La inflación no está aumentando por haber creado dinero


Como todo el mundo sabe ya a estas alturas, la inflación está aumentando a unos ritmos no vistos en bastante tiempo. Y como era de esperar, han aparecido los de siempre para decir que los culpables son los bancos centrales que han creado mucho dinero. Eso lo dicen porque se basan en una teoría económica dominante que es tan simple e intuitiva como errónea, y que consiste en creer que si hay inflación es porque se ha debido de crear dinero por alguna parte. Como si no hubiese otros cientos de posibilidades… Da igual que toda la evidencia disponible señale en otra dirección: tienen ese cuento tan interiorizado que es casi imposible hacerles entrar en razón. Pero la realidad es que la inflación puede originarse por muchas otras causas y, de hecho, la causa de la creación de dinero suele ser la menos probable, como ya expliqué en un vídeo anterior. El caso es que la inflación que estamos viviendo en el año 2021 tiene unas causas muy concretas y específicas y, para decepción y desgracia de los economistas convencionales, nada tienen que ver con la creación de dinero. Vamos a ver cuáles son.

La inflación en España, medida por el Índice de Precios al Consumo (el famoso IPC), aumentó en octubre de 2021 un 5,4% en comparación con el mismo mes del año anterior, una de las tasas más elevadas de los últimos años -aunque en julio de 2008 tuvimos una tasa prácticamente igual-, y en noviembre el indicador provisional apunta a que lo hizo un 5,6%, dos décimas por encima. Pero frente a los mensajes alarmistas y sesgados que inundan los medios y las redes, conviene realizar un análisis serio y detallado del asunto.

En primer lugar, es importante interpretar bien los datos: la inflación se suele dar en tasa interanual, es decir, comparando lo que ha crecido el IPC un mes de este año en comparación con el mismo mes del año anterior. Por ejemplo, noviembre de 2021 en comparación con noviembre de 2020. Y justo el año pasado los precios, en vez de estar creciendo, estaban cayendo debido a la parálisis de la economía debido a la pandemia. Por eso, la distancia entre ambos puntos es muy elevada pero no sólo porque los precios de este año hayan crecido más de la cuenta, que lo han hecho, sino también porque los precios del año pasado estaban más bajos. Es decir, que se produce un efecto puramente estadístico e ilusorio que nos lleva a creer que el incremento de los precios este año es mucho mayor de lo normal. De hecho, en julio de 2008 el IPC aumentó prácticamente lo mismo que en octubre de 2021, pero entonces no parecía un incremento tan elevado porque la inflación partía de cotas ya elevadas.

Por eso, si en vez de mirar cuánto ha crecido el IPC cada año miramos cuánto ha crecido cada mes, la cosa parece bastante distinta: aunque se puede apreciar cómo en octubre de 2021 se registró un récord histórico, también podemos ver que no es algo que se distancie demasiado de cotas pasadas y también, y más importante, cómo parece ser algo puramente puntual, porque en noviembre se ha vuelto a registrar una tasa moderada.

En segundo lugar, el IPC es un promedio ponderado de los precios de muchos productos considerados básicos, por lo que conviene bajar al detalle para ver si todos están experimentando el mismo incremento de precios o si hay diferencias. Cuando lo hacemos para el mes de octubre, último para el que hay datos detallados, vemos claramente que son solamente dos elementos los que explican la mayor parte del incremento de los precios: en primera posición y a mucha distancia del resto, los gastos de vivienda, que han aumentado un extraordinario 20,5%, debido al aumento de los precios de la electricidad y, en menor medida, del gas y el gasóleo para calefacción; y en segunda posición, el transporte, a consecuencia de la subida de los precios de los carburantes para el transporte personal, que ha aumentado un 12,3%. El resto de los elementos presentan tasas de inflación completamente moderadas, en torno al 1,5% o al 2%. Incluso hay uno en el que no hay incremento de precios sino disminución: vestido y calzado.

De hecho, si utilizamos el indicador de inflación subyacente, que es el IPC excluyendo los alimentos no elaborados y los productos energéticos -que son los que tienen los precios más volátiles-, vemos que el incremento de la inflación es muy moderado, claramente por debajo del 2%, que es el nivel considerado deseable  por el Banco Central Europeo, así que incluso acorde a los parámetros oficiales seguiría siendo preferible tener una inflación más elevada en todos los productos básicos distintos de los alimentos y la energía, que son los más volátiles.

