¿Qué países están gastando más para combatir la crisis del covid?

La crisis sanitaria provocada por el Covid-19, iniciada ya hace un año, llevó a todos países a aplicar distintas restricciones que paralizaron casi por completo la economía. Con el tiempo muchas de esas medidas se han suavizado, pero un año más tarde todavía seguimos sufriendo la pandemia y muchas restricciones que impiden que la economía funcione con normalidad.

Toques de queda, sectores económicos restringidos (cuando no directamente cerrados) por decreto, junto con una fuerte limitación a la movilidad internacional, han conllevado que muchas empresas no puedan facturar suficiente y que muchos empleados no puedan trabajar el número de horas que necesitarían. Para evitar o amortiguar esa caída en los ingresos de familias y empresas, los Estados de todo el mundo han aplicado numerosas medidas fiscales que conllevan sobre todo un incremento del gasto público, aunque también una reducción de impuestos, con el objetivo de inyectar renta a los ciudadanos y que no sufran tanto la crisis.

Sin estas ayudas, el hundimiento de la renta del sector privado hubiese sido todavía más dramático, y nos estaríamos enfrentando hoy día a un escenario parecido a la Gran Depresión de los años 30, cuando no había apenas mecanismos estatales para amortiguar la actividad económica. Se puede afirmar, sin lugar a duda, que la política fiscal ha salvado los ingresos de muchas empresas y familias y suavizado la caída de la economía. Por cierto, esperemos que los economistas liberales, esos a los que les da urticaria el gasto público y la intervención pública, tomen buena nota de ello.

En general, hay dos tipos de políticas fiscales de los Estados que inyectan renta a la población a través de mayor gasto público o de menores ingresos. Por un lado, están las políticas discrecionales, es decir, aquellas que ponen en marcha directamente los gobiernos a partir de su aprobación en los parlamentos. Un ejemplo puede ser la aprobación de una ayuda a las empresas que han tenido que cerrar por las medidas sanitarias (ya que gracias a esta medida las empresas reciben más dinero).

Por otro lado, están los estabilizadores automáticos, es decir, incrementos de gasto público o reducción de ingresos que se dan automáticamente, sin necesidad de que ningún gobierno apruebe nuevas medidas. Un ejemplo puede ser las prestaciones por desempleo: cuando un trabajador es despedido, el Estado le paga una cantidad de dinero automáticamente, sin que haya que aprobar nada en el parlamento, simplemente porque así estaba ya establecido de antemano.

¿Y cuál de estos dos tipos de políticas está siendo más importante? Pues en la Eurozona, por ejemplo, acorde a un reciente estudio del Banco Central Europeo, 1 de cada 3 euros habría sido movilizado de forma automática, mientras que los dos restantes habrían sido el resultado de las políticas fiscales aplicadas de forma decidida por los gobernantes.

Ahora bien, dentro de estas políticas fiscales discrecionales podríamos distinguir dos tipos. Por un lado, las medidas de liquidez, que son aquellas que ayudan a las empresas y familias a obtener financiación para poder hacer frente a sus pagos más inmediatos, siendo lo habitual que, en caso de que al final no puedan pagar la deuda, acabe haciéndolo el Estado; y por otro lado, las medidas presupuestarias, que son aquellas que entregan dinero sin contraprestación a los trabajadores, empresas o familias, o que les perdonan o posponen el pago de impuestos.

Pues bien, se ha publicado recientemente un estudio del Fondo Monetario Internacional que cuantifica todas estas ayudas desde que empezó la pandemia hasta el 31 de enero de 2021 para la mayor parte de los países. En este gráfico podemos ver la lista de economías avanzadas. Las barras de color azul oscuro representan las medidas presupuestarias y las de azul claro las medidas de liquidez. Podemos ver cómo los países que más están gastando son Nueva Zelanda, Estados Unidos, Reino Unido, Singapur, Austria, Japón, Canadá… aunque son también las que menos ayudas de liquidez han dado (exceptuando el Reino Unido). En cambio, las que menos están gastando son Dinamarca, Finlandia, Corea, España y Suecia, aunque por regla general han dado más ayudas de liquidez. Llama muchísimo la atención que todas las economías de la Unión Europea estén por debajo del promedio de las economías avanzadas, lo que sin duda tiene que ver con la obsesión que ha tenido siempre el proyecto europeo por la austeridad y por apretarse el cinturón. Es verdad que en esta crisis económica están siendo menos fanáticos de la austeridad que en la crisis pasada, pero aún así, siguen siéndolo mucho más que otras economías que han sido mucho más valientes.

