Limitar el precio de los alimentos: experiencias y resultados

El reciente anuncio por parte de la vicepresidenta Yolanda Díaz y del ministro de consumo Alberto Garzón de limitar el precio de los alimentos básicos ha generado un revuelo enorme. A pesar de que las primeras encuestas señalan que la mayor parte de la población, en torno al 65%, está a favor de dicha medida (La Sexta 2022), la mayoría de los economistas convencionales denuncian que es una ocurrencia propia de países comunistas que conduciría al desabastecimiento generalizado. Lo mismo que dijeron cuando se limitó el precio de las mascarillas y algunos tests, y sin embargo no dieron ni una, porque no se produjo ningún desabastecimiento. Este debate también se está dando fuera de nuestro país, y la reacción de los economistas convencionales no ha sido diferente. Por ejemplo, el premio Nobel de economía, Paul Krugman, ha dicho que es una propuesta realmente estúpida. Pero… ¿de verdad esto es así, tan mala es la medida? ¿Por qué estos economistas se oponen tanto a ella? ¿Qué resultados ha tenido cuando se ha aplicado? Todo eso es lo que veremos en este vídeo.

Hay muchas formas de limitar el precio de los alimentos: por ejemplo, se puede fijar por ley un precio máximo que deben respetar obligatoriamente los vendedores, tal y como se hizo con las mascarillas durante la pandemia; se puede fijar el margen de beneficio máximo que pueden obtener los vendedores, los productores o los intermediarios, como se hace en países como Serbia con muchos alimentos básicos (Radukic y Marcovick 2015); o se puede llegar a un acuerdo con los vendedores para que no aumenten precios, como hizo el Estado francés en el año 2011 con los alimentos básicos y como parece que el gobierno de coalición español pretende hacer (RTVE 2022). Eso sí, sea cual sea la fórmula empleada el resultado es que a los consumidores les deja de salir tan caro comprar esos productos y que los vendedores dejan de ganar tanto dinero, aunque a cambio transmiten una mejor imagen a los consumidores (Tucker 2021). Otra ventaja importante es que se acaba la especulación a la que conduce un ciclo alcista de precios en el que los vendedores aumentan progresivamente los precios sólo porque esperan que el resto de empresas los van a aumentar. Y otra ventaja para los vendedores es que se mejora la situación de los que peor lo pasan sin necesidad de acudir a medidas más agresivas y radicales como la nacionalización de las empresas, algo a lo que podrían llegar los gobiernos si la presión social se hiciera insoportable (Tucker 2021).

Ahora bien, si el precio fijado es demasiado bajo, los vendedores pueden llegar a tener importantes pérdidas y a quebrar a no ser que reciban alguna compensación por parte del Estado, por eso es importante encontrar un punto de equilibrio en el que ganen algo los consumidores pero no pierdan demasiado los vendedores, lo cual no es nada fácil.

A lo largo de la historia se han aplicado y se aplican muchos controles de precios en los alimentos básicos. Por ejemplo, Estados Unidos, la economía más desarrollada del planeta, utilizó controles de precios en los alimentos básicos durante la primera Guerra Mundial, durante la Segunda Guerra Mundial, durante la Guerra de Corea en los años 50 del siglo pasado, y durante la Guerra de Vietnam en los años 70 (Hall 1973; Rockoff 2004; Hart-Landsberg 2004; Veit 2007; Tucker 2021). Reino Unido, otra economía importantísima, también hizo lo propio durante prácticamente los mismos periodos de tiempo (Barnett 1985; Geofrey y Rockoff 1987; Coyne et al. 2015). De todas estas experiencias, la más importante por grado, intensidad y alcance fue la de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial (Paul 1958; Rockoff 1984; Tucker 2021; Weber 2021). El gobierno de Roosevelt llegó a crear una institución para imponer los controles de precios de forma que 160.000 empleados pasaron a trabajar en dicho proyecto. Se limitaron los precios del 90% de los productos de la canasta básica, desde la leche hasta el cordero. Y el gobierno creó muchas campañas de concienciación y sensibilización, como por ejemplo carteles coloreados explicando las ventajas de la medida y animando a la gente a denunciar a los infractores (Segal y Hoffman 1943; Rockoff 1984; Witkowski 2003; Tucker 2021; Weber 2021).

