy buena calidad.

Esto mismo es lo que se trata de hacer con un Trabajo Garantizado: generar nuevos servicios públicos y fortalecer otros de forma que su simple existencia y buen funcionamiento vaya concienciando a la población de que son útiles y valiosos. El respeto medioambiental, el cuidado de niños, ancianos y espacios públicos, el fomento de los servicios de educación, sanidad, cultura, ocio, deporte… todo ello permitirá mejores condiciones de vida al mismo tiempo que brindará la posibilidad de que la clase trabajadora se conciencie de lo importante que es lo público.

El Trabajo Garantizado aprovecha los resquicios que dejan las economías capitalistas para empoderar a la clase trabajadora por la puerta de atrás, sin provocar demasiados daños a corto plazo a la clase capitalista, sin tocarle demasiado las cosquillas. Pero lo importante es el medio y largo plazo, cuando lo público demuestre su superioridad, cuando la clase trabajadora tenga suficiente fuerza en amplitud e intensidad para arrebatarles a los capitalistas lo que ellos le arrebataron al planeta y a nuestros antecesores.

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