¿Las sanciones económicas a Rusia están funcionando?

La invasión de Rusia a Ucrania ha conllevado la aplicación de diversas sanciones económicas por parte de muchos países occidentales. Esto ha provocado, entre otras cosas, una caída notable de la bolsa y del valor de la moneda rusa y, para tratar de evitarlo, el gobierno de Putin ha adoptado algunas medidas macroeconómicas muy importantes. En este vídeo abordaré de forma sencilla y asequible todas estas cuestiones económicas para que se puedan entender bien, y también para poder averiguar si las sanciones económicas están surtiendo efecto. Ah, y por supuesto: NO A LA GUERRA, en ningún país y en ningún momento.

Empecemos recordando las características más importantes de la economía rusa. A pesar de haber sido el núcleo de la segunda mayor potencia económica del mundo, la URSS, Rusia experimentó una de las mayores crisis que se han vivido en la historia tras la dramática conversión al sistema económico capitalista, y en sólo unos años pasó de ser un país con una extraordinaria capacidad productiva e industrial a dedicarse fundamentalmente a la extracción y exportación de recursos naturales, especialmente gas y petróleo, que a menudo llegan a suponer tres cuartas partes del total de exportaciones, seguido de minerales, productos metálicos y alimentos. Esta importante capacidad exportadora le ha permitido ingresar mucho dinero del exterior, porque todos esos productos rusos se venden en otros países a cambio de dinero, por eso su saldo por cuenta corriente ha sido muy positivo durante todo el siglo XXI, aunque es cierto que ha experimentado una tendencia decreciente.

Tal y como expliqué en este vídeo, vender productos en el extranjero permite obtener divisas, es decir, dinero de otros países. Cuando, por ejemplo, la empresa Gazprom, que es la gasística más importante del país, vende su gas en el extranjero, pueden pasar dos cosas. 1) Que los compradores paguen con rublos, que es la moneda rusa, para lo cual primero han tenido que obtenerlos intercambiándolos por otro tipo de monedas, como euros, dólares o yenes. Y esto se hace directamente en el banco central de Rusia, o a través de empresas rusas especializadas en el intercambio de divisas. Pero estas empresas, como son rusas, necesitan rublos, para pagar salarios, para hacer compras en el interior del país, etc. así que acaban cambiando buena parte de todas esas divisas en el banco central. El resultado es el mismo: el Banco Central de Rusia acaba con dólares, euros, yenes y otras monedas extranjeras. 2) Que los compradores paguen con moneda extranjera, que es lo más habitual, pero como Gazprom es una compañía rusa necesita rublos para su operativa habitual, así que acaba cambiando buena parte de todas estas divisas en el banco central. El resultado ya sabéis cuál es: el Banco Central de Rusia recibe monedas extranjeras.

¡Pero ojo! Porque eso no quiere decir que en la sede del Banco Central de Rusia tengan  monedas y billetes de ese dinero, no, eso sólo pasa en un porcentaje muy pequeño: la inmensa mayoría es dinero electrónico, es virtual. Los intercambios se hacen simplemente a través de transferencias bancarias. ¿Y cómo tiene el Banco Central de Rusia esas divisas electrónicas? Pues si tiene dólares, sólo los puede tener en la cuenta que tienen en el Banco Central de Estados Unidos, la Reserva Federal. Y si tiene euros, sólo los puede tener en la cuenta que tiene en el Banco Central Europeo. Igual que tú te abres una cuenta bancaria en bancos privados, pues el banco central ruso se abre una cuenta bancaria en bancos centrales de otros países. Cuando la autoridad monetaria rusa gane dólares, el banco central estadounidense simplemente aumentará su saldo bancario. Y cuando pierda dólares, pues lo reducirá. Así de sencillo.

Como se puede ver en este gráfico, el Banco Central de Rusia tiene sus reservas fundamentalmente en euros, en oro, en dólares y en yuanes, aunque también tiene otras nominadas en libras, yenes y otras monedas extranjeras. Por cierto, hace tiempo tenía muchos más dólares, pero en 2018 decidió cambiar muchos de ellos por yuanes, la moneda de China.