Por lo tanto, ya encontramos algo que chirría claramente con el mantra convencional: si todo el nuevo dinero creado ha empujado al alza los precios, ¿no es muy raro que sólo haya afectado a los precios de los productos energéticos? ¿Qué pasa, que la gente sólo utiliza el nuevo dinero creado para comprar energía y no otras cosas? Me imagino a una persona yendo a comprar un mueble y diciéndole al vendedor: no te lo puedo comprar porque todo el dinero que tengo es de nueva creación y sólo me sirve para comprar gasolina. En fin, si de verdad el nuevo dinero creado estuviese empujando al alza los precios, lo haría en todos los productos, no sólo en unos concretos.

Por cierto, hay más de 10 millones de hogares que en 2021 tenían e incluso siguen teniendo una tarifa fija en la luz, por lo que a ellos no les ha afectado nada o prácticamente nada la subida del precio de la electricidad, y por lo tanto tampoco les ha afectado apenas la elevada inflación histórica de la que tanto se habla.

En tercer lugar, la inflación creciente es un fenómeno reciente pero la creación de dinero no. Desde el año 2007 el Banco Central Europeo, al igual que otros bancos centrales, lleva creando billones de euros para tratar de dinamizar la economía. Qué casualidad que lleven más de trece años creando ingentes cantidades de dinero sin que la inflación se enterara y sea justo ahora, justo en mitad de una pandemia histórica, cuando la inflación repunta. Es verdad que debido a la crisis sanitaria en el año 2020 y 2021 se ha creado bastante más dinero, pero ya sería raro que todos los billones de euros creados antes de 2020 no hayan elevado absolutamente nada la inflación, y justamente los creados a partir de 2020 sí. ¿No será que lo verdaderamente excepcional de estos dos últimos años es que ha habido una pandemia que ha desestabilizado la economía mundial, y no que hayan creado algo más de dinero? Porque si no, ¿cómo explican que desde 2007 hasta 2020 la inflación no aumentara a pesar de que se creó muchísimo más dinero en total que el que se ha creado desde 2020? Obviamente no espero ninguna respuesta lógica por parte de los de siempre, simplemente seguirán diciendo lo mismo de espalda a la lógica y a la realidad.

En cuarto lugar, otra cosa que chirría mucho con la visión dominante es que, si la inflación fuese la consecuencia de que los bancos centrales estuviesen creando mucho dinero, veríamos que los precios subirían prácticamente lo mismo en todos los países. Pero, por ejemplo, en el caso de la Unión Europea, donde el Banco Central Europeo reparte el dinero en función del peso de los países, lo que vemos es que hay diferencias muy sustanciales, desde el 1,4% en Malta o 1,8% en Portugal, hasta el 8,2% de Lituania o 6,8% de Estonia, con datos de octubre. ¿Qué pasa, que los estonios y lituanos son unos ladrones y se están quedando con el dinero que han creado para los portugueses y malteses? Evidentemente no. Lo que ocurre es que el nuevo dinero creado no pinta nada en toda esta historia y que las diferencias de precios tienen que ver con las diferentes necesidades de energía de los países -por si alguien no se ha dado cuenta, en Estonia y Lituania hace mucho más frío que en Portugal o Malta y necesitan más energía para calentarse-, y también con los diferentes sistemas energéticos que hay en cada país -si en España, que no hace tanto frío, los precios aumentan tanto es debido a que las empresas eléctricas sencillamente nos están robando, como expliqué en un vídeo anterior y que recomiendo mucho que veáis para entender todo este asunto-.

Por cierto, en la Unión Europea pasa exactamente igual que pasa en España con la desagregación por productos: la inflación no está aumentando por igual en todos ellos, sino fundamentalmente en la energía, que aumentó un extraordinario 27,4% en noviembre, mientras que en el caso del resto de elementos lo hicieron entre un 2 y 3%. Repito: me gustaría ver a un economista convencional explicando cómo es posible que prácticamente todo el dinero creado se canalice sólo a los productos energéticos…

Bien, entonces ya sabemos que el inusual incremento de la inflación se debe fundamentalmente -aunque no sólo- a los productos energéticos; ahora cabría preguntarnos por qué estos precios suben tanto. La respuesta no es sencilla, porque hay muchos factores en juego, y tampoco nos interesa meternos mucho en los detalles, pero sí podemos asegurar que cuatro ellos han tenido un papel fundamental.

El primero es la desinversión que se ha dado en el sector de hidrocarburos; unos dicen que porque quedan tan pocas reservas que ya no sale rentable invertir en ellos, y otros porque se ha priorizado la inversión en energías renovables. Sea como fuere, lo que está claro es que, en el año 2021, con la recuperación económica tras la pandemia, las empresas energéticas han tenido que recurrir masivamente a sus reservas para cubrir la demanda porque no tenían la capacidad para producir mucho en poco tiempo, y eso (mucha demanda para una oferta bastante rígida) obviamente ha disparado el precio.