¿Esos controles de precios funcionaron? Pues según el estudio de Paul Evans (1982) redujeron el nivel de precios un 30,4% por debajo de lo que hubiera llegado sin aplicar la medida (Rouse et al 2021). Otros estudios también coinciden en señalar que no hubo incremento de precios gracias a los controles aplicados (Segal y Hoffman 1943).

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial se inició un debate sobre si suprimir los controles de precios o mantenerlos. En 1945, el recién nombrado presidente Truman alertó de los riesgos de poner fin a la medida basándose en lo que había ocurrido unos años antes durante la primera guerra mundial. Literalmente dijo “después de la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos simplemente había quitado los pocos controles que se habían establecido y dejado que la naturaleza siguiera su curso.  El resultado debe ser una lección para todos nosotros. Una vertiginosa espiral ascendente de salarios y el coste de la vida terminó en el crac de 1920, un crac que extendió la bancarrota, las ejecuciones hipotecarias y el desempleo por toda la nación” (Truman 1945). Pero no sólo el presidente de Estados Unidos estaba a favor de mantener los controles. En 1946 algunos economistas muy influyentes, como Paul Samuelson, Irving Fisher o Paul Sweezy, publicaron un comunicado en el New York Times para recomendar la continuación de los controles de precios (New York Times 1946). Lo que argumentaban era que, mientras continuaran los cuellos de botella que había generado la guerra, los controles de precios de bienes importantes deberían continuar para evitar que los precios se dispararan (New York Times 1946). Como podéis ver, la teoría económica dominante en aquella época era muy diferente a la actual.

Pero esta defensa de los controles no tuvo mucho éxito, porque ese mismo año los acabaron retirando. ¿El resultado? Los precios de los alimentos aumentaron un 13,8% en sólo un mes (Paul Evans 1982; Rouse et al 2021). El episodio inflacionario provocado durante la Segunda Guerra Mundial sólo finalizó dos años después, cuando las cadenas de suministro nacionales e internacionales se normalizaron (Caplan 1956; Rouse et al 2021).

Estados Unidos volvió a controlar los precios de los alimentos básicos durante la guerra de Corea y la de Vietnam, conjuntamente con otras economías europeas como la del Reino Unido. Aunque la de los años 70 fue la última vez que economías avanzadas capitalistas aplicaron este tipo de políticas sobre los alimentos de forma tan importante (Eickstein 1978, Coyne et al. 2015). Diferente rumbo siguieron las economías socialistas, que obviamente continuaron controlando los precios hasta 1991 con el desmantelamiento de la Unión Soviética (Tarr 1994; Guenette 2020).

Pero salvo esas excepciones muy pocas economías avanzadas han vuelto a recurrir a controles de precios de los alimentos, y básicamente por dos razones (Morton 2001; Guenette 2020). La primera es que desde la crisis de los años 70 no ha vuelto a haber un episodio de elevación importante en los precios de los alimentos (hasta la actualidad, claro). Y la segunda es que la ideología neoliberal y la teoría económica neoclásica ya se habían hecho hegemónicas para los años 80 y habían instalado en la mente de la gente la idea de que el control de precios eran una herramienta que sólo podía conducir a malos resultados económicos como el desabastecimiento.

¿Cuál es la base teórica de esa creencia? Los llamados Teoremas de la Economía del Bienestar (Stiglitz 1991; Makowski y Ostroy 1995; Blaug 2007; Barry 2018). Según el primer teorema, en un mercado de competencia perfecta la libre asignación de precios conduce a la mejor situación posible para vendedores y consumidores. Según el segundo teorema, si se quiere cambiar esa situación por algún motivo, lo eficiente es hacerlo a través de impuestos y subvenciones, nunca a través de limitaciones de precios porque ello alteraría las señales del mercado y conduciría a una peor situación económica. Esto lo tienen todos los economistas convencionales en su cabeza y es lo que explica que se opongan tan ferozmente a cualquier control de precios: para ellos eso es un sacrilegio; y en situaciones complicadas como la actual lo único que llegan a proponer es que el Estado otorgue ayudas a los más necesitados; nunca que controle los precios.

