La Vuelta Ciclista a España la pagamos todos (pero sólo se lucran unos pocos)

La Vuelta Ciclista a España es un evento deportivo de enorme relevancia a nivel nacional e internacional; de hecho, es el más conocido fuera de nuestras fronteras después de los futbolísticos. Por eso mueve tanto dinero, aunque lo hace de una forma muy diferente a otros eventos deportivos que tienen lugar en un sitio específico, como las competiciones de fútbol o los juegos olímpicos, por poner sólo dos ejemplos. Como es bien sabido, La Vuelta Ciclista a España se desarrolla en varias etapas que se despliegan por buena parte de la geografía española y que van cambiando cada año, de ahí que los efectos económicos se repartan entre las localidades donde comienzan y, sobre todo, donde acaban esas etapas. Esto lleva a muchos alcaldes a tratar de que las etapas pasen por sus municipios y, si lo consiguen, a sacar pecho por las ventajas económicas que se le asocian. Parece un tema sobre el que hay bastante consenso: La Vuelta deja dinero allí por donde pasa, pero… ¿hasta qué punto esto es así? Vamos a explorarlo.

Existe mucha literatura académica que estudia el impacto económico de la celebración de eventos deportivos (Burgan y Mules (1992);  Tyrrell  y  Johnston  (2001);  Daniels  2003,2004);  Mules y Dwyer (2005); y Solberg y Preuss (2007)). Estos beneficios son distintos en función del tipo de deporte y de evento, así como del lugar y de la época del año en que se realicen. Sobre ciclismo de ruta hay menos investigaciones porque es más difícil calcular la rentabilidad económica que conllevan, pero las hay (Pedrosa y Salvador 2003; Crompton 1995 y 2006). Sobre el Tour de Francia hay varios estudios realizados, algunos centrados en los aspectos económicos  (Desbordes (2007) Bull y Lovel (2010) y otros en factores diferentes como por ejemplo el impacto medioambiental (Collins et al (2012), pero sobre la Vuelta Ciclista hay menos estudios. El más importante a nivel estatal es uno realizado recientemente por investigadores de la Universidad de Murcia, y se centra sobre todo en la percepción que tiene la gente de los efectos de la celebración del evento (Vegara et al 2020). El resto tienen que ver con los beneficios regionales que dejan en algunas zonas como Cantabria o Andalucía (Ortiz 2020).

Para entender cómo funciona en términos económicos La Vuelta Ciclista es importante primero tener en cuenta que el evento es organizado por Unipublic, una agencia de eventos que, aunque es española, desde 2014 es propiedad en su totalidad de la empresa francesa Amaury Sport Organisation, por lo que en realidad podemos decir que los beneficios económicos que obtiene la empresa española (que son más de 5 millones de euros cada año) acaban en bolsillos franceses (López-Egea 2021). El 80% de la financiación de Unipublic se logra a través de empresas patrocinadoras, tanto públicas (como RTVE, Correos, Renfe, Loterías y Apuestas del Estado…) como privadas (Unipublic 2021). El objetivo de estas empresas patrocinadoras es dar a conocer su marca y productos, por lo que podríamos decir que La Vuelta es una especie de escaparate a lo bestia de todas estas empresas. De ahí que resulte imposible ver las carreras sin tragarse la publicidad que aparece por todas partes. Las empresas se dan publicidad, y La Vuelta puede tener lugar, hasta aquí todo bastante razonable.

Pero ésta no es la única vía de financiación que permite la celebración del evento deportivo. Resulta que las administraciones públicas regionales y locales también aportan financiación a Unipublic, lo que conformaría el 20% del total. Estamos hablando de mucho dinero que oscila en función del tamaño de la localidad, de la etapa en cuestión y de si acoge la salida o la meta de la carrera. El problema es que no hay forma humana de conocer su cantidad exacta porque se oculta conscientemente. Lo oculta tanto Unipublic como las administraciones públicas que colaboran con la empresa. Esta opacidad en los datos ha sido tratada de superar por parte de algunos periodistas que han tenido que pedir uno a uno los contratos entre Unipublic y las administraciones públicas, pero sólo lo han logrado parcialmente (Ojeda 2019; Bollero 2021; Izquierdo 2021). Con lo poco que conocemos, sabemos que el coste asumido por cada consistorio puede ir desde los 10.000 euros que pagó el Ayuntamiento de Alcañiz en 2016 hasta los 200.000 euros que ha pagado en alguna ocasión el Ayuntamiento de Madrid (Ojeda 2019). Y no sólo está lo aportado por los ayuntamientos, buena parte del dinero proviene de las diputaciones provinciales y las comunidades autónomas, que tienen mucha más capacidad que la mayoría de los municipios. De hecho, el Principado de Asturias llegó a pagar unos 200.000 euros en 2018. Ahora podemos entender mejor por qué desde hace años la empresa Unipublic evita que la meta de una etapa coincida con la salida de la siguiente, porque así duplica el número de ayuntamientos que le darán dinero.

