HAY QUE REGULAR el trabajo de LOS EDITORES DE VÍDEO. Comentando el debate entre UTBH y Anujbost

Hace unos días el youtuber Un Tío Blanco Hetero mantuvo un debate con Anujbost sobre la regulación de las condiciones de trabajo de los editores de vídeo. Aunque el debate se enconó varias veces en el mismo punto y se hace un poco pesado en algunas partes, lo cierto es que se tocan temas y argumentos importantísimos que merece la pena analizar con profundidad y rigor. Y es que, aunque este tema de las condiciones de trabajo de los editores de vídeos sea reciente, porque es obviamente una actividad reciente, en realidad el trasfondo que subyace lleva muchos años repitiéndose en muchísimos otros ámbitos del sistema económico capitalista. Por eso, ya existen muchos análisis al respecto, y también muchas propuestas para abordar este problema. Vamos a verlo.

Recuerdo cuál es el origen de este debate: un grupo de editores de vídeo denunciaron recientemente las malas condiciones que sufren en su trabajo y llamaron a la organización para lograr una mejora de sus salarios y otras cuestiones laborales. El streamer Anujbost, uno de los impulsores de esta iniciativa, la defiende alegando que es la única forma que existe para que los editores no sean contratados con salarios y condiciones de miseria.

1:04:45 “muchos han entrado en ese sindicato porque todos han tenido malas experiencias”

Por su parte, Un tío Blanco Hetero critica la propuesta porque cree que, aunque beneficiaría a los editores que se organizan, perjudicaría a los productores de contenido que no pueden pagar salarios tan elevados. Y como no los pueden pagar, pues contratarían a menos editores, lo que sería negativo para los que se conforman con cobrar poco, ya sea porque están empezando y lo que buscan es experiencia o porque viven en países con un nivel de vida más barato, de forma que ese salario bajo no sería tan bajo para ellos.

2:02: “lo que estoy diciendo es que perjudica a los editores con poca experiencia y a los productores pequeños”

Como podéis ver, este debate se parece al del salario mínimo (aunque tiene también importantes diferencias que veremos enseguida). Los defensores del salario mínimo alegan que es la única forma de que no se paguen salarios de miseria, y los críticos alegan que impediría a muchas personas ser contratadas, sobre todo jóvenes que se conforman con menores salarios. Recuerdo que hice un vídeo para explicar todo este asunto y en el que vimos que en realidad la academia no hay consenso sobre el hecho de que el salario mínimo destruya empleos. El caso es que personas como Anujbost quieren que haya una especie de salario mínimo en el sector de los editores de vídeo.

1:05:28 “no puedes contratar a un camarero por 300 euros. Tampoco a un editor”

Pero es que ojo, el salario mínimo interprofesional en vigor, que está este año en 1.000 euros al mes, más o menos unos 5 euros la hora, también afecta legalmente a los editores de vídeo que trabajen para otra persona. Es decir, está prohibido contratar a un editor de vídeo por menos de ese salario mínimo. El problema es que la inspección de trabajo no tiene nada fácil vigilar a este sector, porque los editores de vídeo suelen trabajar en su casa con sus propios medios tecnológicos. Es más, como es muy sencillo contratar los servicios de un editor que trabaje en otro país, no está claro legalmente que el salario mínimo vigente en nuestro país opere en este caso.

Y este es el problema más importante que tienen los editores de vídeo, que por las particularidades de su actividad, compiten con todos los editores de vídeo del planeta, entre los que hay muchos que pueden vivir bien con salarios más bajos que los españoles. Esto plantea una dificultad importante a la hora de establecer salarios mínimos.

1:32: “no entiendo por qué tendrías que estar pagando un salario mínimo de un país a alguien que trabaja en otro país” 1:33 “explicado con más detalle”

Lo que está comentando Anujbost no es ni más ni menos que lo que se denomina en la academia “carrera hacia el fondo” (o “Race to the bottom” en inglés)  que es ese fenómeno que ocurre en determinados productos que compiten en precio a nivel global, como se ve de forma muy cristalina en la ropa o en los juguetes (Davies y Vadlamannati (2013) Rudra (2008) Brueckner (2000) Berry et al (2003)). Si dejas que operen las fuerzas del mercado y no estableces apenas ninguna regulación sobre esos productos, lo que van a hacer las empresas es aprovechar los países en los que menos salarios, impuestos y otros costes se pagan. Y claro, si el resto de empresas quieren competir en precio, no les va a quedar más remedio que hacer lo mismo. Otra cosa es que quieran competir en calidad, pero ése es otro tema. Por eso se produce una carrera hacia el fondo, en la que todas las empresas reducen constantemente los salarios y los precios para ganar cuota de mercado. Esto conlleva una equiparación internacional a la baja de los niveles de vida de los trabajadores, es decir, un empobrecimiento generalizado, por no hablar de que ocurre lo mismo con la recaudación de los Estados o los estándares medioambientales.

