Marc Vidal se equivoca: las reglas fiscales son el problema, no la solución

Como la pandemia está llegando a su fin, también lo harán muchas políticas que se adoptaron para abordar sus consecuencias económicas, entre ellas la suspensión temporal de las reglas fiscales que marcan a los Estados límites en el déficit y la deuda pública. Pero hay un debate en torno a si lo que se debería hacer ahora tras la pandemia es recuperar esas reglas que operaban antes, o si se deberían cambiar para tener unas nuevas, o incluso si habría que suprimirlas para siempre. El economista y divulgador Marc Vidal ha hecho un vídeo en el que se posiciona a favor de recuperar las reglas fiscales anteriores y en el que carga con los Estados por haber aprovechado el momento excepcional de la pandemia para haber aumentado la deuda pública. En este vídeo explicaré por qué está equivocado en su planteamiento y por qué las reglas fiscales son muy perjudiciales para la economía y la gente, de ahí que lo mejor sea acabar con ellas, no recuperarlas o reformularlas.

Marc Vidal comienza su vídeo explicando un poco en qué consisten las reglas fiscales de marras para el caso de Europa.

“Las normas actuales se aprobaron en Maatricht hace treinta años y fijan un límite máximo de deuda pública de 60% y un tope para el déficit público del 3% del PIB”

Bueno, en realidad no se aprobaron en el Tratado de Maastricht firmado en 1992, sino en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento aprobado 5 años más tarde (Grieco 1995; Heipertz y Verdun 2010; Constantini 2017), pero bueno, eso es lo de menos. Lo importante es que Marc nos dice qué son las reglas y cuándo se crearon, pero no cómo se crearon. Si nadie nos dice nada sobre esto lo normal es pensar que esas normas las decidieron personas muy importantes y serias después de haber realizado numerosos estudios científicos pormenorizados que les llevaron a concluir que los Estados con déficit inferiores al 3% del PIB y con deuda inferiores al 60% del PIB eran más prósperos, pero lo cierto es que, tal y como expliqué en este vídeo, esas cifras se las sacaron de la manga en unos pocos minutos y obviamente sin ningún estudio que las sustentaran. De hecho, su propio creador, Guy Abeille, admitió en el año 2012 que el límite del 3% sobre el PIB no respondía a ningún análisis económico, sino que nació como estratagema política para reducir el gasto que podían acometer los ministerios del gobierno francés. Literalmente reconoció lo siguiente: “Nos imaginamos esta cifra del 3% en menos de una hora, nació en una esquina de la mesa, sin ninguna reflexión teórica (Abeille 2012).” Os dejo en la descripción del vídeo la entrevista que le hicieron porque se puede tanto leer como escuchar online.

Y pasa otro tanto con la cifra de deuda del 60% sobre el PIB: no hay absolutamente ningún estudio que concluya que tener una deuda superior a ese nivel sea malo. De hecho, el estudio al respecto más famoso de todos es el de Carmen Reinhart y Kennett Rogoff, que establecía que a partir de una deuda pública del 90% del PIB los problemas económicos empezaban a dispararse (Reinhart y Rogoff 2010). Pero lo que no es tan conocido es que hace no mucho se descubrió que estos economistas habían cometido errores importantes en sus hojas de cálculo de Excel de forma que, si se corregían, no se encontraba ninguna evidencia de que superar el 90% de deuda sobre el PIB fuese problemático (Krugman 2013). ¿Fatídico error o mala intención?

Sea como fuere, la moraleja está clara, ¿por qué tenemos que respetar unas reglas fiscales que son totalmente arbitrarias y que no gozan de ningún respaldo científico? Pues ya lo digo yo: por pura ideología. El neoliberalismo imperante en nuestras sociedades y especialmente en la Unión Europea recela de lo público y prioriza lo privado, y una de las mejores formas que ha encontrado para lograr su objetivo ha sido limitar la cantidad de gasto, déficit y deuda que pueden tener los Estados. Cuantos menos recursos se destinen a, por ejemplo, las pensiones, la sanidad o la educación del sistema público, más negocio podrán hacer los empresarios con las pensiones, sanidad y educación privadas. Porque con lo público nadie se lucra. Es así de sencillo y de indignante. Además, todo el dinero que no movilice el Estado a través de su déficit público lo tendrá que movilizar la banca privada, haciendo negocio por el camino claro, porque cobra intereses. Se trata de ideología, no de ciencia, y de una que se preocupa por los intereses de los poderosos, no por los intereses generales.

