Errores de economía en La Casa de Papel (todas las temporadas)


La Casa de Papel. Una exitosa serie española que no necesita presentación. En ella se produce el asalto a instituciones monetarias como la Fábrica Nacional de la Moneda y Timbre y el Banco de España. Aunque la serie no va sobre cuestiones económicas, sino que éstas son sólo su decorado, nos va a servir para para analizarlas y ver hasta qué punto hay errores o exageraciones. Recuerdo que el objetivo de esta serie de vídeos sobre errores en el cine no es atacar las películas o las series tratadas -de hecho esta me gusta mucho, especialmente la primera temporada-, porque al fin y al cabo el cine siempre se permite unas cuentas licencias, especialmente en ficción; sino aprovechar que abordan temas de economía para analizarlos en profundidad y así aprender. ¡Así que vamos a ello! Y, no hace falta decirlo, pero obviamente habrá spoilers, ¡así que ojo!

En la primera parte de la serie los protagonistas asaltan la Fábrica Nacional de La Moneda y Timbre para crear con las imprentas que allí se ubican 2.400 millones de euros en billetes y huir con ellos. La clave de la operación es que al no robar nada a nadie, no se ganarán la enemistad de la gente.

«No vamos a robar nada a nadie”

Algún economista por ahí podría decir que crear dinero de la nada, sin respaldo en la producción, provocaría inflación, y que eso perjudicaría a toda la población porque entonces podrían comprar menos cosas, por lo que de alguna manera sí se estaría “robando” algo a la gente: capacidad adquisitiva. Pero lo cierto es que la cantidad creada y robada sólo supone el 0,2% del total del PIB español, por lo que es una cantidad muy reducida en comparación con toda la economía. Si los protagonistas se lo gastaran todo en el territorio nacional comprando todo tipo de bienes y servicios, los vendedores no se darían cuenta de que es nuevo dinero, ni verían ninguna oportunidad para aumentar los precios dado ese aumento en la demanda. Como expliqué en este vídeo, los empresarios prefieren vender lo que han producido, o incluso producir algo más si tienen capacidad para hacerlo, antes que aumentar los precios porque eso puede ahuyentar a los clientes.

Así que el nuevo dinero creado y gastado por los ladrones de la serie no provocaría inflación, por lo que el profesor tiene razón al señalar que no robarían nada a nadie, porque nadie se vería afectado por ese robo (es más, ¡los vendedores se los productos que compraran se verían beneficiados!). Como mucho, algún vendedor podría incrementar algo sus precios, pero eso no sería inflación porque no sería un incremento de precios generalizado ni sostenido en el tiempo. Es muy poco dinero en comparación con toda la producción del país, y además sería creado una sola vez, no periódicamente.

Pasaría lo mismo si los protagonistas se gastaran ese dinero fuera de España; que de hecho es lo que hacen, porque todos se van fuera a países recónditos para huir de la Interpol. En esos sitios no aceptan euros, así que tienen que cambiarlos por la moneda correspondiente. Como ya expliqué en un vídeo anterior, esto tendería a depreciar la moneda, pero como es poquísimo dinero en comparación con todos los euros que existen, sólo el 0,048%, el efecto sería despreciable.

Por cierto, esta reflexión nos sirve para entender que hay margen para crear bastante dinero y transferírselo a la gente sin generar tensiones inflacionistas, como defendemos muchos economistas. Pero analicemos otras cuestiones económicas.

«El Banco Central Europeo en el año 2011 creó de la nada 171.000 millones de la nada, 185.000 en el 2012; 145.000 en el 2013; dónde fue a parar? A los bancos. Directamente de la fábrica a los mágicos bancos. Lo sacaron de la nada, ¡de la nada!”

Aquí hay varias cosas que comentar. Lo primero es que en realidad el Banco Central Europeo creó muchísimo más dinero del que dice el profesor. Sólo en el año 2011 creó 471.469 millones de euros, no 171.000 millones. En cualquier caso, creó todavía mucho más dinero a partir del año 2015, que es un año anterior a la publicación de la Casa de Papel, pero el guionista no debió de actualizar los datos. Y no hablemos ya de la cantidad de dinero que ha creado en 2020 y 2021 con motivo de la pandemia, aunque eso sí es posterior a esta parte serie.

