1.8 Reestructurar la deuda pública

Reestructurar o recomprar la deuda pública no es otra cosa que dejar de pagar una parte a los tenedores de deuda pública (a aquellos que tengan en su poder los bonos de deuda pública).  Es decir, recomprar la deuda es realizar una quita de la misma.

A la hora de atender cualquier reestructuración de la deuda es imprescindible distinguir entre dos modalidades muy diferentes:

1)      El impago dirigido por los acreedores, es precisamente el que ha llevado a cabo Grecia recientemente en más de una ocasión. Las condiciones del impago normalmente son impuestas por los acreedores de la deuda (los inversionistas), que prefieren ganar menos de lo que tenían pensado a no ganar nada (en el caso de que el Estado entrase en bancarrota). El impago afloja la soga para no matar a la presa y así poder seguir chupándole la sangre.

 

2)      El impago dirigido por los deudores, como el que llevó a cabo el gobierno de Ecuador en 2008. Las condiciones del impago son impuestas por el deudor, es decir, por el Estado. Esta acción responde al objetivo no de aflojar la soga, sino de cortarla para permitir que la presa deje de ser presa y pueda ser libre.

La segunda modalidad no tiene mucha pérdida, aunque existen muchas formas de cristalizar esta medida. Lo importante es comprender que en este caso el Estado estudiaría cuánto dinero debe, a quién le debe, y cuándo tiene que devolver el dinero. La reestructuración de la deuda consistiría en decidir qué acreedores van a recibir el dinero que prestaron en su totalidad y en cuánto tiempo, qué acreedores sólo van a recibir una parte y en cuánto tiempo, y qué acreedores no van a recibir nada.

La primera modalidad también puede adoptar muchas formas de llevarse a cabo. La que aplicó forzosamente el Estado griego atendiendo a las indicaciones de la Troika (Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional y Comisión Europea) fue mediante recompra de deuda pública. Utilicemos un ejemplo para explicarlo.

El Estado griego necesita dinero. Entonces vende deuda pública (papelitos en los que viene expresado que dentro de un tiempo se compromete a devolver el dinero que le presten). Ciertos inversionistas compran esos papelitos a cambio de una determinada cantidad de dinero. Por ejemplo, los inversionistas le prestan 1000 euros al Estado griego y el Estado griego se compromete a que dentro de 10 años los devolverá. Recomprar la deuda pública significa que el Estado griego no espere los 10 años para devolver el dinero, sino que lo haga antes de tiempo, pero devolviendo menos dinero. En vez de devolver 1000 euros una vez transcurridos los 10 años como se acordó, devolverá 400 euros antes de que se cumpla el plazo. Si se piensa, es el mismo efecto práctico que dejar de pagar 600 euros a los inversionistas (1000 – 400 = 600). Se dice que el Estado griego “recompra” deuda pública porque compra los títulos que una vez vendió como compromiso de pago.

Esto parece algo positivo para el Estado griego, pero no cantemos victoria. Hay que tener en cuenta que el Estado griego tiene que devolver la cantidad que le han prestado más unos intereses extra por haberse endeudado. Los intereses se van sumando a esos 1000 euros cada año. Si el tipo de interés es del 5% (nivel al que Grecia emitía su deuda antes de ser “rescatada”), el Estado griego tiene que pagar cada año el 5% de los 1000 euros prestados: 50 euros (5% de 1000 euros = 50 euros). Haciendo un simple cálculo, en 8 años el Estado griego habría pagado por intereses 400 euros sólo en concepto de intereses (50 * 8 = 400 euros). Y todavía seguiría debiendo la cantidad prestada, más los intereses correspondientes a los años siguientes. Si el octavo año es el momento en el que decide recomprar la deuda pública por 400 euros, en realidad no es que se haya ahorrado 600 euros (porque su valor era de 1000 euros), porque a esos 400 euros habría que sumarle los intereses que ha ido pagando cada año, que en este ejemplo son otros 400 euros. Es decir, el Estado tendría que pagar 800 euros, cuando recibió 1000 euros. El alivio sería de 200 euros.

Como vemos, este impago parcial de deuda es un alivio para el Estado en cuestión, pero ni es un gran alivio (y mucho menos la solución), ni es un coste elevado para los inversionistas. Es un impago que no perjudica apenas a los acreedores de deuda pública. Por eso es necesario distinguir entre aquellos impagos que suponen verdaderas pérdidas a los acreedores (inversionistas), y entre aquellos impagos que simplemente reducen la cantidad de ganancias que obtendrán los acreedores. Grecia ha impagado parcialmente su deuda hasta en dos ocasiones, pero estas quitas nunca han supuesto una verdadera pérdida para los compradores de deuda pública. Simplemente han provocado que en vez de obtener colosales beneficios, obtengan un poco menos y lo hagan más tarde.

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