Invocando al rigor a la hora de hablar de inversiones extranjeras en Madrid

En el debate de investidura celebrado ayer Rajoy echó en cara a la formación de Unidos Podemos que en los ayuntamientos del cambio hubiese ahora peores condiciones económicas que en el pasado. Frente a ese alegato, Pablo Iglesias respondió defendiendo la gestión de los gobiernos del cambio, para lo cual afirmó, entre otras cosas, que la inversión extranjera directa (IED) había aumentado en ciudades como Madrid o Barcelona. Hoy constatamos a través de todo tipo de medios de comunicación la reacción de los voceros de la élite económica y política, intentando dibujar -de una forma muy lamentable en la mayor parte de los casos- una imagen desastrosa o cuanto menos negativa de los ayuntamientos del cambio en materia de recepción de IED. Puesto que en su intento de difamar a toda costa las patadas al rigor son extremadamente espectaculares, escribo este artículo para llamar a la objetividad y a la sensatez con la esperanza de atenuar en la medida de lo posible la toxicidad que desprenden los citados mensajes. Para ello me centraré en el caso de la capital del país.

Las estadísticas oficiales no desagregan la recepción de inversiones extranjeras directas (IED) por localidades, sino que los datos sólo aparecen desglosados por comunidades autónomas, de forma que es imposible saber con exactitud cuántas inversiones extranjeras directas recibe o deja de recibir la ciudad de Madrid. Esta ausencia de desagregación tiene sentido porque la inmensa mayoría de las localidades españolas no reciben IED o las reciben en una cantidad insignificante. No ocurre lo mismo, evidentemente, en las ciudades grandes y especialmente en la capital del país. La subdirección de estadística del Ayuntamiento de Madrid estima que la capital concentra aproximadamente entre el 60% y el 80% de todas las inversiones que recibe la Comunidad de Madrid, lo cual nos permite hacernos una idea aproximada al respecto.

Es importante tener en cuenta que las IED son extremadamente volátiles. Las IED son compras –por parte de agentes económicos extranjeros– de empresas, establecimientos, terrenos y otros activos, por lo que su comportamiento es muy irregular: en algunos trimestres o años se concentran más compras, y en otros, menos. Esta oscilación responde fundamentalmente a las decisiones estratégicas de las empresas inversoras, que no tienen por qué tener relación con la propia actuación de los poderes públicos locales.

Madrid, además de ser la capital del país, es la ciudad con más peso económico de todas las localidades españolas, superando incluso a todas las comunidades autónomas excepto a Andalucía, Cataluña y la propia Comunidad de Madrid. Estas características hacen de Madrid un núcleo económico y financiero de importantes dimensiones; un verdadero centro de negocios que suele concentrar entre el 40% y el 90% de todas las IED que recibe el país. De hecho, según un informe de la consultora PwC, Madrid es la quinta ciudad con más influencia económica de todo el mundo, concepto que recoge un conjunto de factores como la capacidad de la capital para atraer grandes empresas, el crecimiento del empleo y de la productividad, el aumento del PIB o la atracción de la inversión extranjera, entre otros. Como se puede intuir, esta condición de destino favorito y privilegiado para las inversiones por parte de empresas extranjeras está bastante consolidada y se encuentra en buena medida aislada de las políticas del Ayuntamiento, por lo que ni siquiera un hipotético gobierno municipal que destinase todas sus fuerzas a acabar con las IED podría conseguir fácilmente su objetivo, y mucho menos en unos pocos meses.

Además, la inmensa mayoría de estas IED no se ejecutan de la noche a la mañana, sino que transcurre bastante tiempo entre la planificación de la inversión y su finalización. Esto provoca que sea muy difícil atribuir la responsabilidad de la materialización de una inversión a la posible actuación de un determinado gobierno. Por ejemplo, la mayor parte de las IED recibidas en Madrid en el tercer trimestre de 2015 fueron planificadas antes de ese periodo, por lo que no tiene ningún sentido responsabilizar de las mismas (para bien o para mal) al equipo que acababa de llegar al gobierno: Ahora Madrid.

De hecho, los datos no demuestran que las cosas hayan cambiado desde la llegada de Ahora Madrid al gobierno. La volatilidad sigue siendo una característica de la IED que se recibe, pero la capital continúa copando la mayor parte de IED que recibe el país (en el primer trimestre de 2016 este nivel fue del 70,3%). Durante la legislatura de Ahora Madrid, desde julio de 2015 hasta marzo de 2016 (últimos datos disponibles) la Comunidad de Madrid ha recibido IED por valor de 6.580 millones de euros, un nivel similar a los registrados en el mismo periodo de años anteriores (superior al mismo periodo de hace dos y tres años, e inferior al mismo periodo de hace uno y cuatro años).

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Por otro lado, la recepción de IED no tiene por qué ser una noticia inherentemente positiva. De hecho, hay muchas IED que no tienen ningún impacto en la riqueza, empleo o bienestar de la región que las recibe porque simplemente suponen un apunte en los registros contables. Por ejemplo, el hecho de que una empresa extranjera compre acciones ya existentes de una empresa española se registra como IED pero no tiene por qué conllevar ningún cambio en el negocio de esa empresa (en ventas, contrataciones, beneficios, etc). Lo único que habría cambiado es la propiedad de esas acciones. Otro ejemplo lo conforma la repatriación de beneficios de las empresas, sobre el que puede profundizarse leyendo este artículo. Es más, hay IED que pueden incluso considerarse negativas para la ciudad en tanto en cuanto pueden venir aparejadas de un deterioro de las condiciones de trabajo de los empleados en cuestión, en un mayor impacto medioambiental, en un perjuicio para determinados negocios ya instalados en la ciudad, en un reforzamiento de los patrones de desigualdad de género, etc.

En definitiva:

-Las estadísticas oficiales se refieren a la IED recibida por la Comunidad de Madrid, aunque se estima que entre el 60% y el 80% de las mismas las recibe la capital.

-Las IED son extremadamente volátiles y responden fundamentalmente a las estrategias empresariales de los agentes compradores, sin que las actuaciones políticas influyan mucho en las mismas.

-La ciudad de Madrid siempre ha acaparado en torno al 40 y 90% de todas las IED que recibe el país, lo que la consolida como un centro de negocios de notable importancia. Por ello, ni siquiera un hipotético gobierno dedicado exclusivamente a acabar con las IED en Madrid podría conseguirlo fácilmente, y mucho menos a corto plazo.

-Las IED no son inmediatas; tardan tiempo en ejecutarse, de forma que es muy difícil atribuir la responsabilidad de las mismas a una actuación política determinada y puntual.

-Los datos revelan que la evolución de las IED no ha cambiado con la llegada de Ahora Madrid: durante la legislatura las IED recibidas en la Comunidad de Madrid se han mantenido en un nivel similar al registrado en periodos anteriores.

-Madrid continúa copando la mayor parte de las IED que llegan al país (en el primer trimestre de 2016 –último dato disponible– este nivel fue superior al 70%), quedando de manifiesto que sigue siendo un destino atractivo para las inversiones extranjeras.

-La recepción de IED no tiene por qué ser una noticia positiva. Puede no provocar ninguna mejora en empleo, renta, riqueza y bienestar, o puede incluso suponer retrocesos en tales ámbitos.

 

 

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