Errores de economía de la película Concursante

He decidido empezar una nueva serie de vídeos llamada “errores de economía en el cine”, en la que voy a ir analizando películas y series con el objetivo de identificar errores y mitos relacionados con la economía. Todos sabemos que el cine es una de las expresiones culturales que más impacto tienen en la sabiduría popular. Lo que se repite en el cine, da igual que sea cierto o falso, suele acabar formando parte del imaginario colectivo. Por ejemplo, si se repite que crear dinero produce inflación, mucha gente creerá que eso es cierto, porque por algo lo dicen tantas veces, no todo el mundo puede estar equivocado, ¿no? Con esta serie no pretendo atacar al cine por hacer esto, ya que sólo es un altavoz de los mitos económicos que se crearon en su día, sino simplemente señalar qué cuestiones económicas que aparecen en el mundo cinematográfico son falsas -o al menos, que están muy cuestionadas-, e inmediatamente explicar por qué y si hay visiones que se ajustan más a la realidad. Creo que ésta puede ser una forma entretenida de aprender economía, así que no hace falta que conozcas la película o serie analizada para que estos vídeos te resulten útiles. Y si se os ocurre alguna película o serie a la que podría buscarle errores o mitos, no tenéis más que decírmelo en los comentarios.

Comienzo esta serie de vídeos con la película española Concursante, del año 2007, porque es seguramente uno de los largometrajes que más mitos económicos reproduce, y todo ello a pesar de que la evidente intención del director es la de presentar una visión crítica de la economía y, en particular, del sector bancario. La película va de un profesor de Historia de la economía que gana un concurso de preguntas y respuestas sobre cuestiones económicas, y pasa de la noche a la mañana a ser millonario gracias al premio valorado en 3 millones de euros. El problema es que el premio no es dinero contante y sonante, sino que son mansiones, avionetas, coches de alta gama y otros activos patrimoniales; y para afrontar los gastos derivados recurre a un crédito bancario que se convierte en su peor pesadilla. Como el protagonista no entiende cómo todo le ha podido salir tan mal, empieza a informarse sobre el verdadero funcionamiento del negocio bancario.

Sin meternos todavía en errores o mitos, quizás alguien piense que es raro que todo esto le pase a un profesor de Economía, quien en teoría tendría que saber cómo funciona la banca. Pero, como tantas veces repito, saber de la economía que nos enseñan en los colegios y en las facultades no implica -desgraciadamente- saber cómo funciona la realidad económica. Esta crítica velada a la educación institucional en economía es, para mí, el principal acierto de la película.

Pero vamos con los errores y mitos económicos, que es lo que nos interesa.

Ya al comienzo de la película, mientras el protagonista está dando clases, vemos el primer error.

“Keynes…. Si falta dinero, basta con crearlo, decía”

Se lo inventa… Lo que Keynes decía era que, en épocas de recesión o crisis económica, era positivo que el Estado incrementara su gasto público, porque eso reactivaría la actividad económica. Pero no decía que ese nuevo gasto público fuese financiado con nuevo dinero; sino con dinero existente a través de bonos públicos, es decir, gracias a la financiación de empresas y familias.

Pero sigamos, porque justo a continuación se reproduce el que seguramente es el más conocido y extendido de todos los mitos económicos que existen: que la creación de dinero provoca inflación.

“qué sucedería? Que se crearía inflación. El banco central imprime billetes”

Qué pesadilla… ésta es la cantinela de siempre. Como ya lo he explicado en muchos otros vídeos no me extenderé en esto y sólo señalaré dos cosas. La primera, es que el profesor habla de impresión de billetes por parte del banco central, como si ésa fuese la única fuente de creación de dinero, pero recordemos que los bancos privados también crean dinero cuando conceden créditos. La creencia popular es que sólo los Estados pueden crear dinero porque se piensa que el dinero son solamente billetes y monedas, cuando en realidad eso sólo es el 5% de todo el dinero existente; el resto son anotaciones electrónicas en cuentas bancarias, creadas tanto por los bancos centrales como por los bancos privados. Y claro, si hay inflación, culpan al Estado de haber creado dinero y nunca miran a los bancos. Casualidades de la vida, oye.

Lo segundo que quiero señalar es que la creación de dinero no tiene por qué provocar inflación, a veces sí lo hace, a veces (que es la mayoría de las ocasiones) no. Eso va a depender del uso que se le dé al dinero, de cuánta competencia empresarial haya, de si las empresas están funcionando a plena capacidad o no, y de la estructura productiva y exportadora de la economía. En los países más desarrollados, como hay mucha competencia, las empresas no están a pleno rendimiento y la estructura productiva es potente, la creación de dinero no suele provocar inflación. Al menos, no una preocupante. Así que decir que la creación de dinero genera inflación no es cierto; que lo haga depende de muchos factores que no siempre se dan.

Pero sigamos.

“si se fabrica dinero sin respaldo, la moneda se devalúa, y hay que subir los precios, y eso es inflación”

Menudo cacao mental tiene este alumno en la cabeza. Ojo con la primera frase: “si se fabrica dinero sin respaldo”. No se pueden decir tantas inexactitudes económicas con tan pocas palabras. Vamos por partes: el dinero no se “fabrica”, porque no son sólo monedas y billetes como se piensa. En realidad, el dinero se crea tecleando en un teclado informático sumando y restando saldos en cuentas bancarias. Las monedas y billetes solamente se fabrican cuando la gente reclama más dinero físico. Por otro lado, la creación de dinero siempre se hace sin “respaldo”, es decir, nunca se mira si hay suficiente oro o productos detrás cuando se crea ese dinero. Otra cuestión es si la cantidad de dinero creado aumenta tanto que llega en algún momento a superar la cantidad de bienes y servicios producidos, porque en ese momento si podría aparecer inflación. Pero eso es algo que no se puede saber en el momento de la creación del dinero, hay que esperarse a que circule y ver si resulta excesivo o no. En la creación se produce siempre sin “respaldo”, siempre sin mirar nada.