¿Cómo evitar ese proceso de empobrecimiento generalizado? Con regulación. Es la única forma que existe y la que siempre se ha utilizado. Porque muchos no lo saben, pero los países más industrializados del mundo lo son porque recurrieron a la regulación de sus mercados y productos para no tener que competir a la baja en precio con otros países más pobres. Inglaterra, los Países Bajos, Estados Unidos, Alemania, y en tiempos más recientes Japón, Corea del Sur y China, todos ellos y muchos otros más se han industrializado y desarrollado porque evitaron la carrera hacia el fondo con mucha regulación y proteccionismo, y compitiendo en calidad en vez de en precio (Chang 2004; 2008; Oqubay et al 2020; Chang y Andreoni 2020). Si no hubiesen aplicado esa regulación, entonces tendrían que haber competido a la baja con el resto de países y el empobrecimiento generalizado nunca habría permitido un desarrollo económico importante. Por cierto, un ejemplo claro y reciente de los problemas que tiene desregular un mercado es el de los camioneros, como expliqué en este vídeo y que os recomiendo si queréis profundizar en el tema.

Por eso la regulación de las condiciones de trabajo de los editores de vídeo hay que entenderla desde esta perspectiva general y macroeconómica, no individual: si no regulamos sus condiciones, se seguirá produciendo una competencia a la baja a nivel internacional. Los creadores de contenido contratarán a más editores extranjeros con todavía más bajos salarios, de forma que a los editores españoles no les quedará más remedio que cobrar a n nivel parecido. Y este proceso sólo se agravará a medida que los editores de otros países vayan mejorando su experiencia y la calidad de su servicio. El resultado final: empobreceremos a todos los editores de vídeo, empezando por los españoles, hasta el nivel más bajo que exista en el planeta.

Ahora bien, si para evitar la equiparación hacia abajo, se regulan las condiciones de trabajo con los estándares y salarios españoles, se podría producir una equiparación hacia arriba. Esto tiene ciertas ventajas.

1:34:43 “no sería mejor subir a Latam el precio al de España y vivan todos mejor?

Pero esto también tiene sus riesgos, como comenta un espectador.

1:43 “si un editor de Latam puee cobrar mucho trabajando para españoles, no querrá trabajar para los de allí, te estás cargando a los streamers de países más pobres”

En efecto, si los editores de vídeos de países menos desarrollados pudiesen cobrar a niveles de los salarios españoles, entonces también exigirían cobrar más en sus países, y no todos podrían pagarlo, porque el nivel de vida allí es menor para todo el mundo. Por eso la regulación tendría que ir en los dos sentidos, no sólo en uno. Para evitar que los editores españoles tengan que cobrar poco, pero también para que los creadores de contenido de otros países menos desarrollado tengan que pagar tanto.

Estas perturbaciones ocasionadas en países de menos renta han sido muy estudiadas por la literatura de la economía del desarrollo, especialmente a través de lo que se conoce como “capitalismo periférico” y sus palancas del “efecto ostentación o efecto imitación” (Prebisch (1981) Furtado (2001) Amin (2001) Khoudour-Castéras (2007)). Si parte de una economía nacional se orienta hacia otra más desarrollada porque paga mayores salarios y ofrece mejores productos, entonces es mucho más difícil que esa economía pueda prosperar. ¿Por qué vas a trabajar para desarrollar tu país si puedes trabajar para otro cobrando mucho más y viviendo mejor? Las economías prósperas actúan, aunque sea involuntariamente, como un freno al progreso de las economías menos prósperas. Por eso la regulación de las condiciones de trabajo de los editores de vídeo debe ser bidireccional, no unidireccional.

Hasta ahora nos hemos centrado en los editores de países menos desarrollados, pero como decía antes, Un Tío Blanco Hetero también está preocupado por los creadores de contenido que están empezando y que no pueden pagar salarios tan elevados, así como por los editores que están empezando y que prefieren cobrar poco durante un tiempo con tal de ganar experiencia.

