Las características del territorio andaluz condicionaron su evolución económica

Artículo publicado en Andalucesdiario.es el 4 de noviembre de 2013

Todo buen analista que se precie debe tener siempre en cuenta los antecedentes del objeto de estudio si verdaderamente está interesado en comprender su naturaleza y comportamiento de la forma más precisa posible. No importa a qué ámbito de estudio pertenezca el elemento en cuestión; es imposible aproximarse a la realidad del mismo si antes no nos hemos detenido en aquellos fenómenos del pasado que han condicionado su esencia y dinamismo. No podemos entender por qué una relación amorosa llega a su fin si ignoramos los acontecimientos importantes que marcaron el curso de la misma. No podemos entender por qué un equipo de fútbol gana tantos partidos si no atendemos a las posibilidades que ha tenido durante el pasado para acumular dinero y por lo tanto para realizar determinados fichajes. No podemos entender la existencia de los accidentes geográficos si no miramos la evolución de las placas tectónicas y otros factores que incidieron a lo largo del tiempo sobre el territorio. Y así con todo. Podríamos resumir esta cuestión de la siguiente forma: el pasado condiciona el presente.

Lo mismo ocurre con el desarrollo económico de Andalucía. Quien intente explicar el (reducido) nivel de progreso económico andaluz sin atender a sus condicionantes históricos estará cometiendo un grave error de análisis. Además, en cuestiones de desarrollo económico hay que remontarse muy atrás para no olvidar ningún factor decisivo. Por ejemplo, decir que Andalucía tiene una elevada tasa de paro porque lleva años gobernada por un determinado partido político puede tener o no ciertas dosis de verdad, pero de lo que no cabe duda es de que se trata de un análisis muy incompleto. Nunca existe una única causa que explique un fenómeno, sino que hay multitud de ellas. Y para poder abordarlas todas, es necesario levantar la mirada y escrutar con holgura el horizonte temporal.

Uno de los acontecimientos históricos que más fuerza tienen para explicar la evolución económica de Andalucía es el de la denominada Revolución Industrial de los siglos XVIII y XIX y en particular el punto de partida (atrasado) de la región. Un fenómeno tecnológico, social y cultural que impulsó el progreso económico en el mundo occidental transformando profundamente la economía y la sociedad, pero que no partió desde los mismos niveles en todos los territorios. De hecho, cuando la revolución industrial hizo irrupción, Andalucía se encontraba en un nivel mucho más atrasado que el de muchas de las otras regiones europeas. Y si se empieza la carrera desde las últimas posiciones, es muy complicado que se obtengan buenos resultados. Entre los factores que explicaban este atraso nos referiremos aquí por su importancia a los condicionantes físicos.

La situación geográfica andaluza jugó un papel negativo en su devenir económico: aislada por el mar Mediterráneo y Sierra Morena; muy alejada de los focos más desarrollados y con mayor potencial como Reino Unido, Alemania, noroeste de Francia y norte de Italia; y rodeada de territorios con ingresos per cápita inferiores o similares a los suyos (Portugal, Extremadura, Castilla-La Mancha y el Magreb). Una climatología muy particular (amplios periodos de insolación y un régimen de lluvias no muy abundante) que impedía obtener elevados rendimientos en la agricultura y que al mismo tiempo empujaba a absorber territorios que correspondían a la ganadería y a los bosques (a diferencia de lo que ocurría en zonas más húmedas).

Una estructura hidrográfica con más inconvenientes que ventajas. Toda red fluvial desempeña tres funciones importantes para la estructura productiva: regadío para la agricultura, medio de comunicación y aprovisionamiento energético. Sin embargo, las características de la mayoría de los ríos andaluces (elevado estiaje, torrencialidad) no los hacen particularmente adecuados para regar grandes extensiones de terreno. Tampoco son ríos navegables (salvo el Guadalquivir), y la energía hidráulica que podían generar no era muy abundante.

El relieve imponía enormes dificultades a la hora de comunicar a los diferentes pueblos (con la excepción de la Depresión del Guadalquivir), lo que a su vez suponía un obstáculo enorme para las relaciones comerciales (tan necesarias para facilitar y estimular la actividad económica).

Todas estas características naturales incidieron directamente en la evolución de las actividades productivas en las épocas anteriores a la Revolución Industrial, aunque también en las posteriores. Características que desde un primer momento supusieron un obstáculo y un freno al desarrollo económico andaluz, y que no pueden olvidarse en ningún momento si se quiere comprender y explicar adecuadamente la situación actual de esta comunidad autónoma.

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