¿Y la moneda se devalúa cuando se crea dinero? Pues depende de muchos factores. Pero, de nuevo, recordemos que los bancos privados están todo el rato creando dinero, y sin embargo la teoría económica dominante nunca los señala como causa de devaluación de la moneda; sólo señala y denuncia la creación de dinero por parte del Estado. Un sesgo ideológico clarísimo. Sí, más dinero en circulación (provenga de créditos de los bancos o de gasto del Estado) podría devaluar la moneda en comparación con otras, pero eso va a depender de si ese nuevo dinero se utiliza para comprar productos en zonas donde se usa otra moneda, porque se demandará más esa moneda en comparación con la nuestra. Si ese nuevo dinero sólo se utilizara para comprar productos vendidos en la moneda nacional, entonces no habría devaluación de ningún tipo. Además, al margen de todo esto, imaginemos que el nuevo dinero se utiliza para crear empleo, para mejorar nuestra estructura productiva y exportadora y para dinamizar la actividad económica, logrando atraer inversiones y vendiendo más productos fuera. En ese caso, nuestra moneda podría acabar apreciándose. En fin, que es un tema complejo con muchas aristas. Por eso, decir que crear dinero devalúa la moneda es, en el mejor de los casos, otra verdad a medias.

Veamos otro error:

“El 95% de todo el dinero que existe es FALSO”

Esto lo dice porque para él, sólo el dinero que tendría respaldo en oro (o en cualquier otro activo) sería el verdadero, y todo el dinero creado de más sería falso. Ésta es básicamente la tesis del patrón-oro, que comparten tanto economistas liberales como marxistas, a pesar de que fue totalmente superada desde 1971. Pero, como acabo de decir, todo el dinero se crea de la nada, sin respaldo, así que no se puede distinguir entre el dinero verdadero y el falso. Que el 95% de todo el dinero sea electrónico en vez de billetes y monedas no quiere decir que sea falso. Al fin y al cabo, con él también se pueden pagar impuestos, realizar compras, saldar deudas, etc.

Esa premisa le lleva también a decir lo siguiente:

“Cuando hay mucho dinero o se elimina el 90% ficticio o hay inflación”.

Ya he dicho que no se puede hablar de dinero ficticio, por lo que la frase no tiene sentido. De todas formas, la cantidad de dinero no es lo relevante a la hora de provocar inflación, sino si esa cantidad se utiliza para comprar más bienes y servicios de los que se pueden producir. Es algo muy diferente.

Veamos más ejemplos.

“Mito trueque”

Éste es otro de los mitos que están en el pódium. Ya lo he desmontado en otros vídeos, así que aquí sólo me limitaré a recordar que el dinero no nació del trueque, sino de la necesidad de contabilizar las transacciones que hacían las autoridades de la época para redistribuir los recursos. El trueque se utilizó sólo de forma residual, y sobre todo entre pueblos distintos; no pudo ser el origen del dinero.

“Mito intereses banco”

Creo que el error de fondo es fácil de detectar aquí. El que habla está suponiendo que la cantidad de dinero es finita (seguro que es porque sigue pensando en oro), por lo que, si el banco te pide intereses, que es una cantidad extra de todo el dinero que hay, en realidad te estaría pidiendo dinero que no existe y que no se puede conseguir. Obviamente esto no es así. De hecho, los bancos no prestan dinero existente, sino que crean nuevo dinero al conceder créditos. Y lo hacen precisamente porque es su principal vía para hacer negocio y conseguir el dinero que realmente les interesa: los intereses. Pero esos intereses sí se pueden pagar, sí existe o puede existir dinero extra para pagar esos intereses. El negocio bancario es usurero y lleva a la ruina a muchas personas, pero no es ése el mecanismo que utiliza.

“Mito multiplicador monetario”

Éste es el mito del multiplicador monetario, que de una forma más sofisticada sigue apareciendo desgraciadamente en los manuales de economía. No es que los bancos tengan almacenado dinero verdadero de los depositantes y presten una parte a otros clientes, sabedores de que los primeros nunca retirarían todo el dinero. No. Cuando el banco concede un crédito no presta dinero de nadie, lo único que hace es incrementar el saldo de la cuenta bancaria del cliente, creando así nuevo dinero, dinero bancario. Y, en caso de que en algún momento necesite dinero estatal, no se lo quita a otros clientes, lo que hace es pedirlo prestado a otros bancos privados u obtenerlo del banco central. La idea de que los bancos prestan nuestro dinero está muy extendida y suena intuitiva, pero es absolutamente falsa.

Bueno, como se puede ver, aunque la intención del director es criticar el negocio de la banca, no lo hace con rigor porque utiliza muchos de los mitos económicos que existen al respecto. En realidad, todos los errores de esta película provienen de una mala interpretación del dinero. Por eso yo siempre hago tanto hincapié en la naturaleza y origen del dinero, porque suele ser la raíz de la mayoría de los debates y discrepancias de la ciencia económica. Creer que el dinero es oro o que tiene que estar respaldado en algo real te presenta un mundo económico que nada tiene que ver con el mundo que se te presenta cuando concibes el dinero como una simple anotación para medir créditos y deudas. Si alguien quiere profundizar en estas cuestiones dejo por aquí la serie de vídeos sobre Teoría Monetaria Moderna, que ayudará a entender esto mucho mejor.

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