En cuanto a la lista de economías emergentes, se encuentran en las primeras posiciones Tailandia, Brasil, Chile, Polonia y Georgia, y en las últimas México, Turquía, Egipto, Paquistán y Rumanía (aunque, como vemos, Turquía ha aprobado muchas medidas de liquidez). Y si nos fijamos en las economías en desarrollo, las que más dinero están gastando son Guinea-Bisau, Uzbekistán y Senegal; y las que menos Vietnam, Myanmar y Níger, aunque muchos de estos países no han sido muy afectados por el virus.

Es importantísimo tener en cuenta que estas comparaciones deben realizarse con muchísima precaución, por varios motivos. El primer motivo es que la pandemia no está afectando por igual a todos los países, ni en términos sanitarios ni en términos económicos; cabe esperar que en los países más afectados se gaste más, y en los menos afectados menos, porque no es tan necesaria la ayuda. El segundo motivo es que la pandemia no está afectando a todos los países al mismo tiempo; en algunos el impacto comenzó antes y en otros más tarde, y además en algunos el impacto es actualmente muy reducido, y en otros está siendo peor que nunca. Y no olvidemos que la pandemia no acabó en enero de 2021 y que se siguen aprobando ayudas.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta que muchas de esas medidas de liquidez aprobadas quizás no se activen, porque las familias y empresas no quieran acogerse a ellas por el motivo que sea. Por ejemplo, en junio de 2020 sólo se había utilizado una fracción de todas las ayudas de liquidez anunciadas en los países más importantes de la Unión Europea. Por ejemplo, en Alemania se anunció un volumen muy elevado pero luego no se había utilizado ni el 5%. Por otro lado, si al final las empresas y familias avaladas no pueden pagar sus deudas, entonces puede que esas ayudas de liquidez se conviertan en ayudas presupuestarias porque el Estado tendrá que poner dinero. En cuarto lugar, algunas de esas medidas presupuestarias puede que no tengan ningún impacto en las arcas públicas; por ejemplo, cuando se pospone el pago de un impuesto, mientras no se pague se producirá un coste presupuestario, pero en cuanto se pague, ese coste desaparecerá.

En quinto lugar, algunas de las medidas presupuestarias anunciadas no se van a aplicar inmediatamente, sino que se irán desplegando a lo largo de varios años, con lo cual el impacto presupuestario se irá diluyendo en el tiempo. Por ejemplo, Alemania ha incluido inversiones verdes a largo plazo con un impacto presupuestario que va mucho más allá de 2020. En sexto y último lugar, esta lista sólo incluye las ayudas que cada país ha aprobado individualmente, pero también se están dando ayudas a nivel supranacional que no quedan recogidas, como ocurre por ejemplo en la Unión Europea.

En cualquier caso, estas listas nos sirven para hacer comparaciones internacionales grosso modo. Y no sólo entre distintos países, sino también entre distintas crisis. Por ejemplo, en la crisis de 2008 la cantidad de gasto público alcanzó un nivel promedio del 1,5%, mientras que en esta crisis el promedio es muchísimo más elevado (10 veces más en las economías avanzadas).

Que en épocas de crisis económica es necesario y positivo que el Estado gaste más es algo que no se pone en duda en la academia. La inmensa mayoría de estudios académicos revelan que, sin esa intervención pública, la caída en la actividad económica sería aún mayor. Todavía hay pocos estudios referidos a la crisis del covid-19, pero algunos hay. Por ejemplo, este estudio estima que las ayudas a los trabajadores y las medidas de liquidez redujeron en una cuarta parte las pérdidas macroeconómicas relacionadas con la pandemia. En este otro se calcula que, por cada euro de política fiscal, el PIB aumenta también en un euro, de forma que, si el impulso fiscal ha sido en términos generales del 11% sobre el PIB, la actividad económica aumentará un 11%. Este otro estudio, realizado sólo para Estados Unidos, concluye que, si los empleados que dejaron de trabajar no hubiesen recibido ayudas, el gasto en consumo hubiese caído un 44%, casi la mitad. Y este último estudio, realizado para Irlanda, calcula que las ayudas fiscales mejoraron la situación financiera del 60% más pobre de la población.