Pero las administraciones públicas no sólo ponen dinero, también prestan servicios imprescindibles para que las carreras puedan celebrarse. Hablamos de servicios de acondicionamiento de las carreteras, servicios de limpieza, sanitarios, policiales y de vigilancia, así como aparcamientos para cientos de vehículos, tomas de electricidad y agua potable, camiones cisterna, espacios para las oficinas de la carrera y otros servicios de menor importancia necesarios en cada una de las etapas. Todo esto es mucho gasto público que resulta imprescindible para que la Vuelta tenga lugar; un gasto que se ahorra Unipublic a pesar de ser la principal beneficiada.

¿Cuál es la justificación que dan los gobernantes locales para aportar dinero y servicios? Pues que el pueblo correspondiente recibirá un retorno económico superior.

Por un lado, se argumenta que todo el equipo que trabaja en La Vuelta (que son unas 3.000 personas) así como los espectadores que se desplacen a ver la carrera, gastarán en gasolina, restauración y pernoctaciones (Henderson et al 2010; Goldman y Johns, 2009; (Jago y Dwyer, 2006). Por otro lado, se argumenta que la visibilidad internacional que le dan a la localidad en cuestión les permitirá recibir más turistas e inversiones en un futuro (Farraces y Asensio (2009). En la literatura académica hay consenso a la hora de reconocer que la celebración de este tipo de eventos deportivos trae beneficios económicos debido al incremento de esa demanda derivada de los nuevos visitantes, aunque también se hace mucho hincapié en la dificultad de poder cuantificar esos beneficios y en las limitaciones importantes que existen (Pedrosa y Salvador (2003), Crompton (1995 y 2006) Desbordes (2007) García (2015)), así como en una serie de desventajas y costes, destacando el malestar ciudadano provocado por el cierre de vías para el tráfico habitual (Bull y Lovel (2010) Bowdin et al (2006).

Para empezar, es muy difícil conocer cuánto aumentan las ventas en los establecimientos en los que gastan los nuevos visitantes (Howard y Crompton 2005), en parte porque estos negocios suelen ser muchos, muy heterogéneos, y reacios a dar información sobre su cifra de negocios (porque declaran menos y así pueden evadir impuestos). Tampoco es fácil distinguir cuántas de esas nuevas ventas se deben a La Vuelta y cuántas a cualquier otro factor (Pedrosa y Salvador 2003). Además, hay evidencia de que son pocos los visitantes que pernoctan en la ciudad: acorde al estudio de la Universidad de Murcia para el año 2019, el 70,2% de los visitantes regresó a su vivienda habitual para dormir (Vegara et al 2020). Y es que algunos propietarios de hoteles han señalado que a menudo no les compensa priorizar estancias de un solo día, que es lo que dura la etapa, frente a otras más estables (Ortiz 2020). Y muchos de estos visitantes ni siquiera consumen, sólo van de paso. A esto hay que sumar que desde 1995 La Vuelta se celebra en agosto y septiembre, que es temporada alta en el sector hotelero, por lo que a veces las ganancias no son significativas (o se perciben en otras localidades distintas que no han aportado dinero ni servicios), especialmente si el pueblo es pequeño y está cerca de una ciudad grande o mediana, pues el equipo suele desplazarse a la que tenga mejor oferta hotelera y de otros servicios. En cualquier caso, acorde al estudio de la Universidad de Murcia para el año 2019, los que consumieron lo hicieron en una media 37,46 euros, lo que habría provocado un incremento de las ventas en los comercios del 36,4% (Vegara et al 2020).

