La razón por la que la economía española se está recuperando

¿Cómo es posible que en el año 2021 la economía española haya tenido el crecimiento más elevado de los últimos 21 años y haya registrado la mejor tasa de paro de los últimos 13 años? Pero si había economistas y muchos medios de comunicación que decían que las políticas aplicadas por el actual gobierno sólo iban a empeorar la situación y a hundir la economía española en una profunda crisis… De hecho, en la crisis pasada, la del año 2008, se tardó hasta 6 años en volver a crecer, y en esta no se ha tardado ni un año. ¿Se debe a que la gestión del gobierno ha sido mucho mejor? ¿Se debe a otros factores distintos? Eso es lo que vamos a ver en este vídeo.

La economía española ha registrado dos récords históricos en el año 2021: ha creado 840.700 empleos, lo que deja la tasa de paro en el nivel más bajo desde hace 13 años, y ha visto crecer su PIB un 5%, lo que supone la tasa de crecimiento más elevada en los últimos 21 años. Está claro que la economía española se encuentra actualmente en una senda muy positiva, y esto les debe chocar a muchos economistas que se hartaron de decir que las políticas del gobierno actual sólo iban a empeorar las cosas.

Por ejemplo, Juan Ramón Rallo dijo que las dos subidas del salario mínimo que se aprobaron en 2019 y 2020 iban a destruir empleo. Eso sí, cuando pasó un tiempo y vio que el empleo continuó creciendo a pesar de todo, tuvo que recular y cambiar su discurso.

Lo que dijo entonces fue que, aunque la subida del salario mínimo estuviese destruyendo empleos, el crecimiento de la economía estaba creando más, por lo que el saldo resultante era positivo. Pero esto es claramente una excusa, porque si de verdad hubiese pensado eso desde un principio hubiese dicho que la medida disminuiría la creación de empleo, no que destruiría empleo. De todas formas, no es nada riguroso desligar la medida de aumentar el salario mínimo con lo que ocurre en la actividad económica, ya que hay evidencia empírica abrumadora de que más salarios suelen dinamizar la economía (básicamente porque la gente tiene más dinero en su bolsillo y consume más) (Aaronson et al. 2012; Autor et al. 2016; Herzog-Stein et al. 2018; Dube 2019). Además, si estuviese en lo cierto y si no se hubiese aumentado el salario mínimo, estaríamos ahora viendo una creación de empleo extraordinaria que no habríamos visto jamás, lo cual no es muy creíble. La realidad es que, tal y como expliqué en este vídeo, no hay evidencia empírica de que aumentar el salario mínimo sea negativo para el empleo.

Por su parte, Daniel Lacalle dijo que las políticas del gobierno adoptadas tras la crisis del coronavirus iban a elevar el paro al 35% y a acabar con casi un millón de empresas. Casi acierta, ¿eh? y aquí es que no hay excusa ni matiz que valga. Parece evidente que no había ningún análisis riguroso tras sus palabras y que lo único que buscaba era atacar al gobierno inventándose cosas y utilizando la mentira.

Ahora que los datos impiden seguir manteniendo ese relato catastrofista, a muchos de estos economistas críticos no les ha quedado más remedio que suavizar su ataque y conformarse con señalar que en 2021 el PIB ha crecido porque simplemente ha rebotado por inercia tras haberse desplomado anteriormente, algo que hubiese ocurrido independientemente de lo que hubiese hecho el gobierno, o que ha crecido menos de lo que el propio gobierno había vaticinado, o menos de lo que cayó en el año 2020. Pero es que incluso estas críticas son bastante pobres, por dos motivos fundamentalmente.

El primero es que la estimación del PIB que arroja el Instituto Nacional de Estadística, el INE, resulta poco creíble. Según esta estimación, el PIB cayó en 2020 un 10,8% y en 2021 sólo se habría recuperado un 5%, lo que dejaría todavía dicho indicador bastante por debajo del nivel precrisis. Pero los datos registrados en otros indicadores como la afiliación a la Seguridad Social, la recaudación tributaria, o la utilización de tarjetas de crédito, por poner sólo algunos ejemplos, están revelando que la recuperación de la actividad económica está siendo mucho más vigorosa (eldiario.es). De hecho, el PIB y la afiliación a la seguridad Social siempre han ido de la mano, pero curiosamente esto ha dejado de pasar tras la crisis del covid, y es algo que nunca antes había pasado (eldiario.es). Las sospechas recaen sobre el PIB, porque es una estimación, no es una observación de la realidad, mientras que los otros datos son registros, sí es algo que se constata directamente en la realidad.

Parece evidente que el INE, acostumbrado a calcular el PIB en periodos de normalidad económica, no está siendo capaz de adaptar su metodología a estos nuevos tiempos caracterizados por el terremoto macroeconómico que ha supuesto la pandemia del covid-19, y está cometiendo importantes fallos en su cálculo.

El segundo motivo para sostener que las críticas son débiles es que, aunque es cierto que esta sorprendente recuperación económica se debe sobre todo a que la economía está rebotando tras haber caído fuertemente por la pandemia, pues es lo lógico y natural y está ocurriendo en todas las economías del planeta, lo que no suelen indicar quienes elevan dicha crítica es que este rebote ha ocurrido solamente un año después de iniciarse la crisis, cuando el rebote de la crisis económica iniciada en el año 2008 tardó la friolera de seis años en hacerse notar. Y esto no es casualidad: se debe sobre todo a que actualmente se están aplicando unas políticas económicas radicalmente diferentes a las que se aplicaron entonces.