El “pero” que le ponen algunos economistas a todo esto es que dicho incremento del gasto público, o reducción de los impuestos, incrementa mucho el déficit público. En efecto, y aunque todavía no hay datos definitivos, este indicador -que además mide exactamente el coste presupuestario de las ayudas- se ha disparado en el año 2020. Los tres países en los que más ha aumentado son Singapur, Canadá y Reino Unido, que también son de los que más ayudas han aprobado. Luego les siguen Austria, Estados Unidos y los Países Bajos. Llama de nuevo la atención que, exceptuando Australia y Nueva Zelanda, que han sufrido relativamente menos la crisis sanitaria, los países que más han aumentado el déficit son mayoritariamente de fuera de la Unión Europea.

Evidentemente, si aumenta el déficit público, también aumenta la deuda pública, ya que ésta es básicamente la acumulación de déficits. La deuda es como una bañera, y el déficit es como el grifo que la llena. Precisamente por eso en esta ocasión importa mucho más el punto de partida, porque algunas bañeras ya estaban muy llenas antes de abrir el grifo para combatir la pandemia. Aquí podemos ver cuánto ha aumentado la deuda pública este año 2020 y cómo ha quedado en total. Los países que encabezan el ránking son Japón, Grecia e Italia. Llama la atención ver que Canadá ha superado a otros países como España, Bélgica o Francia, y esto se debe a que ha gastado mucho más para combatir la pandemia.  Algo parecido ocurre con Singapur y Estados Unidos, que casi superan a Portugal.

De todas formas, ni los niveles de déficit público ni los de deuda pública han de considerarse preocupantes o limitantes, ya que, con motivo de la pandemia, todos los países han suspendido las reglas fiscales que utilizaban para tratar de contener esos indicadores. Hoy día, cualquiera de estas economías, incluyendo las de la Eurozona, pueden incrementar su déficit público todo lo que quieran, que no van a sufrir ninguna sanción. También pueden elevar todo lo que quieran su deuda pública porque sus bancos centrales están creando ingentes cantidades de dinero para comprar los bonos públicos (algunos en el mercado primario y otros en el secundario), así que los inversores financieros están más que contentos y no exigirán intereses elevados. De hecho, buena parte de estos Estados ganan actualmente dinero por endeudarse, algo que nos suena bastante raro y que sin duda es anómalo en la historia.

De ahí que muchos economistas defendamos que ahora no hay que andarse con tonterías: hay que dar ayudas, gastando dinero o reduciendo impuestos todo lo que sea necesario para que trabajadores, familias y empresas sufran lo menos posible, y sin importar los niveles de déficit o deuda que se alcancen. Porque lo hemos explicado en otros vídeos: la economía es como una planta que necesita ser regada, y el agua es el gasto; si debido a la pandemia el gasto de empresas, familias y extranjeros es insuficiente para mantener alimentada la planta, entonces tiene que intervenir el Estado incrementando su gasto público. En realidad, este gasto público lo único que hace es rellenar parcialmente el hueco que ha dejado la caída del gasto privado, así que no está siendo gasto de más, no es gasto excesivo, y por lo tanto no produce inflación. Eso es lo que están haciendo todas las economías del planeta, aunque unas más y otras menos como hemos visto. Pero la clave pasa por entender que ningún indicador de déficit o deuda debe limitar a los Estados para gastar todo lo que sea necesario para amortiguar la caída de la actividad económica que inevitablemente provoca una pandemia. Afortunadamente algunas economías como Singapur, Canadá o Reino Unido parece que lo tienen muy claro; ahora sólo hace falta que lo entiendan también los gobernantes de otros países, como los que están en la Unión Europea, incluyendo España.

Pero a algunos no les preocupa el presente, sino el futuro. Temen que la deuda pública esté demasiado elevada cuando acabe la pandemia, y de ahí que ya estén hablando de la necesidad de incrementar los impuestos cuando todo haya pasado. La primera organización internacional en hacerlo ha sido el Fondo Monetario Internacional, aunque al menos ha pedido empezar con un impuesto temporal a las grandes fortunas. Pero esa preocupación por reducir la deuda pública es absurda y revela una mala comprensión de la naturaleza de las cuentas públicas. La deuda pública no tiene que ser entendida como una losa, sino como una herramienta de política económica: su volumen está aumentando porque es necesario movilizar gasto, y el sector privado no lo está haciendo, así que lo tiene que hacer el sector público. Ya he comentado que endeudarse ahora es incluso rentable para los Estados. Y cuando toque devolver esa deuda, pues se devuelve y punto, si es que no podemos olvidar que el dinero lo crean los bancos centrales, que son organismos públicos, y que, mientras haya voluntad política, cualquier volumen de deuda pública puede pagarse sin problemas, como tantos premios Nobel y economistas de prestigio han reconocido, que es lo que vimos en un vídeo anterior. Y es que, ¿por qué a la gente que se gaste dinero le preocupa sólo cuando lo hace el sector público y no cuando lo hace el sector privado, si al fin y al cabo el dinero sale del mismo sitio, del banco central, que es la única institución que puede crear el dinero?