El segundo factor relevante es que el año 2021 tuvo un invierno muy frío (recordemos a Filomena), lo que llevó a apurar todavía más las reservas de hidrocarburos, y un verano muy extremo y con poco viento, que impidió recurrir mucho a la energía eólica, teniendo que recurrir más al gas, empujando al alza su precio, que se ha disparado durante este año como se puede ver en este gráfico. Por cierto, también podemos ver cómo en las últimas semanas el precio se ha desinflado hasta volver a cotas más razonables, lo que nos invita a pensar que la inflación de los próximos meses también disminuirá.

El tercer factor relevante es el incremento del precio de los permisos de emisión de gases contaminantes aprobado por la Unión Europea para favorecer la transición energética a partir de enero de 2021. Y el cuarto factor a tener en cuenta son los cuellos de botella que han surgido con la recuperación económica, que han encarecido el transporte marítimo y con él el precio de exportar hidrocarburos y otras manufacturas. Como veis, cuatro factores importantes que en absoluto tienen que ver con la creación de dinero. Pero los iluminados de turno seguirán diciendo que los culpables son los bancos centrales.

Estos cuellos de botella que he mencionado no sólo han afectado al transporte de hidrocarburos, también están afectando a muchos otros productos, y es otra vía que está empujando al alza la inflación, aunque de momento no se está notando mucho (de todas formas hay que tener en cuenta que muchos de estos productos no computan para la inflación porque el IPC sólo contempla los productos básicos y, por ejemplo, los teléfonos móviles o los ordenadores no lo son).

El tema de los cuellos de botella es el siguiente. Durante los peores meses de la pandemia, en los que buena parte de la población mundial estaba en casa y sufría restricciones de movilidad, la demanda de bienes y servicios se desplomó, así que las empresas pararon o ralentizaron sus maquinarias porque ya no necesitaban producir tanto. Otras empresas se vieron obligadas a cerrar por las restricciones, por los impagos y por la pérdida de muchos trabajadores que o estaban muriendo o estaban abandonando sus puestos de trabajo por miedo o enfermedad. El resultado: la capacidad productiva internacional se vio notablemente deteriorada; la fábrica mundial pasó a producir menos, en primer lugar porque no necesitaba producir más y en segundo lugar porque tampoco podía hacerlo.

Pero un tiempo más tarde comenzó la recuperación económica, especialmente en los países asiáticos, lo que elevó de nuevo la demanda. La gente ya podía moverse y comprar, y además había ahorrado dinero porque no había podido moverse con las restricciones, y las empresas ya podían vender. El problema es que parar la maquinaria mundial es fácil y rápido, pero ponerla en marcha es otra cosa, porque se requiere tiempo. Así que la demanda se recuperó muy rápido, pero no tanto la oferta, y surgieron muchos cuellos de botella. En una situación así a las empresas les conviene aumentar los precios, porque saben que van a vender todo lo que tengan y así ganan más. Y esto es lo que ha pasado con muchos productos, pero especialmente con el transporte marítimo. Ocho de los diez puertos más activos del mundo se encuentran en China, un país donde si encuentran un solo caso de coronavirus imponen fuertes restricciones, y muchos de sus puertos han estado inactivos durante semanas, también por alerta de tifones, lo que ha provocado una acumulación de cargueros y contenedores en los puertos. Esto ha pasado en mayor o menor medida en todo el mundo, lo que ha provocado un retraso importante en el transporte de mercancías y en una escasez de contenedores para trasladarlas. Para colmo, en marzo el canal de Suez estuvo bloqueado durante una semana por un carguero, lo que no hizo sino empeorar la situación.

Por eso se han incrementado las tarifas de fletes, lo que ha encarecido también el precio del los productos transportados. Si sale más caro transportarlos, y las empresas quieren ganar lo mismo, tienen que aumentar sus precios.

En consecuencia, han llegado menos productos a países como el nuestro, y muchas empresas han tenido que vender todas las existencias que tenían porque no les llegaban nuevas, acabando con el stock disponible como se puede ver en este gráfico sobre las empresas de la Eurozona.

Y como la demanda continuaba creciendo, las empresas no han tenido suficientes productos para vender: hasta un 30% de todas las empresas de la Eurozona están teniendo problemas para encontrar materiales y equipos que necesitan en su negocio, una cota a la que nunca se había llegado en la historia reciente.