Recordemos que tras la crisis del año 2008 tanto el gobierno de Zapatero como el de Rajoy aplicaron políticas de austeridad y de devaluación salarial. Estas políticas reducen la capacidad adquisitiva de la población, lo que es negativo para la economía, y esto es muy fácil de entender: los recortes de gasto e inversión pública, ya sea en sueldos públicos, en sanidad, educación, I+D, etc. reducen la cantidad de dinero que llega a familias y empresas; los incrementos de impuestos injustos como el IVA también hacen que la gente tenga menos dinero en su bolsillo; y las reformas laborales orientadas a reducir o contener salarios y a facilitar el despido también perjudican la capacidad económica de la población. Especialmente la reforma laboral de Rajoy en el 2012, como expliqué en este vídeo y que recomiendo si queréis profundizar en ello. Y claro, con menos dinero, las familias y empresas consumen e invierten menos, y eso perjudica a la actividad económica; hay menos dinero en circulación, hay menos ventas, y el desempleo no mejora. Las políticas de austeridad sólo empeoran las cosas, y por eso la economía española estuvo enferma durante tanto tiempo tras el año 2008.

En cambio, tras la crisis del año 2020, el gobierno de coalición, en vez de aplicar políticas de austeridad y de devaluación salarial, hizo exactamente lo contrario: incrementó el gasto y la inversión pública, redujo impuestos, y protegió el empleo a través de una reformulación de los ERTES. Estas políticas amortiguan la pérdida de capacidad económica que provocan las crisis, lo que es positivo para la economía, y también es fácil de entender. El incremento de gasto e inversión (especialmente en sanidad, como ocurrió) incrementan la cantidad de dinero que llega a familias y empresas; las reducciones de impuestos también hacen que a la gente le quede más dinero en su bolsillo; y la protección del empleo a través de los ERTES permiten que los trabajadores afectados no pierdan tantos ingresos. Y claro, si la gente no pierde tanto dinero, pueden consumir e invertir algo más que si no existiesen esas medidas, y eso fomenta la actividad económica; hay más dinero en circulación, hay más ventas, y el desempleo mejora. Es decir, las políticas fiscales expansivas vienen bien a la actividad económica, especialmente en periodos de recesión.

Esto no es magia, es teoría económica, y es algo contrastado académicamente desde hace muchísimo tiempo (Dodig y Herr 2014, Muñoz de Bustillo 2014, Botta y Tori 2018); lo que ocurre es que tras la crisis del año 2008 los gobernantes europeos decidieron hacer lo contrario y aplicar políticas de austeridad porque estaban preocupados absurdamente por los niveles de déficit y deuda pública. El resultado fue terrible: Europa fue la única región del mundo que empeoró la crisis económica, de hecho sufrió una nueva crisis, y la desigualdad y el paro se dispararon sobre todo en los países del sur. Y, claro, para cuando llegó la pandemia afortunadamente habían aprendido la lección y no volvieron a cometer el mismo error: permitieron que los Estados miembros elevaran hasta donde quisieran el déficit y deuda pública con tal de combatir las consecuencias negativas de la crisis y actuaron para que el banco central controlara las primas de riesgo, como ya expliqué en este vídeo. Darse cuenta de que la austeridad es mala para la economía, algo que se sabe desde hace décadas y que es incluso de sentido común, solamente les llevó 10 años…

A decir verdad, no es que los gobernantes europeos hayan descartado para siempre las políticas de austeridad, sino que la han dejado a un lado temporalmente para combatir la crisis económica, y ya veremos a ver cuándo deciden reiniciarla, porque tarde o temprano lo harán, desgraciadamente. Que hayan hecho una excepción esta vez lo justifican en que esta crisis es de naturaleza muy distinta a la anterior, ya que tiene una causa extraeconómica: una pandemia. Aunque también hay que tener en cuenta que ha habido motivos políticos que han empujado en esta dirección, porque el auge del descontento social y de la extrema derecha en Europa es en buena medida consecuencia de haber estado aplicando políticas de austeridad durante tanto tiempo, así que los gobernantes europeos sabían que si continuaban en esa dirección sólo iban a agravar el problema y a poner en riesgo el proyecto político la Unión Europea.

Pero todo esto no quita que podamos extraer una enseñanza muy potente: se puede abandonar perfectamente la austeridad y aplicar políticas fiscales expansivas dejando que el déficit y la deuda pública aumenten mucho sin que pase nada, sin que se produzca ningún caos económico (que era la amenaza que utilizaban para justificar en la anterior crisis las políticas de austeridad). Esto es algo que llevan tiempo diciendo los autores de la Teoría Monetaria Moderna, pero ahora ha quedado demostrado por la vía de los hechos. Incrementar el gasto y la inversión pública es necesario y positivo, y no tiene por qué generar ningún tipo de inestabilidad macroeconómica. La enseñanza es clara e inequívoca, pero todavía habrá quienes, cegados por su fe económica, prefieran no tomar nota de ello.

Y esta es al fin y al cabo la razón por la que la economía española se está recuperando ahora mucho más rápido que en la crisis anterior: básicamente porque no se han aplicado políticas de austeridad ni de devaluación salarial. Eso no quiere decir que se hayan adoptado las mejores políticas posibles, porque tal y como expliqué en este vídeo, el gobierno español se ha quedado corto incrementando el gasto y la inversión (y además parece que es lo que seguirá ocurriendo en 2022 teniendo en cuenta los presupuestos enviados a Bruselas, según los cuales España sería uno de los pocos países que reducirá su gasto e inversión pública); pero es que si este gobierno hubiese imitado las políticas aplicadas en la anterior crisis, entonces la recuperación económica no nos estaría pareciendo insuficiente ahora mismo: simplemente no existiría todavía.

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