2:00:12 “perjudica a los creadores de contenido que están empezando y que no pueden pagar tanto”

A ver, si un creador de contenido no puede pagar un salario decente, pues que no contrate a nadie, así de sencillo. Lo que no vamos a hacer es bajar los salarios hasta un nivel indecente sólo para que los creadores de contenido con menos recursos puedan contratar servicios de edición de vídeo. Primero se establece el salario mínimo necesario para vivir con dignidad, y luego que toda la economía se adapte a eso: no al revés, no adaptar el salario de la gente a lo que empuje la economía capitalista. Precisamente a esto se refirió el expresidente estadounidense Roosevelt hace ya casi 100 años: “Ningún negocio que para existir tenga que pagar a sus trabajadores salarios insuficientes para una vida digna tiene derecho alguno a continuar en este país” (Roosevelt 1933).

Quizás se vea mejor extrapolando a otros ámbitos económicos: por ejemplo, si una empresa de alquiler de bicicletas quiere tener las mejores bicicletas del mercado pero no se las puede permitir, entonces que no las compre; lo que no vamos a hacer es bajarle el precio a esas bicicletas para que las pueda comprar esa empresa. Otro ejemplo desde la perspectiva del consumidor: si yo no me puedo comprar una vivienda de lujo, pues no la compro, lo que no voy a hacer es exigir que bajen el precio de esas viviendas. En el caso del creador de contenido que no puede pagar un salario decente, pues que edite él o ella los vídeos hasta que pueda permitirse contratar a alguien, como han hecho todos o casi todos.

2:00:33” y también perjudica a los editores más pequeños, los más juniors, que no tienen suficiente experiencia “

Pero es que para esto ya existe una solución muy conocida: los contratos de prácticas. Estos contratos permiten que personas que están empezando en un sector puedan ir ganando experiencia con salarios por debajo de los de mercado. A los empleadores les sale más barato porque normalmente la calidad del servicio es menor, pero la clave de estos contratos es que son temporales, se acaben cuando los trabajadores tienen suficiente experiencia. Así se logra que se paguen salarios bajos sólo a quienes están empezando. De lo contrario, sin regular el mercado, todos los editores pasan a cobrar salarios bajos, pero no sólo durante poco tiempo, sino siempre, porque es al equilibrio que conducen las fuerzas de mercado en esa carrera hacia el fondo que hemos comentado, y al que incluso a Un Tío Blanco Hetero le parece muy bajo.

1:06 “el precio es bajo pero es el que hay en el mercado”

Por último, vamos a centrarnos en por qué los editores acaban aceptando cada vez salarios más bajos y qué propuestas existen para evitarlo.

1:20: 15 “Cuando sacamos los precios orientativos la gente dijo: qué locura. Claro la gente normaliza estar mal pagada. el trabajador tiene la potestad de elegir si quiere trabajar por eso o no”

Esto último es el típico discurso del liberalismo económico: si la gente acepta salarios bajos, es porque quiere, ya que nadie le ha obligado, es libre de aceptarlos o no. Y es también el argumento más falaz que existe. Para entender por qué, conviene aclarar qué es la libertad. Acorde a la literatura filosófica, existen dos conceptos básicos de libertad: la negativa y la positiva (Bertomeu y Domenech (2005) Carter (2010) Serrano (2014)). La negativa es la concepción dominante, esa situación en la que uno actúa sin que un tercero le ponga obstáculos o limitaciones. En el caso del editor que acepta un salario de 300 euros sería libre en términos de libertad negativa, porque nadie le está obligando a hacerlo ni impidiendo nada. En cambio, la libertad positiva es aquella situación en la que se tiene la posibilidad de orientar la voluntad hacia un objetivo, es decir, de tener autonomía en las decisiones. Aquí evidentemente el editor no es libre en términos de libertad positiva, porque en realidad no quiere cobrar tan poco, sino que no le queda más remedio y por eso escoge esa opción. No tiene autonomía en su decisión, por lo que no es verdaderamente libre.

1:21:10 “o aceptas esos 300 euros o te vas a la mierda”

En efecto, el editor no tiene libertad para elegir esos 300 euros porque aunque nadie le obligue a aceptarlos, la situación sí le obliga, ya que la alternativa es no tener ingresos. Esto es justo lo que Carlos Marx llamó “ejército industrial de reserva” (Marx 1867): mientras haya un ejército permanente de desempleados, el miedo a perder el trabajo y quedarse sin ingresos es lo que lleva a los asalariados a aceptar cualquier condición que le imponga el empleador. En otras palabras, mientras haya un ejército de desempleados, los trabajadores no pueden ser verdaderamente libres.