Pero sigamos con la explicación de Marc:

“Las tienen que cumplir todos los países y en caso de incumplimiento la comisión Europea les obliga a elaborar un plan con las medidas detalladas que piensan aprobar para volver a cumplir”

¿Seguro que las normas las tienen que cumplir bajo pena de sanción todos los países? ¿Seguro? Pocos se acuerdan ya de que tras la crisis del año 2001 Alemania y Francia incumplieron repetidamente estas reglas año tras año, porque registraron déficits públicos notablemente superiores al 3%, al tiempo que, por cierto, países como España las cumplían, ¿y sabéis qué pasó? ¿La Unión Europea sancionó a Alemania o a Francia? No, hombre. Lo que se hizo fue modificar las reglas fiscales para que fuese más fácil cumplirlas. Bajar el nivel del aprobado, para que se entienda. Esto se hizo en el año 2005 y entonces a partir de ese año Alemania y Francia pasaron a cumplir las reglas sin haber hecho apenas nada, aunque luego debido a la crisis del año 2008 volvieron a incumplirlas (Heipertz y Verdun 2010; Moschella 2017). Todo esto se hizo porque Alemania y Francia son los países fuertes de la Unión Europea y a ellos nadie les tose; evidentemente esto nunca se hubiera hecho por países más débiles como España o Grecia, como bien sabemos porque lo vivimos en el año 2010. Pero a Marc le causa risa que el gobierno español ahora proponga un nuevo cambio de las reglas fiscales. Porque España no es Alemania o Francia, claro, y por lo visto tiene que acatar órdenes sin rechistar.

“Has oído bien, quizás por eso exigen cambiar las reglas y poner unas menos rígidas (jaja). La excusa es que deben ser más realistas y pragmáticas. España defiende un marco de consolidación fiscal con sendas adaptadas a la situación de cada país. En castellano: que no se ven capaces de reducir lo que debemos y a ver si quien le debemos nos reduzca las condiciones.  Es duro ver cómo nuestros políticos insisten en cambiar las reglas del juego, las reglas fiscales”

Lo dicho, risas y críticas porque España pide flexibilizar unas reglas fiscales absolutamente arbitrarias e ideológicas, pero ni mú sobre el hecho de que se flexibilizaran cuando era Alemania y Francia quienes no cumplían.

Pero lo más sorprendente de todo es que Marc piense que las reglas fiscales sirvan para evitar la quiebra de los países.

“Las reglas fiscales son la última defensa frente a una potencial quiebra de algunos países”

Esto es absoluta y radicalmente falso, y es muy fácil de demostrar. Tal y como expliqué y argumenté con detalle en este vídeo, la quiebra de un Estado no depende de los niveles de deuda pública que tenga, sino de si tiene un banco central que vaya a respaldar esa deuda o no. Hay países como Estados Unidos, Japón o Singapur que tienen una deuda pública más elevada que España o similar (IMF 2022) pero como tienen un banco central que siempre apoya su deuda, pues no pasa nada, el riesgo de quiebra es cero. Y esto no lo digo yo, lo dicen economistas premios Nobel como Joseph Stiglitz, expresidentes de la Reserva Federal como Alan Greenspan, o multimillonarios como Warren Buffet. Las reglas fiscales no tienen nada que ver en eso por mucho que diga Marc o cualquier otro economista convencional.

“Algunos -sobre todo los que consideran que la deuda no genera problemas- dicen que con los tipos de interés tan bajos podría ser la deuda infinita y no se debería incluir en las nuevas reglas fiscales. Ale, cómo te quedas?»

Ale, ¿cómo te quedas con eso que dicen economistas premios Nobel, presidentes de bancos centrales o tantísimos estudios académicos? Mucho mejor repetir mitos y mantras que no tienen ningún sustento científico y que se ha demostrado hasta la saciedad que no funcionan, claro que sí. ¡Pasemos de la ciencia y que viva la fe!