Pero el problema más importante que yo detecto -y que suele ser ignorado por estos estudios- es que esos beneficios económicos, sean muchos o pocos, sólo llegan a muy pocas personas: básicamente a los propietarios de hoteles, bares, restaurantes y gasolineras. Al fin y al cabo, todo ese gasto extra acaba convirtiéndose en beneficios empresariales de esos empresarios. Es más, hay evidencia de que algunos empresarios hoteleros han incrementado los precios en algunas etapas aprovechando la mayor demanda, lo que es una clara extracción de rentas de esos visitantes que acaba íntegramente en la cuenta de resultados de las empresas (Farraces y Asensio 2009). Los empresarios podrían quizás aumentar las horas extraordinarias a algunos trabajadores para poder responder a la mayor demanda, pero esto es menos probable y, en cualquier caso, insignificante (Howard y Crompton (2005): el grueso del pastel se lo llevan los dueños de esos negocios.

Es verdad que esos nuevos ingresos obtenidos tarde o temprano volverán a ser utilizados en alguna compra o inversión que beneficiará a otras personas, pero para eso puede pasar mucho tiempo y, en cualquier caso, nada garantiza que los nuevos beneficiarios sean muchos ni los más necesitados (de hecho, lo más probable es que sean otros pocos empresarios que venden productos más o menos atractivos).

También es verdad que los ayuntamientos, al realizar esos servicios de limpieza y acondicionamiento, tienen que incrementar las horas extraordinarias a sus empleados públicos, por lo que ellos también se ven beneficiados al cobrar más -aunque quizás no les haga gracia currar más, pero bueno-. En cualquier caso, sigue siendo una cantidad reducida en comparación con lo que ganan los hosteleros y la empresa Unipublic.

En resumen, que en LaVuelta ponemos dinero todos (a través del pago de impuestos a las administraciones públicas regionales y locales) para que al final los beneficios económicos se concentren en los empresarios de la hostelería, que no superan ni el 5% de la población, y en la empresa Unipublic, de propiedad francesa. En realidad, es el cuento de siempre, y es consecuencia del sistema económico capitalista, caracterizado porque sólo unos pocos controlan los medios de producción, es decir, las empresas que producen bienes y servicios. El dinero siempre se canaliza para que hagan negocio los empresarios, y si eso luego algo le llega al resto de la población. Es lo que se conoce como efecto goteo o trickle down, aunque luego lo que ocurra en realidad sea esto… que sólo llegan gotas a algunos y nada a la mayoría

Quiero dejar claro que esto no es una crítica a la celebración de eventos deportivos  ni a que sean financiados por las administraciones públicas -de hecho creo que se debería invertir más en deporte y en cultura-; la crítica va dirigida a que haya una empresa privada que haga tanto negocio con dinero público, y a que los gobernantes locales hagan negocio político vendiéndonos a todos que La Vuelta trae muchos beneficios a los ciudadanos, cuando la realidad es que esos beneficios no son tan cuantiosos como los pintan y que se concentran en muy pocas manos.

Tenemos que tener en cuenta que si las administraciones públicas no apoyaran con sus recursos y medios La Vuelta, esta no podría tener lugar (a no ser que Unipublic lo pagara todo, cosa que sería inviable).

¿Por qué digo que sería inviable que lo hiciera en solitario Unipublic? Pues porque si miramos las cuentas anuales que ofrece la propia empresa, vemos que su cifra de beneficios de 2019 superó los 5 millones, mientras que podemos estimar que la financiación que recibió de las administraciones públicas estuvo en torno a los 4,6 millones (Izquierdo 2021; López-Egea 2021). Es decir, que prácticamente todo el beneficio es gracias a las aportaciones públicas. Sin ellas, la empresa no tendría beneficios. Pero es que, si Unipublic hubiese tenido que pagar el acondicionamiento de carreteras, los servicios de limpieza, sanitarios, policiales y de vigilancia, etc., entonces tendría números rojos, y bastante cuantiosos. Es decir, que sin el apoyo económico de las administraciones públicas regionales y locales, Unipublic simplemente no celebraría La Vuelta Ciclista a España. Es un negocio redondo, entre todos y todas les pagamos la fiesta y se llevan más de 5 millones de euros al año, un dinero que encima acaba en bolsillos franceses.