El caso es que una de las sanciones aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea ha sido la de congelar los euros, dólares y libras que tiene el Banco Central de Rusia. Claro, como son simplemente saldos en las cuentas de otros bancos centrales, hacerlo es tan sencillo como bloquear la cuenta. Es como si a ti tu banco te bloquease tu cuenta bancaria, eso depende del banco, que tiene todo el control de tu cuenta, tú no puedes hacer nada. Es más, si los bancos centrales hubiesen querido, podrían haber eliminado esos saldos a favor del Banco Central de Rusia y acabar con un solo click con casi la mitad de las reservas de Rusia. Pero esto no lo han hecho porque sería muy bestia, claro, además de que sentaría un peligroso precedente. Aunque tal y como están las cosas en Ucrania es comprensible que haya gente que lo esté exigiendo. El caso es que actualmente Rusia no puede utilizar la mitad de sus reservas aproximadamente porque las tiene bloqueadas. En cambio, sí puede utilizar sus reservas en oro, o en yuanes, o en otras divisas.

Otra importante sanción económica que se ha aplicado sobre Rusia ha sido la de excluir a algunos bancos rusos del sistema Swift, que es el que utilizan los bancos para comunicarse a nivel internacional las transferencias que se hacen entre ellos. Esto es como dejar sin habla y sin oído a esos bancos rusos, así que, aunque no imposibilita que puedan hacer transacciones internacionales, sí que las dificulta mucho. Pero es importante tener en cuenta que esta medida sólo se ha aplicado a algunos bancos, no a todos. A los dos bancos Sberbank y Gazprombank no se le ha aplicado nada porque son los que gestionan las ventas de hidrocarburos a Europa. Tampoco se han aplicado sanciones estrictas sobre el sector del diamante, que es muy importante para Europa. No deja de ser llamativo que la Unión Europea haya aplicado sanciones económicas como presión para lograr la paz pero sólo allí donde no tiene mucho que perder. Recordemos que la dependencia de Europa sobre el gas ruso es tremenda, de más del 40% (aunque hace unos años era aún superior, del 60%), y esto es aún mucho peor en países como Alemania, Italia o los Países Bajos. Por eso Europa sigue pagando a Rusia por la venta de hidrocarburos, aunque eso sí, como le paga en euros, en dólares o en libras, es dinero que Rusia no puede utilizar, porque sus cuentas en esas monedas están bloqueadas. Estados Unidos ha hecho lo mismo, aunque sólo importa el 10% de su gas a Rusia, no han querido tomar medidas porque, literalmente, eso incrementaría los precios.

Otra sanción que se ha aplicado, aunque es menor, consiste en embargar el patrimonio y activos de los oligarcas rusos cercanos a Putin. Eso es muy llamativo porque buena parte de ese patrimonio se gestiona a través de paraísos fiscales, y a pesar de eso le han metido mano. Esto no hace sino demostrar que cuando nos decían que no se podía perseguir el fraude fiscal de las grandes fortunas porque utilizaban paraísos fiscales no era más que una excusa para no hacer nada y dejarlas en paz…

La última sanción que aquí comentaremos, aunque no ha sido llevada a cabo directamente por las autoridades, es la reducción a bono basura de la valoración de la deuda pública rusa por parte de las agencias de calificación. Aunque estas empresas forman un oligopolio (sólo 3 controlan el 95% de todo el mercado) y aunque en la pasada crisis financiera de 2008 quedó más que demostrado que eran organizaciones corruptas que actuaban de juez y de parte, la verdad es que en esta ocasión la medida parece lógica. Si Rusia se endeudara solamente en su propia moneda, entonces la bajada de calificación no tendría sentido, porque Rusia podría siempre devolver su deuda emitiendo más rublos, por lo que su riesgo de impago sería equivalente a 0, como expliqué en este vídeo con detalle y que recomiendo ver para entender bien este asunto. Pero es que Rusia también se endeuda en monedas extranjeras: prácticamente la mitad de toda su deuda ha sido emitida en divisas, y además esto viene siendo así de largo, lo cual desde el punto de vista de la Teoría Monetaria Moderna es un grave error. Como ahora mismo Rusia no puede utilizar muchas de sus divisas porque sus cuentas en los bancos centrales están bloqueadas, cuando llegue el momento de pagar una deuda, por ejemplo, en dólares, pues simplemente no podrá hacerlo. De ahí esa baja calificación porque ha aumentado el riesgo de impago. Aunque otro debate sería si eso tiene sentido debido a que en realidad no ha habido mala gestión económica sino, en todo caso, una agresión militar a otro país. Pero es otro tema, claro.