¿Por qué digo que no funcionan? Porque las reglas fiscales, si hacen algo, es precisamente agravar el riesgo de quiebra, porque cuando los Estados se ponen a aumentar impuestos y a recortar gasto público para tratar de cumplir esas reglas lo que hacen es deprimir la economía y el PIB, de forma que la deuda pública en porcentaje del PIB se dispara. Esto está absolutamente contrastado por muchísimos estudios académicos, pero está claro que algunos economistas no se han actualizado. De hecho, en la academia esto recibe el nombre de “austeridad autoderrotada”, porque se derrota a sí misma, ya que la propia austeridad provoca lo contrario que persigue: elevar la deuda pública (Arestis y Pelagidis, 2010; Botta y Tori, 2018; Boyer, 2012; Gros y Maurer, 2012; Dodig and Herr, 2014; Mastromatteo and Rossi, 2015; Rodríguez-Ortiz, 2016; Muñoz de Bustillo, 2014; Fatás y Summers, 2018).

¡Y es que los países que más políticas de austeridad aplicaron tras la crisis del año 2010 fueron también los que más vieron aumentar su deuda pública en porcentaje del PIB! (Papadimitriou et al 2013; Karger 2014; Frangakis 2015; Arellano y Bai 2017; Keen 2018; Kotios et al 2018) Enhorabuena a todos los defensores de la austeridad fiscal, exitazo.

Esto se vio desgraciadamente de una forma cristalina en Grecia: aunque técnicamente no quebró, el Estado griego reestructuró su deuda pública no porque no hubiesen aplicado políticas de austeridad, sino precisamente por haberlas aplicado salvajemente. Porque la deuda pública ya era muy elevada antes de la crisis pero no pasó nada hasta que en el año 2010 la Troika obligó al Estado griego a aplicar políticas de austeridad. Dos años más tarde, tras mucho dolor económico y social ocasionado por una austeridad verdaderamente salvaje, la deuda pública se había disparado y entonces se decidió reestructurar una parte (Papadimitriou et al 2013; Frangakis 2015; Garzón 2015; Kotios et al 2018). La austeridad autoderrotada que perseguía el cumplimiento de las reglas fiscales fue lo que forzó la reestructuración de la deuda, y no otra cosa.

Pero para Marc el problema en Grecia no fueron las medidas de austeridad, sino las medidas aplicadas tras la reestructuración de la deuda pública (que él llama erróneamente quiebra), a pesar de que las fechas no cuadran, porque primero se aplicó la austeridad, y años más tarde se reestructuró la deuda pública.

“Así se solucionó la quiebra Grecia de hace unos años:  se saldó con la hipoteca de la sociedad griega, de sus pensiones, de sus salarios, de clase media, por eso las reglas fiscales son la última defensa frente a una potencial quiebra de algunos países”.

Fijaos en la lógica interna de Marc y de todos los que mantienen un discurso parecido: para evitar la quiebra, que supuestamente provocaría muchos recortes en pensiones y salarios, lo que hay que hacer es respetar las reglas fiscales, ¡que obligan a recortar en pensiones y salarios! Y esto no lo digo yo, ¡lo dice él mismo!

“Las normas actuales obligan a reducir la deuda cada año un 5%, el desvío de la deuda, y esto obligaría a hacer recortes sí o sí, recortes en las pensiones, en los salarios…”

Ajá, a ver si lo entiendo. Antes de que una supuesta quiebra nos obligue a recortar mucho el Estado del Bienestar mejor lo hacemos nosotros mismos atendiendo a las reglas fiscales como medida preventiva. Muy lógico todo. Ni siquiera su propio razonamiento se sostiene. Seguramente algunos podrían matizar que los recortes aplicados antes de esa quiebra pueden ser más moderados y controlados que los que se aplicarían tras la quiebra, pero es que eso tampoco se sostiene por lo que estaba explicando antes: la quiebra se puede evitar siempre que el banco central quiera, ése no es el problema; el problema lo conforman precisamente las reglas fiscales que lo empeoran todo, incluyendo el volumen de deuda pública.