Y aquí es donde podemos extraer una de las soluciones a este problema. Si lo que lleva a los editores a aceptar salarios más bajos es el miedo a quedar desempleados y sin ingresos, lo que hay que hacer es garantizar que siempre tengan un mínimo nivel de ingresos hagan lo que hagan. De esta forma, nunca aceptarían trabajos mal pagados y eso les llevaría a los creadores de contenido a tener que pagar mejor (aunque en este caso sería imprescindible, como decíamos antes, que también se regulara el mercado para que no se pueda contratar sin medida a trabajadores de otros países que cobran bastante menos).

Y básicamente hay dos medidas importantes que garantizan un ingreso mínimo: la Renta Básica Universal y el Trabajo Garantizado. Os dejo aquí un vídeo para que podáis ver profundizar en ellas, pero resumidamente la primera consiste en que el Estado garantiza un ingreso mínimo a todo el mundo simplemente por existir, mientras que la segunda consiste en que el Estado garantiza un empleo a todo el que quiera trabajar por un salario mínimo. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo: ya no habría miedo a quedarse sin ingresos, por lo que nadie aceptaría trabajos con salarios de miseria.

En definitiva, aunque el problema laboral de los editores de vídeos sea reciente, su esencia no lo es, y las medidas que se pueden adoptar para abordar el conflicto son muy conocidas y antiguas. Por un lado, regular el mercado para que nadie cobre menos de lo que se considere digno, evitando así la carrera internacional hacia el fondo en materia de salarios. Esto requeriría una supervisión laboral más exigente de la que hoy día se hace, y lo ideal sería que esta regulación operase también en los países menos desarrollados, para no provocar perturbaciones en sus economías. Y, por otro lado, aplicar una Renta Básica Universal o un Trabajo Garantizado que permitiese siempre un mínimo de ingresos para que nadie se viese obligado a aceptar salarios de miseria. Como podéis ver, aquí no hay nada nuevo, está todo inventado, sólo falta tener voluntad política para ponerlo en marcha.

 

 

 

Vídeo del debate: https://www.twitch.tv/videos/1473930272

Noticia editores https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/20220503/editores-rebelan-explotacion-youtubers-ganan-13601279

Davies y Vadlamannati (2013) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0304387813000060

Rudra (2008) https://ideas.repec.org/b/cup/cbooks/9780521886987.html

Brueckner (2000) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/j.2325-8012.2000.tb00272.x

Berry et al (2003) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/1468-2508.t01-2-00003

Chang y Andreoni (2020) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/dech.12570

Oqubay et al (2020) https://books.google.es/books?hl=es&lr=&id=gy8DEAAAQBAJ&oi=fnd&pg=PT7&dq=Ha-Joon+Chang&ots=Su_tfnStoX&sig=Iye0LaI3alNGWQP3ZRIqoT0Y_FE&redir_esc=y#v=onepage&q=Ha-Joon%20Chang&f=false

Chang (2004) https://www.todostuslibros.com/libros/retirar-la-escalera_978-84-8319-199-6

Chang (2008) https://www.todostuslibros.com/libros/bad-samaritans_978-1-905211-37-1

Khoudour-Castéras (2007) https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/11196/092143161.pdf?sequence=1

Furtado (2001) https://www.amazon.es/econom%C3%ADa-latinoamericana-Formaci%C3%B3n-contempor%C3%A1neos-demograf%C3%ADa/dp/9682317584

Prebisch (1981) https://repositorio.cepal.org/handle/11362/42073

Amin (2001) https://www.archivochile.com/Imperialismo/doc_poli_imperial/USdocimperial0004.pdf

Carter (2010) http://www.ub.edu/astrolabio/Articulos10/articulo_carter.pdf

Serrano (2014) http://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S1870-00632014000200010&script=sci_arttext

Bertomeu y Domenech (2005) https://isegoria.revistas.csic.es/index.php/isegoria/article/view/418

 

Marx (1867). El capital: crítica de la economía política, Libro I, Tomo III, Siglo XXI

 

No related content found.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 7.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
HAY QUE REGULAR el trabajo de LOS EDITORES DE VÍDEO. Comentando el debate entre UTBH y Anujbost, 7.0 out of 10 based on 1 rating
Be Sociable, Share!
www.pdf24.org    Send article as PDF