En fin, hay países que parece que han comprendido bien cómo funcionan las cuentas públicas y las están utilizando sin complejos para reducir el impacto económico y social de la pandemia. Pero hay otros que parece que tienen miedo de estar excediéndose, por si los niveles de déficit y deuda se disparan mucho. No entienden que eso no les debería preocupar en absoluto. Lo preocupante es que haya personas sin ingresos y empresas quebrando. Ojalá llegue un día en el que todo esto se entienda bien de una vez por todas, y se deje de demonizar el déficit y la deuda pública que son sólo herramientas de política económica, algo que deberíamos utilizar para mejorar el bienestar de la gente.

 

 

Referencias:

Informe Banco Central Europeo sobre respuesta fiscal en crisis covid: https://www.ecb.europa.eu/pub/economic-bulletin/articles/2021/html/ecb.ebart202101_03~c5595cd291.en.html

Informe Fondo Monetario Internacional sobre respuesta fiscal en crisis Covid: https://www.imf.org/en/Topics/imf-and-covid19/Fiscal-Policies-Database-in-Response-to-COVID-19

Informe del Banco de España sobre respuesta fiscal en crisis Covid: https://www.bde.es/f/webbde/SES/Secciones/Publicaciones/PublicacionesSeriadas/DocumentosOcasionales/20/Fich/do2019.pdf

Informe del BCE sobre estabilizadores automáticos https://www.ecb.europa.eu/pub/economic-bulletin/articles/2020/html/ecb.ebart202006_03~3175750a6d.en.html

Medidas adoptadas por Alemania: https://www.bundesregierung.de/breg-de/aktuelles/jahresgutachten-2020-1810412

Informe sobre coste políticas fiscales discrecionales en la crisis de 2008: https://ec.europa.eu/economy_finance/publications/european_economy/2010/pdf/ee-2010-4_en.pdf

Informe sobre medidas de apoyo al mercado laboral: https://www.ecb.europa.eu/pub/economic-bulletin/focus/2020/html/ecb.ebbox202005_05~b5f2cced98.en.html

Suspensión temporal de reglas fiscales https://www.consilium.europa.eu/en/press/press-releases/2020/03/23/statement-of-eu-ministers-of-finance-on-the-stability-and-growth-pact-in-light-of-the-covid-19-crisis/

Análisis de la crisis covid en las reglas fiscales: https://www.ecb.europa.eu/pub/economic-bulletin/focus/2020/html/ecb.ebbox202004_07~145cc90654.en.html

Estimación AIREF sobre déficits https://www.airef.es/es/noticias/cristina-herrero-la-airef-estima-un-deficit-del-8del-pib-en-2021-tras-alcanzar-el-116-en-2020/

Utilización de garantías: Véase Anderson, Papadia y Véron (2020). «Government-guaranteed bank lending in Europe: Beyond the headline numbers». PIIE Realtime Economic Issues Watch, July 2020.

Estimación Caixabank https://www.caixabankresearch.com/es/economia-y-mercados/actividad-y-crecimiento/respuesta-fiscal-frente-covid-19-europa-sera-suficiente

Déficit por países europeos https://www.europarl.europa.eu/RegData/etudes/BRIE/2018/624406/IPOL_BRI%282018%29624406_EN.pdf

Déficit estimado por países del FMI https://www.imf.org/en/Publications/WEO/weo-database/2021/April/download-entire-database

Primer estudio sobre el impacto de las medidas fiscales adoptadas en la recuperación: https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/economy-finance/dp127_en.pdf

Segundo estudio sobre el impacto de las medidas fiscales adoptadas en la recuperación https://www.frbsf.org/economic-research/files/el2020-13.pdf

Tercer estudio sobre el impacto de las medidas fiscales adoptadas en la recuperación

https://www.nber.org/system/files/working_papers/w27576/w27576.pdf

Cuarto estudio sobre el impacto de las medidas fiscales adoptadas en la recuperación

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/1475-5890.12231

 

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