Lo segundo que hay que comentar es que no todo ese dinero se les entregó a los bancos. Una buena cantidad fue a parar a fondos de inversión o fondos privados de pensiones que tenían en su propiedad bonos públicos, como expliqué en este vídeo. Que en realidad son instrumentos de los bancos y que sigue siendo una absoluta injusticia y discriminación, pero es importante precisar porque algunos siguen diciendo que esas ayudas públicas eran necesarias para que la gente mantuviera sus ahorros bancarios. En realidad, no, no sólo porque podrían haber garantizado los ahorros simplemente con otras medidas como los fondos de garantía de depósitos, sino porque esta creación e inyección de dinero benefició a gente desligada de la banca: los propietarios de esos fondos de inversión, que como revela el Banco de España, son pocas personas y la inmensa mayoría muy acaudaladas. Por eso, muchos estudios ponen de manifiesto que esa política incrementó profundamente la desigualdad de riqueza. Por lo tanto, con esa medida no sólo se benefició a los bancos, sino también a otra parte de la población, también una muy privilegiada y adinerada.

Lo tercero que hay que comentar es esa obsesión con hacer hincapié en que el dinero se creó de la nada. “Lo sacaron de la nada, ¡de la nada!”. Como he explicado en tantísimas ocasiones, todo el dinero siempre se crea de la nada, así que el profesor no tendría por qué sorprenderse tanto con eso. Si se sorprende es porque desconoce cómo se crea realmente el dinero, y porque creerá -como muchos hacen erróneamente- que el dinero se crea en consonancia con la producción o con algún otro indicador referido a variables reales. Pero no: el dinero se crea siempre de la nada.

Vamos ahora la segunda parte de la serie, cuando deciden asaltar el oro del Banco de España, que aquí hay más tela que cortar.

“Vamos a robar el único oro que importa; eso es liarla pardísima no?”

A ver, el oro que hay en el Banco de España es igual que cualquier otro oro puro que nos podamos encontrar por ahí. No es el único que importa, ni importa más que el resto. Lo que sí es verdad es que es mucho oro junto, pero de ahí a decir que es el único que importa… es una exageración que no tiene ningún tipo de rigor.

¿Y robar ese oro sería liarla pardísima?

Pues depende. Para empezar, su plan no es robar todo el oro, sino sólo 90 toneladas de las 281,6 que tiene España actualmente (aunque no todo está en el edificio del Banco de España). Esto es importante porque en la serie se da a entender todo el rato que eso es todo el oro que tiene el Estado español, pero no es así.

“Pero si son 4.500 millones de euros”.

Eso de los 4.500 millones de euros lo dice porque es el valor que tenía el oro en el momento de grabar esa parte de la serie, pero recordemos que el valor del oro fluctúa mucho. Como se puede ver en este gráfico, el oro ha tenido un precio bastante errático, aunque con tendencia ascendente. Tras las crisis del año 2008 y 2020 subió mucho, pero justo después su precio comenzó a caer.  Esto es así porque cuando las cosas van mal la gente compra oro como valor refugio, y cuando las cosas van mejor dejan de hacerlo e incluso venden su oro para centrarse en otras operaciones más rentables. El año en el que se publicó esta segunda parte de la serie esas 90 toneladas se valoraban a precio de mercado en 3.400 millones de euros. Esto es más que los 2.400 millones que robaron en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre; pero tampoco tantísimo más como lo pintan en la serie. Podríamos decir que sería liarla parda, pero no pardísima. Es verdad que ahora, y debido a la crisis por la pandemia, el valor superaría los 5.160 millones de euros, y ahí sí que sería liarla pardísima. Pero también es verdad que, si el precio del oro bajara al que tenía en el año 2002, por ejemplo, su valor sería de 861 millones de euros, mucho menos que la cantidad de dinero que ganaron en la primera y segunda temporada. Ahí ni la liarían pardísima, ni parda, ni siquiera la liarían.

Pero es que, al margen de la evolución futura del precio del oro que es algo imposible de conocer, hay que tener en cuenta que el oro es muchísimo más difícil de almacenar, transportar y de gestionar (porque con oro no puedes comprar ni invertir en nada, primero tienes que convertirlo en dinero, y eso requiere tiempo y esfuerzo, especialmente si no quieres que las autoridades se enteren, de ahí que en la serie cuando lo roban decidan enterrarlo, lo que supone mucho coste y esfuerzo añadido). Parte de esto explica que muchos países hayan estado vendiendo sus reservas de oro, porque, como digo, son costosas de almacenar y gestionar y, además, no ofrecen rentabilidad. De hecho, España tenía antes de 2004 casi el doble de reservas de oro, pero vendió 241,7 toneladas en sólo 3 años por los motivos mencionados, y desde entonces las reservas se han mantenido estables en 281. Y lo mismo hicieron el resto de los países occidentales, porque era la tendencia de la época. De hecho, Reino Unido o Suiza vendieron la mitad de sus reservas, y Noruega y Canadá y Chile las vendieron todas y hoy día no tienen nada de oro. Al fin y al cabo, desde el año 1971 el oro ni es dinero ni sirve para crearlo, es sólo un activo más como lo podrían ser las tierras, las infraestructuras o las máquinas.