¿Cuál es el problema de esa visión? Pues básicamente que, si os fijáis, la premisa de sus Teoremas es que tiene que ser un mercado perfectamente competitivo, y eso es algo que raramente ocurre en la realidad. Un mercado perfectamente competitivo es aquel que cumple cuatro condiciones: 1) tiene que haber muchas empresas y que no tengan ningún poder de mercado para imponer precios; 2) los productos que venden las empresas son homogéneos; 3) los vendedores y los compradores tienen toda la información sobre los precios y los productos; y 4) no hay limitaciones para crear empresas ni para cerrarlas (Galbraith 1980; Tucker 2018; 2021).

Bueno, supongo que a nadie se le escapa que esas condiciones casi nunca se cumplen en ningún sector (Galbraith 1980; Tucker 2018; 2021). Y tampoco en el de la alimentación. Por ejemplo, en España las cinco empresas distribuidoras de alimentos envasados más grandes suponen casi el 60% de las ventas (Toribio 2012), lo que obviamente les confiere poder para influir en los precios del mercado. Así que sólo por eso ya sabemos que no es un mercado perfectamente competitivo (no hace falta siquiera abordar el resto de condiciones, que son también cuestionables). Y claro, si no hay mercado perfectamente competitivo, todo el edificio teórico de los economistas convencionales se derrumba: ni el primer ni el segundo teorema del bienestar se cumplen y, por lo tanto, poner controles de precios no tiene por qué conducir a una peor situación económica.

Pero desgraciadamente ese edificio teórico se sigue utilizando como guía para las políticas económicas, y es lo que explica que muy pocas economías avanzadas utilicen los controles de precios para los alimentos. Los utilizan para otros productos, en sectores considerados oligopolios o al menos, distantes de los mercados de competencia perfecta. Porque, a pesar de que existe la idea de que limitar los precios es una medida atípica y propia de países comunistas, lo cierto es que muchísimos países del mundo lo aplican en muchos bienes y servicios (Morton 2001; Verme y Araar 2017; Murphy et al 2019; Tucker 2021). En las economías avanzadas los productos que más ven limitado su precio son la electricidad, las telecomunicaciones, los servicios postales, el agua, los derivados del petróleo y los sanitarios. Entre el 40% y el 20% de las economías avanzadas tienen limitaciones de precios en estos productos. En cambio, en economías emergentes y economías en desarrollo son los productos derivados del petróleo, la electricidad, el agua, los cereales, el azúcar y el arroz; en el caso del petróleo lo hacen casi el 80% de estas economías, mientras que aproximadamente el 30% limitan los precios de los alimentos básicos mencionados. Por lo tanto, lo que vemos es que, aunque muchísimas economías tienen control de precios en muchos productos, son las menos desarrolladas las que aplican limitaciones en los alimentos básicos, mientras que las más desarrolladas las aplican más en otro tipo de productos (Guenette 2020).

Y esto no es porque las economías en desarrollo no hayan absorbido las tesis de la economía neoclásica (aunque en muchos casos no lo han hecho tanto), sino porque los alimentos básicos son mucho más importantes en estas economías; cualquier incremento importante de los precios puede provocar importantes episodios de hambruna (Radukic y Marcovick 2015), como desgraciadamente ocurre a menudo y por culpa de la especulación financiera (tal y como expliqué con detalle en este vídeo por si alguien quiere profundizar en el tema), así que los gobiernos ponen límites para evitar que se den esos trágicos episodios.

En resumen, establecer límites a los precios de los alimentos básicos se hace hoy día en multitud de países, aunque la mayoría son economías emergentes o en desarrollo. Las economías avanzadas los aplicaron hace décadas en momentos excepcionales y sólo de forma temporal, y con buenos resultados. Si en la actualidad no lo hacen es debido a que la deficiente teoría económica dominante lo desaconseja y también a que no los han necesitado, al contrario de lo que le pasa a muchas economías en desarrollo. Pero ahora, en el año 2022, inmersos en un episodio inflacionario excepcional que está disparando el precio de la canasta básica de alimentación, parece el momento más pertinente para recuperar estas medidas que tan buenos resultados dieron en el pasado y así dar un respiro a muchas familias.