Y ojo que Marc es consciente de que mientras el Banco Central Europeo compre deuda pública no habrá ningún problema de quiebra en los países europeos, pero a él lo que le preocupa es que esa situación se mantenga en el tiempo. ¿Por qué le preocupa? Pues ni idea porque no lo explica. Pero todo huele a ese miedo irracional, ideológico y anticientífico a tener una deuda pública elevada.

“Si el BCE no compra esa deuda pública de España, Italia, esos países pueden entrar en suspensión de pagos y default. Si se aligera el asunto de deuda con nuevas reglas fiscales eso no pasaría, pero a cambio tendríamos una UE dependiente de esas compras, UE está dopada, y a algunos países les encanta el doping”

A ver, ¿cuál es el problema de que la Unión Europea esté “dopada”, como él dice, y que no haya quiebras? Si es que precisamente los bancos centrales fueron creados para eso, para “dopar” a los Estados, es decir, para financiar las políticas públicas en mejores condiciones que las que ofrece el mercado. Y en eso, insisto, no hay absolutamente nada malo, lo que ocurre es que muchos años de neoliberalismo y de predominio de teorías económicas inútiles y erróneas han hecho creer que sí, que eso es malísimo y que es mejor que los Estados se financien a través de los inversores privados, que van a exigir tipos de interés superiores, haciéndose de oro por el camino claro, que es en realidad lo que siempre se ha perseguido al crear y difundir esas teorías económicas, como expliqué en este vídeo con detalle y que recomiendo si quieres profundizar en este asunto. Pero hay que actualizarse, que el neoliberalismo hace tiempo que fracasó estrepitosamente.

¿Qué problema tiene Marc con que el Banco Central Europea respalde la deuda de los Estados? La inflación no parece preocuparle; porque es uno de los pocos economistas mediáticos que reconoce que el aumento de los precios actuales se debe a un problema logístico y energético, no de incremento de la demanda. Lo explica en otro vídeo:

“La inflación está impulsada sobre todo por el lado de la oferta. Al igual que el BCE no podía hacer nada para que los contenedores llegaran más rápido, es muy poco lo que puede hacer para detener la guerra o los precios de la energía”.

Entonces, si no es la inflación lo que le preocupa por tener más deuda pública -porque llevamos mucho tiempo con niveles muy elevados y la inflación no ha aumentado por eso- ¿qué es lo que le preocupa? Pues no sabemos, porque sólo se limita a repetir que hay mucha deuda pública.

“España experimentó el incremento más vertiginoso de deuda de los dos últimos años, y ya partíamos de niveles muy elevados, o más elevados que la media”.

Vale, muy bien, la deuda pública es elevada y ha aumentado mucho estos años de pandemia ¿y qué? Mientras el Banco Central Europeo respalde la deuda no pasa nada, ni habrá quiebras ni incremento preocupante de la prima de riesgo; y eso es una cuestión de voluntad política. El aumento de deuda pública de estos dos años se debe a que, como el sector privado dejó de gastar mucho debido a la pandemia, ese hueco lo rellenó el Estado con su déficit público. No es más gasto en total, es más o menos el mismo sólo que más público porque el privado cayó. Es la sustitución de un gasto por otro, ya está, y el gasto público no es peor que el privado ni mucho menos. Si no hubiese ocurrido esto, las consecuencias económicas hubiesen sido mucho más graves, ¿qué hubiese preferido Marc Vidal? ¿Dejar caer la economía todavía muchísimo más? La teoría económica dominante quiere ver un problema en esto de elevar el déficit y la deuda pública, pero no lo hay. Como he explicado antes, eso es pura ideología: no quieren que aumente el gasto público porque le roba negocio a muchas empresas privadas. Punto y pelota; no hay más.

“En este vídeo no tengo soluciones, sólo te he hecho un diagnóstico”.