Si la agencia que organiza La Vuelta fuese pública, entonces no habría necesidad de que obtuviera beneficios, nadie se lucraría con el pago de nuestros impuestos, y encima el coste público sería mucho menor. Todos saldríamos ganando, menos los dueños de Unipublic, claro. Y si ya tuviésemos hoteles y restaurantes de propiedad colectiva, o al menos lográsemos que estos pagasen impuestos suficientes y justos y que no explotaran a los trabajadores, entonces ya conseguiríamos que los beneficios económicos generados por La Vuelta se extendieran por toda la población, en vez de concentrarse en muy pocas manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

Burgan y Mules (1992) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/016073839290062T

Tyrrell  y  Johnston  (2001) https://www.researchgate.net/publication/249700599_A_Framework_for_Assessing_Direct_Economic_Impacts_of_Tourist_Events_Distinguishing_Origins_Destinations_and_Causes_of_Expenditures

Daniels,  Norman  y Henry (2004) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/S0160738303001324

y Solberg y Preuss (2007); https://revistas.um.es/turismo/article/view/195651/160101

Kouthouris y Alexandris (2005) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/14775080500223165

y Kaplanidou y Gibson (2010) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/14775085.2010.498261?journalCode=rjto20

Fernández (2014) https://revistas.um.es/turismo/article/view/195651/160101

García (2015) https://www.researchgate.net/profile/Julie-Hortencia-Gomez-Solano/publication/347582015_Cartilla_de_experiencias_investigativas_de_las_ciencias_del_deporte_2/links/5fe2499892851c13feb18389/Cartilla-de-experiencias-investigativas-de-las-ciencias-del-deporte-2.pdf#page=111

Jago y Dwyer (2006). https://abarajas.webs.uvigo.es/LOS%20EVENTOS%20DEPORTIVOS%20COMO%20GENERADORES%20DE%20IMPACTO%20ECONOMICO.pdf

Desbordes (2007)  https://www.inderscienceonline.com/doi/abs/10.1504/IJSMM.2007.013965

Bull y Lovel (2010) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/14775080701736973

Bowdin et al.’s (2006) en  https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/14775080701736973

Collins et al (2012) https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0047287511434113

Guillén 2021 https://www.teleprensa.com/articulo/sevilla/vuelta-ciclista-espana-deja-andalucia-millones-euros-impacto-directo/202108261232411009680.html

Fernández (2014) https://revistas.um.es/turismo/article/view/195651/160101

Vegara et al (2020) https://netstorage.lequipe.fr/ASO/cycling_vue/la-vuelta-19-informe-de-impacto-social-y-turistico-universidad-de-murcia.pdf

Ortiz (2020) https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/21492/POS_TFG.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Unipublic https://www.unipublic.es/es

Ojeda (2019) https://www.elconfidencial.com/deportes/ciclismo/2019-08-23/vuelta-a-espana-etapas-javier-guillen-dinero_2185187/

Bollero (2021) https://blogs.publico.es/david-bollero/2021/08/24/el-negocio-politico-de-la-vuelta/

López-Egea (2021) https://www.palco23.com/competiciones/la-vuelta-esquiva-al-covid-y-salva-el-beneficio-en-2020-pese-a-reducir-ingresos-un-20.html

Unipublic (2021) https://www.lavuelta.es/es/Patrocinadores

Izquierdo (2021) https://www.2playbook.com/competiciones/vuelta-2021-apoyo-publico-carrefour-covid-removio-negocio-23-millones-alza_4647_102.html

Farraces y Asensio (2009) https://plataformarecorridosciclistas.org/2009/02/24/los-beneficios-de-albergar-la-vuelta/

Howard y Crompton (2005) https://www.gbv.de/dms/zbw/757646263.pdf

Pedrosa y Salvador (2003) https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/21492/POS_TFG.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Crompton (1995; 2006).https://repositorio.unican.es/xmlui/bitstream/handle/10902/21492/POS_TFG.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Henderson et al (2010) https://revistas.um.es/turismo/article/view/195651/160101

Goldman y Johns (2009). https://revistas.um.es/turismo/article/view/195651/160101

 

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