 

 

 

 

 

 

Referencias:

Truman (1945) https://www.presidency.ucsb.edu/documents/radio-address-the-american-people-wages-and-prices-the-reconversion-period

Weber (2021)  https://www.theguardian.com/business/commentisfree/2021/dec/29/inflation-price-controls-time-we-use-it

Rouse et al (2021) https://www.whitehouse.gov/cea/written-materials/2021/07/06/historical-parallels-to-todays-inflationary-episode/

Tucker (2021) https://rooseveltinstitute.org/publications/price-controls-how-the-us-has-used-them-and-how-they-can-help-shape-industries/

Tucker (2018) https://toddntucker.medium.com/mind-maps-for-market-failure-perfect-competition-and-government-failure-aa3bdec20a69

Guenette (2020) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3575173

Murphy et al (2019) https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0377221718309925

Geofrey y Rockoff (1987) https://www.cambridge.org/core/journals/journal-of-economic-history/article/abs/compliance-with-price-controls-in-the-united-states-and-the-united-kingdom-during-world-war-ii/6E898B3CBAB6A75F55D1D184A4DBBCEF

Segal y Hoffman (1943) https://www.jstor.org/stable/1231739

Paul (1948) https://www.jstor.org/stable/1235344

Eickstein (1978) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/epdf/10.2307/1240047

Radukic y Marcovick (2015) https://cyberleninka.ru/article/n/limitation-of-trade-margins-as-a-measure-of-food-price-controls-experience-of-serbia/viewer

Clarck (1998) https://www.taylorfrancis.com/chapters/edit/10.4324/9780429269462-4/price-control-local-foodstuffs-kumasi-ghana-1979-gracia-clark

Hall (1973) https://www.jstor.org/stable/3741259

Barnett (1985) https://www.taylorfrancis.com/books/mono/10.4324/9781315781013/british-food-policy-first-world-war-margaret-barnett

Hart-Landsberg (2004) https://www.jstor.org/stable/40404109

Veit (2007) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.2752/155280107X211403

Rockoff (2004) https://www.nber.org/papers/w10580

Witkowski (2003) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/00913367.2003.10639053

Krugman (2022) https://www.nytimes.com/2022/09/08/opinion/europe-russia-energy.html

Toribio (2012) https://www.slideshare.net/Asociacion_ANGED/la-cadena-agroalimentaria-en-espaa

Barreiro (2014) https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4829582

La Sexta (2022) https://www.lasexta.com/noticias/nacional/barometro-lasexta-65-espanoles-muestra-favor-limitar-precio-alimentos-basicos_20220911631e28dd891aaf0001b16420.html

RTVE (2022) https://www.rtve.es/noticias/20220908/cesta-compra-francia-sarkozy-diaz/2401315.shtml

New York Times (1946) https://timesmachine.nytimes.com/timesmachine/1946/04/09/93087670.html?pageNumber=23

Paul Evans (1982) https://www.jstor.org/stable/1837127?seq=1#metadata_info_tab_contents

Caplan (1956) https://www.nber.org/system/files/chapters/c2798/c2798.pdf

Coyne et al. (2015) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=3123729

Tarr (1994) https://documents1.worldbank.org/curated/en/528531468776389780/pdf/The-welfare-costs-of-price-controls-for-cars-and-color-televisions-in-Poland-contrasting-estimates-of-rent-seeking-from-recent-experience.pdf

Cardoso (1991) https://www.sciencedirect.com/science/article/abs/pii/030438789190087C

Muñoz (2006) https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=888160

Coomer y Gstraunthaler (2011) https://mises.org/library/hyperinflation-zimbabwe

Curcio (2018) https://tiendaroja.es/economia-politica/38-la-mano-visible-del-mercado-guerra-economica-en-venezuela-pascualina-curcio-curcio.html

Vera (2017) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01603477.2016.1273069?journalCode=mpke20

Verme y Araar (2017) https://openknowledge.worldbank.org/handle/10986/25783

Stiglitz (1991) https://www.nber.org/papers/w3641

Makowski y Ostroy (1995) https://www.jstor.org/stable/2118233

Blaug (2007) http://coin.wne.uw.edu.pl/mbrzezinski/teaching/HE4/BlaugWelfareTheorems2007.pdf

Galbraith (1980) https://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674333048

Barry (2018) https://www.econlib.org/library/Essays/LtrLbrty/bryTSO.html?chapter_num=2#book-reader

Morton (2001) https://www.cato.org/commentary/problems-price-controls

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