1.2.2 El miedo generado en torno a la utilización de la hucha de las pensiones para comprar deuda pública española

En enero de 2013 se difundió ampliamente un artículo publicado por el diario Estadounidense Wall Street Journal que puso el acento en que la mayor parte de la hucha de las pensiones españolas se estaba usando para invertir en deuda pública española (1). Debido a la falta de profundidad en el artículo y al desconocimiento del público en general, muchas personas pensaron que la hucha de las pensiones se estaba vaciando y que por lo tanto no habría dinero para las pensiones futuras. Ahora comprobaremos que esta creencia era absolutamente errónea.

La “hucha de las pensiones” (denominada Fondo de Reserva de la Seguridad Social) fue creada en el año 2000. En esta hucha el Estado español depositó determinadas cantidades de dinero con la intención de mantenerlo aparte y poder recurrir a él en caso de necesidad (concretamente la necesidad de satisfacer las pensiones futuras). Es decir, con este fondo o “hucha” el Estado español lo que hace es ponerle nombre a una parte de su dinero para que sólo pueda ser usado en caso de que en alguna ocasión no tenga suficiente dinero para pagar las pensiones a los ciudadanos españoles. Ese dinero se reserva para las pensiones, y no para otro tipo de gasto estatal. A modo de ilustración gráfica, lo que hace el Estado es meter ese dinero en un monedero distinto de donde guarda el resto de su dinero.

Sin embargo, al comparar este fondo con una hucha cometemos un error típico. Lo que hace una persona normal con una hucha normal es ir guardando en ella el dinero y no extraerlo hasta que le resulte necesario. Durante todo ese tiempo el dinero está inactivo y no juega ningún papel en la economía. El dinero permanece literalmente guardado y apartado. No se ha usado para nada. En el caso de la hucha de las pensiones es muy diferente: el Estado no deja inactivo ese dinero, sino que lo pone en movimiento; lo utiliza. Y lo utiliza para invertir en determinados activos financieros que tarde o temprano le darán una rentabilidad. Es decir, el Estado en vez de dejar inutilizado el dinero como hace una persona con su hucha, compra con él títulos financieros para que el dinero se revalorice (es decir, que aumente su valor). Si no utilizara de esta forma el dinero, el Estado al cabo de un tiempo seguiría teniendo la misma cantidad, y por lo tanto tendría menor valor debido a que el dinero pierde valor con el paso del tiempo (piénsese en la inflación). Por ejemplo, lo que hace el Estado español con este dinero es comprar deuda pública a Francia, para que al cabo de un tiempo Francia le devuelva el dinero con unos intereses añadidos. De esta forma el dinero de la hucha reservado para las pensiones aumenta.

Y éste es precisamente uno de los usos que le ha dado el Estado español al dinero de la hucha de las pensiones: comprar deuda pública de países. ¿De qué países? Solamente cuatro: Alemania, Francia, Países Bajos, y España. Puede parecer raro que el Estado español utilice el dinero de la hucha para comprar deuda pública española. Pero en economía tiene sentido porque es como si estuviésemos hablando de dos monederos que tiene el Estado español. El dinero que tiene en un monedero el Estado Español lo pasa a otro monedero, de forma que al cabo de un tiempo ese dinero tendrá que volver al monedero original pero con su valor aumentado. A efectos prácticos es como si España se prestase dinero a sí mismo. Contablemente resulta raro, pero como vemos es una práctica legítima y comprensible (¿qué habría de malo en que nosotros mezclásemos el dinero que tuviésemos en monederos distintos?).

Desde la creación de la hucha ha sido así. En 2007 el 55% del dinero de la hucha de las pensiones estaba destinado a deuda pública española (el 55% del dinero de un monedero del Estado español estaba en otro monedero), mientras que el resto (45%) estaba destinado a deuda pública francesa, holandesa y alemana (en ese orden) (2). En enero de 2013 era el 90% del dinero de la hucha de las pensiones el que está destinado a deuda pública española (el 90% del dinero de un monedero del Estado español está en otro monedero), mientras que el resto (10 %) estaba invertido en deuda pública francesa, holandesa y alemana.
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Desde que se creó en el año 2000, el dinero de la hucha no ha Estado guardado, sino invertido en deuda pública de ciertos países. El dinero nunca ha Estado en la hucha, sino en otra parte (en títulos de deuda pública). Lo que estaba ocurriendo en enero de 2013 simplemente era que el destino de ese dinero estaba cambiando, pasando de títulos de deuda pública extranjeros a títulos de deuda pública españoles. ¿Por qué ocurría esto?

Recordemos que las emisiones de deuda pública funcionan como una subasta. El Estado español ofrece títulos de deuda pública y los interesados pujan por ellos. Cuantas más personas pujen por la deuda pública española, menor será el precio al que el Estado español venderá su deuda, lo cual será positivo para el Estado español. Lo que se publicó en enero de 2013 era que el Estado español estaba mandando todo el dinero que podía de la hucha de las pensiones a pujar por su deuda pública (el dinero de un monedero pasando al otro monedero), lo que hacía que aumentase la demanda de títulos y por lo tanto logrando que el tipo de interés de los mismos bajase. En otras palabras, el Estado español estaba cambiando el destino del dinero de la hucha de las pensiones para aliviar el peso de su deuda pública, al presionar a la baja los tipos de interés (el precio) que piden por ella. La intención es que tarde o temprano fuese el 100% del dinero de la hucha el que esté destinado a deuda pública española (que el 100% del dinero de un monedero esté en el otro monedero), y esto se consiguió en junio de 2015 (3).

Este movimiento fue criticado no porque se estuviese vaciando la hucha de las pensiones (que sería una crítica legítima, en cualquier caso) sino porque muchos consideraban que la deuda pública no es muy fiable ya que puede ocurrir que el Estado español quiebre y por lo tanto no pueda devolver el dinero (el monedero receptor de dinero no podría devolver el dinero que provenía del monedero de la hucha), en cuyo caso sí que no habría dinero para las pensiones. Pero este argumento adolece de muchas debilidades: en primer lugar, es tremendamente difícil que un Estado quiebre (4) ya que siempre se le terminan ofreciendo facilidades para que ello no ocurra; y en segundo lugar, en el caso de que el Estado español quebrase y no pudiera devolver todo el dinero, siempre podría establecer prioridades a la hora de devolver el dinero, en cuyo caso sería perfectamente factible que el Estado no devolviese el dinero a determinadas instituciones financieras en favor de devolver el dinero de la hucha de las pensiones. No habría ningún problema técnico; en todo caso sería político. Si hay voluntad, el dinero de la hucha de las pensiones puede estar plenamente asegurado incluso en el peor de los casos.

 

 

 

Notas:

 

(1) http://online.wsj.com/article/SB10001424127887323374504578217384062120520.html

(2) http://www.expansion.com/2010/07/27/economia/1280184536.html

(3) http://economia.elpais.com/economia/2015/03/23/actualidad/1427126450_809003.html

(4) Si hablásemos de un Estado que puede emitir su moneda, entonces jamás podría quebrar (aunque sufriera otras dolencias) si los dirigentes se lo propusiesen.

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