Pues yo sí tengo soluciones, pero no porque se me hayan ocurrido a mí, sino porque llevan décadas estudiándose y proponiéndose en la academia, especialmente de la mano de los economistas poskeynesianos y también de la Teoría Monetaria Moderna, sobre la que,por cierto, hice esta serie de vídeos por si alguien quiere actualizarse en estos temas fiscales y monetarios. La solución pasa por acabar con estas reglas fiscales anticientíficas y arbitrarias porque no sirven para nada más que para destrozar la economía y aumentar la deuda pública en porcentaje del PIB. Pero no se trata de que los Estados puedan pasar a tener una deuda pública infinita, no; se trata de que la aumenten hasta donde sea necesario para alcanzar el pleno empleo con estabilidad de precios, no hasta lo que marque un límite sobre el PIB sacado de la manga y que nada nos dice de la economía real como ocurría antes de la pandemia. Se trata de elevar el déficit público para mejorar la vida de la gente, y si llega un punto en el que se generasen importantes desequilibrios inflacionistas o de tipo de cambio, entonces parar. Sería como establecer unas nuevas reglas fiscales, pero unas que vigilaran la salud de la economía real y no si se rebasan o no unos indicadores inventados que no sirven para nada. Las reglas fiscales actuales no son la solución, son el problema, así que urge acabar con ellas.

 

 

 

 

Vídeo de Marc Vidal https://www.youtube.com/watch?v=d4lTMl7Sl3c&t

Grieco (1995) https://www.jstor.org/stable/20097394

Heipertz y Verdun (2010) https://www.cambridge.org/core/books/ruling-europe/8B6100CD4FBC9736F0FA68784A0C889F

Constantini (2017) https://www.elgaronline.com/view/journals/ejeep/14-3/ejeep.2017.03.05.xml

Entrevista a Guy Abeille https://www.leparisien.fr/economie/3-de-deficit-le-chiffre-est-ne-sur-un-coin-de-table-28-09-2012-2186743.php

Entrevista a Guy Abeille https://www.youtube.com/watch?v=zeud9OmGCwo&t

Reinhart y Rogoff (2010) https://scholar.harvard.edu/files/rogoff/files/growth_in_time_debt_aer.pdf

Krugman (2013) https://elpais.com/economia/2013/04/19/actualidad/1366398440_370422.html

Moschella (2017) https://www.cambridge.org/core/journals/italian-political-science-review-rivista-italiana-di-scienza-politica/article/abs/italy-and-the-fiscal-compact-why-does-a-country-commit-to-permanent-austerity/A0ED598B25BF9BA6EC6282ED3BC54ED0

Botta y Tori (2018) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/01603477.2018.1431789?journalCode=mpke20

Boyer (2012) https://academic.oup.com/cje/article-abstract/36/1/283/1716716?redirectedFrom=fulltext&login=false

Gros y Maurer (2012) https://link.springer.com/article/10.1007/s10272-012-0418-7

Dodig y Herr (2015) https://zenodo.org/record/55397

Mastromatteo y Rossi (2015) https://www.elgaronline.com/view/journals/roke/3-3/roke.2015.03.04.xml

Rodríguez-Ortiz (2014) https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6029827

De Bustillo (2014) https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6029826

Garzón (2015) http://eduardogarzon.net/cronologia-de-la-deuda-publica-griega-la-banca-siempre-gana/

Vídeo de Stiglitz https://www.youtube.com/watch?v=HYXASbjErx0

Vídeo de Greenspan https://www.youtube.com/watch?v=HYXASbjErx0

Vídeo de Buffet: https://www.youtube.com/watch?v=Q2om5yvXgLE

Karger (2011) https://heinonline.org/HOL/LandingPage?handle=hein.journals/jrlsasw41&div=23&id=&page=

Arellano y Bai (2017) https://link.springer.com/article/10.1007/s00199-016-1008-x

Keen (2018) https://en.wikipedia.org/wiki/Debunking_Economics

Frangakis (2015) https://www.elgaronline.com/view/journals/roke/3-3/roke.2015.03.02.xml

Papadimitriou et al (2013) http://www.levyinstitute.org/pubs/sa_gr_7_13.pdf

Kotios et al (2018) https://www.scirp.org/(S(351jmbntvnsjt1aadkposzje))/journal/paperinformation.aspx?paperid=87464

Arestis y Pelagidis (2010) https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.2753/0577-5132530603

Vídeo de Marc Vidal sobre la inflación https://www.youtube.com/watch?v=jePQRfbF6zQ

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