La deuda pública puede reducirse aunque haya déficit público

Artículo publicado en el número 38 de La Marea

Cuando uno se pone a comprobar si el cuerpo de una persona está más proporcionado que el de otra no sirve fijarse exclusivamente en la cantidad de kilogramos que pesa cada una de ellas, sino que hay que mirar también cuánto miden. El cuerpo de una persona de 80 kilogramos no tiene por qué estar menos proporcionado que el de otra que pese 50 kilos, ya que la primera puede ser muchísimo más alta que la segunda.

Ocurre exactamente lo mismo cuando uno se pone a comprobar si un Estado está en mejor o peor situación de endeudamiento que otro. Estaremos todos de acuerdo en que, aunque el sector público de Estados Unidos tenga una deuda pública muchísimo más elevada que el sector público de Haití, no sería justo concluir que el primer Estado está en peor situación que el segundo en términos de endeudamiento. La razón estriba en que la economía de Estados Unidos es 2.000 veces más grande que la de Haití, por lo que es normal que su endeudamiento también sea mayor, ya que también es mayor su capacidad para pagar la deuda. Comparar montantes totales de deuda no nos es útil para saber qué Estado está en mejor situación (al igual que comparar pesos no nos es útil para saber qué cuerpo es más esbelto), sino que habrá que relativizar esas cantidades de deuda con la capacidad que cada uno de ellos tiene para ir pagando (al igual que se comparan los pesos de personas con la capacidad de cada cuerpo para distribuirlo por toda su altura).

La capacidad de pago de cada Estado depende del tamaño de su economía: cuanto más rica (grande) sea la economía, más capacidad de pago tendrá, y viceversa. En el mundo académico el tamaño de las economías se miden con el Producto Interior Bruto (PIB), y el indicador que se utiliza siempre para comparar países por su nivel de deuda es el de “Deuda pública sobre el PIB”. Este indicador, evidentemente, dependerá del nivel de deuda pública pero también del nivel del PIB, y ambas magnitudes cambian a lo largo del tiempo.

En el gráfico podemos ver cómo la deuda pública española (barra coloreada) no ha dejado de crecer en los tres últimos años. Esto es así porque el Estado español ha registrado durante todo ese tiempo déficit público, es decir, mayores gastos que ingresos, y por lo tanto ha necesitado endeudarse para cubrir ese diferencial.

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A su vez, el PIB de la economía española (barra sin colorear) ha presentado otra tendencia: desde el primer trimestre de 2013 hasta el primero de 2014 se redujo, mientras que a partir de entonces comenzó a aumentar progresivamente hasta alcanzar a mediados de 2015 un ritmo de incremento bastante notable.

En consecuencia, el indicador que combina ambas variables, “Deuda pública sobre el PIB” (cifra situada sobre la barra), ha atravesado tres etapas: en los primeros trimestres analizados subió con fuerza (aumentaba mucho la deuda y el PIB caía), desde el segundo trimestre de 2014 este aumento se frenó (aumentaba mucho la deuda pero el PIB comenzó a crecer levemente), y desde el primer trimestre de 2015 comenzó a descender (aumentaba mucho la deuda pero el PIB creció a mayor ritmo que la deuda); pasando desde el 99,7% al 99,2% Y no olvidemos que este indicador es precisamente el que nos interesa para saber si un Estado tiene más o menos problemas de endeudamiento.

Utilizando el ejemplo de la proporcionalidad de los cuerpos y observando el gráfico tendríamos lo siguiente: el peso del cuerpo (barra coloreada) ha aumentado mucho a lo largo de todo el periodo, y mientras la altura (barra sin colorear) se redujo o se mantuvo, la proporción del cuerpo (cifra sobre la barra) empeoró; pero a partir del momento en el que la altura comenzó a aumentar a mayor ritmo que lo que lo hizo el peso, la proporción del cuerpo mejoró.

En definitiva, constatamos que a pesar de que la economía española no ha dejado de registrar déficits públicos y por lo tanto de incrementar su deuda pública en los últimos trimestres, a final de 2015 estaba en mejor situación en términos de endeudamiento que un año antes (y, según datos preliminares, en abril de 2016 la deuda pública sobre el PIB se ha situado en el 99,03%, por lo que continúa descendiendo). Esta afirmación puede resultar paradójica, pero no lo es en absoluto cuando se comprende que lo importante no es la cuantía total de deuda sino su relación con el tamaño de la economía y por lo tanto la capacidad de pago del Estado, al igual que lo importante para medir la proporción de un cuerpo no es la cuantía total de peso sino su relación con la altura de la persona y por lo tanto la capacidad de distribuirlo.

El Estado español lleva tiempo ganando bastante peso, pero en los últimos trimestres ha ganado la suficiente altura como para que no sólo no se le note, sino incluso para parecer un pelín más delgado.

 

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