En resumen, aunque en la serie pinten como mucho más potente robar el oro del Banco de España que imprimir billetes en la Fábrica Nacional de La Moneda y Timbre, lo cierto es que en términos económicos y logísticos es bastante peor. Podrá resultar más espectacular robar el oro porque ese material siempre está envuelto en un halo de fetichismo y porque mucha gente cree erróneamente que es en última instancia lo que da valor al dinero, pero la realidad es que resulta mucho más ingenioso, cómodo y eficiente hacerse con las imprentas de la Fábrica Nacional de La Moneda y Timbre como hacen en la primera parte de la serie.

Por otro lado, en la serie tratan al oro como si respaldase la credibilidad crediticia de un país, como si lo necesitara para poder financiarse en los mercados.

“Es el respaldo crediticio del país. ¡La solvencia, la garantía!” .

Pero lo entiende mal, porque es absolutamente falso. La prueba está en que muchos países se deshicieron de casi todas sus reservas de oro y su solvencia o garantía no se puso en juego. Es que incluso Noruega o Canadá no guardan actualmente ni un kilo de oro y no les pasa nada, ni quiebran ni tienen dificultades para financiarse.

Creyendo en todo esto de que el oro es importante para financiarse, el plan de los protagonistas consiste en chantajear al Estado anunciando a los cuatro vientos que han robado el oro para que les entre pánico a los inversores financieros, que teóricamente pasarían a desinvertir o incluso a atacar -financieramente hablando- al Estado español aprovechando su debilidad.

“Se puede apostar a lo que queráis. Se apuesta a que se hunda un país. Es perfectamente legal. Cuando vean que no hay oro: Apostar contra España será caballo ganador, y eso llevará a venta masiva de acciones y deuda española, lo que hará que la bolsa se desplome, y la prima de riesgo se disparará por encima de los 800 puntos. En cuestión de horas se declara en quiebra.”

Bueno, bueno, bueno, se han venido muy arriba aquí. Para empezar, que la bolsa caiga un poco sí es algo bastante verosímil, porque los accionistas aprovechan el río revuelto para pescar, pero en ningún caso sería algo grave. Además, en el peor de los casos, el gobierno puede suspender temporalmente la cotización de la bolsa para evitar que se desplome, aunque esto sería muy extremo, ya que en lo normal es que eso ocurra con los valores de alguna empresa, no con todas las que cotizan. Por cierto, esto es lo que comenta por encima una vez el coronel Tamayo. “Y puedo suspender cualquier cotización de bolsa. Vuestra tormenta financiera me la paso por los santos cojones”

Por otro lado, apostar contra la deuda pública española es algo que, aunque es legal, también se puede prohibir temporalmente, como ocurrió tras la crisis del euro en 2011 y 2012, en 2017 con la quiebra del Banco Popular, y en 2020 con la crisis del coronavirus, por lo que podrían haberlo prohibido tras este atraco.

Pero es que, incluso aunque el gobierno no prohibiese nada, por mucho que los inversores atacaran a la deuda pública, no podemos olvidar que no estamos viviendo en 2012, cuando el Banco Central Europeo no hacía nada y dejaba que atacaran a países como Grecia: resulta que ya llevamos varios años en los que el organismo europeo está comprando a mansalva esta deuda en el mercado secundario, lo que permite que su valor no caiga y que su prima de riesgo no se dispare. Esto también lo menciona al principio el coronel Tamayo: “queréis provocar una crisis financiera, poner al país contra las cuerdas, y chantajearme. Tengo al BCE detrás.” Mientras se mantuviese esa situación, la prima de riesgo nunca se dispararía, y como mucho aumentaría un poco, nada grave.

Ahora bien, en la serie vemos cómo, de pronto, y sin que tampoco quede muy justificado, el Banco Central Europeo deja de comprar la deuda pública española:

“No temeos detrás al BCE; nos va a dejar caer” .

A ver, esto es política y jurídicamente imposible porque el programa de compras del Banco Central Europeo obliga a adquirir deuda de todos los Estados miembros en una proporción equivalente al de su peso en la Eurozona. Si dejara de hacerlo con algún país, se enfrentaría a la justicia europea, más allá de que generaría un caos. A ver, por poder, podría ocurrir, pero siempre que hubiese pasado algo muy gordo, como que el país se quisiera ir de la Unión Europea o algo así. Resulta  muy poco verosímil que esto pasara simplemente porque a un país le hayan robado sus reservas de oro (que además, recordemos que sólo roban una parte, no el total de reservas).

En fin, termino con la reflexión que más me ha gustado de toda la serie, porque es complemente cierta a pesar de que contradice la creencia de muchos, especialmente los que creen el patrón-oro económico.

“Qué es el oro de un país? Es una ilusión”

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