¿En qué consisten los planes de pensiones de empleo que recomienda el nuevo Pacto de Toledo?

En un vídeo anterior comenté que una de las recomendaciones del nuevo Pacto de Toledo insta a promover los planes de pensiones de empleo como vía para complementar las pensiones públicas. Ya adelanté que no era una buena noticia, y en este vídeo voy a desarrollar por qué.

Para entender bien qué son los planes de pensiones de empleo conviene tener presente el mapa de las posibles fórmulas para tener una pensión en el futuro. Por un lado, tenemos el sistema público de pensiones, que es una pata crucial del Estado del Bienestar. En nuestro país este sistema es obligatorio (nadie puede desligarse de él), universal (pues beneficia a todo el mundo), de reparto (lo que quiere decir que las pensiones de los pensionistas actuales se pagan con las cotizaciones de los trabajadores actuales, lo que le confiere un carácter solidario entre generaciones) y la cuantía de la pensión se calcula a partir de unos parámetros que son establecidos regularmente por los legisladores. En todos los centros de trabajo los empleadores y los empleados están obligados a pagar cotizaciones sociales que servirán, por un lado para financiar las pensiones y otras prestaciones sociales en la actualidad y, por otro lado, para calcular cuánto podrán cobrar esos trabajadores en el futuro cuando dejen de trabajar (por desempleo, invalidez, jubilación) o su familia si es por fallecimiento.

Por otro lado tenemos los planes de pensiones, que corresponden al ámbito privado. Esta opción no es obligatoria sino que es voluntaria, es parcial porque no llega a todo el mundo, es de capitalización (porque cada uno se paga su propia pensión a partir de la multiplicación de sus ahorros), y su cuantía depende de la rentabilidad que se obtenga en los mercados financieros. En este caso cualquier persona puede contratar uno de estos planes con una entidad financiera y dejar que utilice su dinero para tratar de multiplicarlo en el mercado financiero, a cambio de pagar comisiones, claro. Si las inversiones salen bien, esa persona dispondrá de más dinero en el futuro, cuando esté jubilada. Si las inversiones salen mal, dispondrá de menos dinero. En cualquiera de los dos casos, la entidad financiera hace negocio, obviamente.

Estos planes de pensiones pueden ser 1) individuales, cuando los contrata una única persona, 2) de empleo, cuando son contratados en un centro de trabajo (normalmente a través de la negociación colectiva entre empresarios y sindicatos), o 3) asociados, cuando los contrata una asociación, un gremio o un sindicato). En nuestro país y en la actualidad hay casi 7 millones y medio de planes de pensiones individuales, casi 2 millones de planes de empleo, y sólo 60.000 planes asociados.

Antes de la crisis del año 2008 todos estos planes privados de pensiones aumentaban en número rápidamente, pero desde entonces los de empleo se han estancado y los individuales han ido descendiendo. No ocurre lo mismo con el patrimonio total, ya que el valor de los activos financieros en los que se invierte se han revalorizado (fundamentalmente gracias a los billones de euros y dólares que se han creado de la nada para regar el mercado financiero desde entonces). Los asociados son tan pocos y mueven tan poco patrimonio que ni salen en la gráfica. ¿Quiénes contratan estos planes de pensiones? Pues solamente el 26,8% de la población y obviamente lo hacen más quienes más dinero tienen, especialmente el 20% más rico mientras que el 20% de menor renta apenas contrata estos planes.

Pues bien, ya con este mapa en la cabeza podemos entender qué es lo que pretende hacer el gobierno para dar respuesta a esta recomendación del Pacto de Toledo, atendiendo a las declaraciones del Ministro de Seguridad Social, porque todavía no hay nada sólido sobre la mesa. El objetivo pasaría por incentivar los planes de pensiones de empleo, que como hemos visto son menos importantes que los individuales y que, al parecer. ¿Por qué son menos importantes? Pues porque se contratan en centros de trabajo y obviamente sólo aquellos en los que sobre dinero se puede hacer, que son fundamentalmente las grandes empresas y también algunas administraciones públicas. Los autónomos y las pequeñas y medianas empresas no suelen dedicar dinero a esto porque, sencillamente, no les sobra para eso.

El ministro dice que la idea es que esos autónomos y esas pequeñas y medianas empresas contraten este tipo de planes, aunque no queda muy claro cómo lo piensa hacer. Lo único que se ha anunciado es que se creará un macrofondo público para gestionar esos planes de pensiones de empleo con comisiones más bajas, aunque el Estado subcontrataría a entidades financieras para que invirtieran ese dinero en los mercados. También se ha anunciado que los planes de pensiones de empleo tendrán más bonificaciones fiscales, es decir, que se les perdonará más impuestos a quienes los contraten (antes se perdonaba un máximo de 8.000 euros y ahora será de 10.000). Lo contrario ocurre con los planes individuales de pensiones, que quedan penalizados: antes se perdonaba como máximo 4.000 euros en el pago de impuestos y ahora sólo serán 2.000. Por último, parece que la contratación de los planes de pensiones de empleo serán automáticos y por lo tanto obligatorios, como ocurre en otros países del centro de Europa.

¿Cuál es el problema de esta estrategia? Pues hay varios. El primero es que, como los planes de empleo son contratados en el seno del centro de trabajo, quienes no trabajen no podrán tener uno, y no podrán complementar su pensión pública. Por lo tanto, los planes de empleo no pueden ser universales, como sí lo es el sistema público de pensiones. Además, el propio ministro de Seguridad Social ha dicho que la intención es que tengan planes de empleo la mitad de los trabajadores, por lo que estaríamos hablando de que sólo beneficiaría a unos 10 millones de personas en un país de más de 30 millones con edad entre 16 y 65 años.

En segundo problema es que no se sabrá cuál es la cuantía de ese complemento de pensión, porque no dependerá de criterios legales, sino que dependerá del éxito de la inversión financiera correspondiente. La jugada puede salir bien, y tener más dinero, o puede salir mal. Recuerdo que, acorde a un reciente estudio publicado sobre los 356 fondos de pensiones más importantes de España a lo largo de 15 años, la mayoría tuvieron una rentabilidad inferior a la inflación, por lo que perdieron capacidad adquisitiva. Algunos incluso tuvieron rentabilidad negativa; es decir, que directamente perdieron dinero.

El tercer problema es que, como la gestión financiera la harían empresas privadas subcontratadas por el Estado, se estaría fomentando desde lo público un negocio privado.

El cuarto problema es que, si la contratación fuese automática y obligatoria, los trabajadores estarían dedicando forzosamente parte de su salario a estos planes de empleo, y no podrían dedicarlo libremente a cualquier otra cosa. Recuerdo que sería parte del salario que te queda después de haber pagado cotizaciones sociales para nutrir el sistema público. En la práctica sería una reducción salarial.

En fin, a falta de más detalles porque todo esto es muy embrionario, la primera impresión no puede ser más mala. Me parece una muy mala solución. Si se quiere mejorar las pensiones que cobrarán los pensionistas lo que hay que hacer es mejorar y aumentar los recursos del sistema público de pensiones. No hay ninguna necesidad de darle nuestro dinero al sector privado para que se lo juegue en el casino financiero y esperar a que tenga suerte, haciendo negocio por el camino con apoyo público.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: +2 (from 2 votes)
¿En qué consisten los planes de pensiones de empleo que recomienda el nuevo Pacto de Toledo?, 10.0 out of 10 based on 1 rating
Be Sociable, Share!
www.pdf24.org    Send article as PDF