Como es fácil de entender, lo poco que tienen las empresas lo están vendiendo a precios más elevados para obtener el mayor beneficio posible, y eso es lo que explica la inflación en algunos productos. Pero aquí no tiene nada que ver la creación de dinero. De hecho, si de verdad la gente tuviese mucho más dinero en sus bolsillos gracias a las políticas de los bancos centrales, veríamos que los niveles de consumo se habrían disparado, pero no ha pasado eso en absoluto. Es más, el 40% de las empresas españolas se quejan actualmente de que no tienen suficiente demanda, mientras que en otros países europeos ese porcentaje fluctúa entre el 30 y el 10%, por lo que obviamente lo que está ocurriendo no es que la gente esté comprando demasiadas cosas, sino que las empresas no pueden producir lo que les piden debido a la falta de materiales, que es lo que señalan el 20% de las empresas españolas y hasta el 70% de las empresas alemanas.

Estos son los sectores que más afectados se están viendo por la escasez de materiales: en España prácticamente la mitad de las empresas de caucho y plásticos, vehículos de motor y material y equipo eléctrico, y en menor medida las empresas de informática y electrónica, madera y corcho, productos metálicos y química.

Como apunta el Banco de Pagos Internacionales, estos sectores han visto aumentar mucho su demanda porque la gente hace vida en sus casas y menos en la calle, lo que les ha llevado a dejar de gastar tanto en servicios de ocio y restauración y más en muebles, electrodomésticos, equipos informáticos y material de deporte. Pero en cualquier caso este fenómeno se debe a un cambio en el tipo de demanda, no a que la demanda se haya disparado por haber más dinero en circulación.

Todos los países de la Zona Euro se están viendo afectados por esta escasez de materiales, aunque España es de los que menos, y luego tenemos a Grecia que es la única economía que se ha visto beneficiada, concretamente en las exportaciones.

En fin, queda clarísimo que la inflación que estamos viviendo no se debe a que los bancos centrales hayan creado mucho dinero. Se debe a que la pandemia ha provocado problemas logísticos en el comercio marítimo internacional que a su vez han generado importantes cuellos de botella y estos un incremento importante en los precios de la energía y de algunos otros productos -no de todos. Algunos vendedores han incrementado los precios de los productos para ganar lo máximo posible a lo poco que pueden producir, no porque la gente tenga más dinero en sus bolsillos. Y, claro, si la causa de esta inflación es la logística mundial y no que haya mucho dinero en circulación, lo que hay que hacer para arreglar el problema es abordar los problemas logísticos y energéticos, no reducir la cantidad de dinero como proponen algunos a través de un incremento de los tipos de interés. Por eso realizar un buen diagnóstico es lo más importante para saber qué tratamiento llevar a cabo. Pero mientras tengamos economistas miopes que sólo saben repetir lo que estudiaron en sus inútiles manuales de economía en vez de analizar con rigor la realidad económica, seguiremos sufriendo políticas económicas absurdas y frecuentemente dañinas para la economía y la sociedad.

 

 

 

 

 

INE (2021) https://www.ine.es/daco/daco42/daco421/ipc1021.pdf

Eurostat (2021) https://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/11563383/2-17112021-AP-EN.pdf/b67f7d33-43d7-d111-b3ed-5cbc499304b2?t=1637140989089

Precio del gas https://tradingeconomics.com/commodity/natural-gas

Precio del carbón https://ember-climate.org/data/carbon-price-viewer/

Laborda (2021) https://www.elsaltodiario.com/economia/juan-laborda-falacias-sobre-repunte-inflacion

BCE (2021a) https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesBCE/BoletinEconomicoBCE/2021/Fich/bebce2107.pdf

BCE (2021b) https://www.ecb.europa.eu/explainers/tell-me-more/html/high_inflation.en.html

Banco de España (2021) https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/InformesBoletinesRevistas/BoletinEconomico/Informe%20trimestral/21/Recuadros/Fich/be2103-it-Rec3.pdf

Balance del BCE https://www.ecb.europa.eu/pub/annual/balance/html/index.en.html

IPC adelantado para noviembre https://www.ine.es/daco/daco42/daco421/ipcia1121.pdf

IPCA Eurostat noviembre https://ec.europa.eu/eurostat/documents/2995521/11563387/2-30112021-AP-EN.pdf/8072b1c7-4379-7fbe-af36-ec2300c42265

Sistema Europeo de Comercio de Emisiones  https://ec.europa.eu/clima/policies/ets/revision_en

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