Pues bien, una vez se aprobaron las sanciones económicas muchas familias y empresas, con la previsión de que la moneda rusa iba a perder valor, corrieron a deshacerse de sus rublos y a cambiarlos por otras monedas, lo que no hizo sino provocar o agravar esa pérdida de valor (esto en ciencias sociales se denomina profecía autocumplida). Claro, si la gente quiere desprenderse de los rublos y adquirir monedas extranjeras, esto tiende a reducir el valor de los primeros y a aumentar el de las segundas. Esto es algo que también ocurrió en el año 2014 cuando estalló el conflicto militar en Crimea, que conllevó la aplicación de otras sanciones económicas sobre Rusia: en ese año la moneda rusa se depreció notablemente, y como dicha contienda militar nunca acabó, la moneda tampoco recuperó su nivel anterior. Y tras las nuevas sanciones de 2022 el rublo llegó a perder hasta un 30% de su valor en sólo un día, lo que llevó a las autoridades rusas a reaccionar.

¿Cómo han reaccionado las autoridades rusas para tratar de parar la sangría? Pues haciendo varias cosas. La primera ha sido prohibir por ley que las familias y empresas rusas puedan enviar divisas al extranjero, para reducir la demanda de divisas y la venta de rublos. La segunda ha sido poner al Banco Central de Rusia a contracorriente del mercado: como la gente está vendiendo rublos, el banco central se ha puesto a comprarlos, y así suaviza el efecto. Pero claro, no puede comprarlos utilizando euros o dólares, porque los tiene congelados, así que no le queda más remedio que hacerlo utilizando oro, yuanes, u otras divisas no bloqueadas. La tercera ha sido obligar por ley a las empresas exportadoras a que el 80% de las divisas que obtienen con sus ventas las conviertan en rublos, porque eso empuja al alza su valor, aunque el banco central ruso no podrá utilizar esas divisas. La cuarta ha sido cerrar la bolsa, porque así nadie puede vender sus acciones y empujar más a la baja su valoración, que ya había caído un 33% en sólo un día. La quinta ha sido dar muchísimas facilidades de liquidez y capital a sus bancos, para que puedan hacer frente cualquier retirada de depósitos de los ciudadanos, así que al menos no habrá ningún tipo de corralito, porque el Banco Central de Rusia puede crear tantos rublos como quiera retirar la gente.

Y la sexta y última ha sido elevar el tipo de interés oficial del dinero al 20%. Como expliqué en este vídeo, el tipo de interés oficial afecta al resto de tipos de interés, por lo que ahora cualquier inversión nominada en rublos será mucho más rentable, incluyendo simplemente tener los depósitos bancarios. Si tienes 10.000 rublos, en un año puedes ganar hasta 200 rublos. Por eso se ha aumentado el tipo de interés, para que la gente no se deshaga de sus rublos porque ahora darán más dinero, evitando que caiga más su valor. Hasta el momento estas medidas han conseguido que el rublo no se deprecie mucho más, pero tampoco están logrando que se recupere. Y el problema de tener un tipo de interés tan elevado, como ya expliqué en este vídeo, es que lastra la actividad económica, ya que los préstamos salen mucho más caros, además de que puede generar tensiones inflacionistas.

La inflación en Rusia de momento no está siendo muy elevada, de hecho, está en torno a los niveles europeos, pero lo más probable es que aumente mucho más, tal y como ocurrió en 2014 tras el primer conflicto en Ucrania, que se llegó a superar el 17% de crecimiento anual. Aunque para nada hablaríamos de niveles hiperinflacionarios como ocurrió en los años 90 tras la conversión al sistema capitalista, porque para que eso ocurra las cosas se tendrían que poner mucho peor y además ocurrir en el territorio ruso, como expliqué en este vídeo en el que hablo de hiperinflación. Todo esto inevitablemente se trasladará al mercado europeo a través de mayores precios de la energía, así que desgraciadamente la inflación en Europa y España, que ya estaba menguando, volverá a repuntar.

En conclusión, está bastante claro que las sanciones económicas contra Rusia han dado bastante resultado. Las autoridades económicas rusas están intentando por todos los medios resistir el duro golpe, pero no lo tienen nada fácil porque la congelación de las divisas en los bancos centrales les ha dejado las manos bastante atadas. Además, el hecho de haberse endeudado parcialmente en una moneda extranjera que ni controlan ni pueden utilizar sólo empeora las cosas. La bolsa está cerrada, el rublo se ha devaluado notablemente, y cuanto más tiempo se prolongue esta situación más probabilidades hay de que la inflación se dispare. A ver, tampoco es que se vaya a producir el apocalipsis en Rusia ni que vaya a haber siquiera hiperinflación, pero evidentemente el golpe económico va a ser importante. El problema de todo esto es que quien de verdad sufre las sanciones es el pueblo ruso, no la élite gobernante, y en especial las familias con menos recursos. Así que esperemos por el bien de todos que este conflicto bélico finalice pacíficamente lo antes posible y que se ponga punto y final a unas sanciones económicas que inevitablemente golpean más a los más desprotegidos.

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