3.10.3 La estrategia del Banco Central Europeo no funciona

El 7 de noviembre de 2013 el Banco Central Europeo (BCE) redujo el tipo de interés oficial al 0,25%, el nivel más bajo de toda su historia. Lo que con ello se pretende es que a los bancos privados les salga barato pedir dinero prestado al BCE para que así puedan a su vez dar créditos a las familias y a las empresas. Sin embargo, se trata de una estrategia absurda e inútil, y el hecho de que el organismo lleve empeñado en ello tantos años no hace sino reflejar una de dos posibilidades: o sus dirigentes entienden mal el funcionamiento del sistema bancario, o aun siendo conscientes de que la estrategia no es útil para el objetivo propuesto se empeñan en aplicarla por alguna determinada razón. Vamos a explicar por qué.

Sabemos que el BCE no tiene forma de transferir dinero directamente a los agentes económicos (no dispone de sucursales ni de mecanismos para ello); así que primero se lo transfiere a los bancos privados, y luego éstos se lo transfieren al resto de agentes económicos (en forma de préstamos). El dinero que el BCE crea y que transfiere a los bancos es legal (está respaldado por el organismo), y los bancos privados lo almacenan en forma de monedas y billetes (en sus cajas fuertes) pero también en forma virtual (en una cuenta bancaria que mantienen en el BCE). Aparte de este dinero legal –que en términos técnicos se denomina “reservas”–, los bancos también utilizan dinero bancario, que es creado por ellos mismos pero es aceptado como medio de pago en la economía.

Los economistas convencionales (y entre ellos los dirigentes del BCE) creen (o quieren creer) erróneamente que la cantidad total de reservas (dinero legal) que existe en el sistema bancario condiciona la posibilidad de conceder créditos. Piensan que si hay pocas reservas los bancos no pueden prestar dinero. Por eso mismo, cuando quieren que los bancos privados concedan más préstamos a familias y empresas lo que hacen es disminuir el tipo de interés para que los bancos puedan obtener más reservas de forma más barata (ya que con un tipo reducido pagan menos intereses por pedir dinero prestado del BCE). Pero se equivocan profundamente, porque en realidad cuando los bancos prestan dinero la cantidad total de reservas no se ve alterada. Para que se materialicen préstamos no es necesario incrementar la cantidad de reservas. Los economistas convencionales se equivocan con su análisis porque confunden lo que le ocurre a un banco individual con lo que le ocurre al conjunto del sistema bancario.

Un banco individual sí puede que tenga que terminar entregando parte de sus reservas después de haber concedido un crédito. Es algo que ya hemos abordado con detenimiento, pero merece la pena recordarlo. Imaginemos que un cliente pide un crédito de 10.000 euros en un banco para comprarse un coche. Si esta persona retira su dinero en efectivo, el banco tendrá que entregarle billetes, que es parte de las reservas. Así que en este caso sí estaría entregando reservas por haber concedido un préstamo. Sin embargo, en la mayoría de casos el cliente no pedirá el dinero en efectivo, sino que se conformará con ver en su cuenta bancaria el aumento numérico de 10.000. En este caso, y por el momento, el banco no ha tenido que entregar reservas, lo único que ha hecho ha sido teclear una nueva cantidad en la cuenta bancaria del cliente.

Ahora bien, cuando el cliente comience a gastar el dinero que ha pedido prestado pueden ocurrir dos cosas:

  1. Si la cuenta bancaria del vendedor de coches está ubicada en el mismo banco que el comprador del coche, el banco lo único que hará será reducir el valor numérico de la cuenta del comprador e incrementar el valor numérico de la cuenta del vendedor. Nada más que eso; se trata simplemente de teclear cifras en el ordenador. En este caso el banco no está entregando reservas.
  2. Si la cuenta bancaria del vendedor de coches está ubicada en un banco diferente al del comprador, entonces el banco de éste último reducirá el valor numérico de su cuenta y al mismo tiempo transferirá reservas de la cuenta que tiene en el banco central hacia la cuenta que tiene el otro banco en el banco central. En este caso el banco sí se ha visto obligado a entregar reservas como consecuencia de haber otorgado un crédito.

En efecto, un banco individual sí puede que tenga que terminar entregando reservas después de haber concedido un préstamo. Pero veamos qué ocurre a nivel general teniendo en cuenta el conjunto del sistema bancario.

Si el cliente que ha pedido el préstamo retira su dinero en efectivo, en algún momento tendrá que utilizarlo para comprar el coche (o cualquier otra compra o pago). En ese momento quien reciba el dinero en efectivo lo guardará en su cuenta bancaria, con lo cual las reservas que perdió el sistema bancario con la materialización del crédito se vuelven a ganar. La cantidad total de reservas en el conjunto bancario no cambia.

Si el cliente no retira su dinero en efectivo y paga mediante transferencia bancaria, hemos visto que: 1) las reservas no salen del banco sino que cambian de una cuenta a otra, o 2) las reservas salen de un banco para entrar en otro. El resultado es que la cantidad total de reservas no se ve alterada.

La única posibilidad de que esta cantidad sí sufra modificaciones es en el caso de que alguien decida guardar su dinero en su casa. Sin embargo, esto no es lo que suele ocurrir y además si sucede es en cantidades muy pequeñas. Por lo tanto, vemos claramente que cuando los bancos prestan dinero, la cantidad total de reservas no disminuye o lo hace en cantidades poco significativas. Precisamente por eso, para que los bancos den préstamos a familias y empresas no es necesario incrementar la cantidad de reservas en el sistema bancario, que es lo que el BCE está haciendo tontamente.

Hoy día todos los bancos europeos tienen una cantidad enorme de reservas (debido a los repetidos, absurdos e infructuosos intentos del BCE), y los economistas convencionales se preguntan: “¿por qué no prestan sus reservas si tienen tantas?” Pero el mismo hecho de hacerse esa pregunta refleja que no comprenden correctamente el funcionamiento del sistema bancario. De hecho, si los bancos no tuviesen muchas reservas y comenzaran a dar créditos, ¡la cantidad total de reservas aumentaría!

Si los bancos diesen préstamos aumentaría el volumen de los depósitos bancarios (primero de los receptores del préstamo y luego de los receptores de los pagos que se hacen con ese dinero prestado), con lo cual las operaciones interbancarias se incrementarían. Por lo tanto, cada banco se vería obligado a entregar reservas a un ritmo superior, y para poder satisfacer esta creciente entrega de reservas lo que haría sería hacerse con mayor cantidad de las mismas (pidiéndolas prestadas a otros bancos, al BCE o vendiendo bonos soberanos). Como resultado, la cantidad total de reservas aumentaría.

Esto es lo que no entienden (o lo que no quieren entender) los economistas convencionales ni los dirigentes del Banco Central Europeo. Si los bancos no prestan dinero a familias y empresas no es porque no tengan reservas (precisamente tienen muchas), sino por otros motivos muy diferentes y que veremos a continuación. El Banco Internacional de Pagos, en cambio, ha reconocido recientemente la poca efectividad de este tipo de políticas. En efecto, el mecanismo del tipo de interés de referencia que establece el Banco Central Europeo es una medida muy limitada que no está teniendo resultado.

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