Quieren COMBATIR LA INFLACIÓN 📈 con algo que lo EMPEORARÍA TODO 🤦‍♂️


Como los precios han aumentado últimamente más de lo normal y no se sabe cuánto podría durar esto, muchos economistas están reclamando a los bancos centrales que aumenten los tipos de interés, que es la típica herramienta que siempre se utiliza para tratar de contener la inflación. En realidad, los presidentes de los bancos centrales ya han dejado claro que de momento no van a incrementar los tipos de interés, básicamente porque sus cálculos les llevan a pensar que la inflación volverá a niveles más razonables en la primavera de 2022, fundamentalmente porque estiman que se habrá solucionado la crisis energética y logística internacional que causa los incrementos de los precios (os dejo un vídeo aquí por si queréis profundizar en este tema). Pero, al margen de lo que finalmente ocurra, lo que me interesa resaltar es que esa acción sería un completo disparate. Vamos a ver, si lo que ha causado la inflación es una crisis logística y energética internacional, lo que hay que hacer para combatir la inflación es resolver esa crisis, no aumentar los tipos de interés, porque eso no tiene nada que ver sus causas y por lo tanto no arreglará absolutamente nada. Esto es como si para curar la insolación que nos está dando por llevar mucho tiempo al sol nos recomendaran tomar un paracetamol, ¡en vez de recomendarnos quitarnos del sol! ¡Sería absurdo! Si no queremos empeorar la insolación lo que hay que hacer es ocultarse de los rayos solares, no tomarnos un analgésico y quedarnos quietos, porque la causa del problema seguirá ahí.

Pero lo peor de todo no es que elevar los tipos de interés no serviría para controlar la inflación, sino que encima la podría agravar aún más. Al contrario de lo que reza la teoría económica convencional, elevar los tipos de interés puede incrementar la inflación en vez de contenerla. Vamos a ver por qué.

Antes de empezar hay que manejar bien algunos conceptos básicos. El tipo de interés es el precio del dinero. Es lo que tenemos que pagar por utilizar una cantidad de dinero durante un tiempo determinado. A mayor tipo de interés, más caro sale pedir un préstamo (porque habrá que pagar más intereses); a menor tipo de interés, más barato sale pedir un préstamo (porque habrá que pagar menos intereses). Hay diversos tipos de interés, dependiendo del mercado en concreto al que nos refiramos, pero todos vienen determinados por un único tipo de interés: el tipo de interés de referencia que fija el banco central correspondiente, que es el único emisor del dinero. A partir de este indicador se construyen y concretan el resto de los tipos de interés. Os dejo un vídeo por aquí si os interesa profundizar en este tema.

Pues bien, la teoría económica dominante considera que la mejor herramienta para combatir la escalada de precios es que el banco central eleve los tipos de interés. ¿Por qué? Pues básicamente porque considera que la inflación se debe a que hay mucho dinero en circulación, así que el objetivo es reducir su cantidad. A mayor tipo de interés más caro sale pedir un crédito, por lo que las familias y empresas no pedirían tantos y no tendrían tanta disponibilidad de dinero para comprar e invertir, lo que en última instancia tendería a enfriar la economía y, por lo tanto, los precios. Este razonamiento funciona también en sentido inverso: si la economía está muy débil es porque hay poco dinero en circulación, y si se quiere dinamizar la economía la mejor forma es reducir el tipo de interés, porque así saldría más barato pedir créditos y se utilizaría más dinero para comprar e invertir. Por eso, los bancos centrales suelen elevar los tipos de interés cuando la economía está muy recalentada, para poner las cosas difíciles y así enfriar la economía; y los suelen reducir cuando está muy débil, para facilitar las cosas y animar las compras e inversiones..

Por ejemplo, en la Eurozona el tipo de interés de referencia se incrementó durante las expansiones económicas anteriores al año 2000 y al año 2008 con la idea de ir enfriando la economía, y se redujeron con las crisis posteriores a esos años, con la idea de estimular la actividad económica. La crisis del año 2008 fue tan grave que el tipo de interés fue reducido al mínimo posible, al 0%, y ahí es donde sigue todavía, porque los bancos centrales consideran que la economía sigue muy débil y que ésa es la mejor forma de tratar de reanimarla. Os dejo un vídeo por aquí por si queréis ahondar en este asunto.

Ahora bien, hay buenos motivos para pensar que ese razonamiento convencional está equivocado. Y ya no me refiero a que, si la causa de la inflación es otra distinta a la cantidad de dinero, como ocurre en la actualidad, reducir dicha cantidad elevando los tipos de interés no tiene sentido; sino que me refiero incluso al hipotético e improbable caso de que la inflación fuese consecuencia de que hubiese mucho dinero en circulación. Y hay fundamentalmente tres motivos para pensar que la teoría dominante está equivocada en esto.

El primer motivo es que, tal y como explica la Teoría Monetaria Moderna, los intereses que paga el Estado por sus bonos públicos suponen una forma de inyectar nuevo dinero en la economía, porque es gasto público y ése es el origen de todo dinero. Y, ojo, esto es cierto incluso aunque el Estado en cuestión no tenga soberanía monetaria, como expliqué en este vídeo con cierto detalle. Por lo tanto, si el tipo de interés aumenta, también aumentará el pago que tendrán que hacer los Estados a los que compren su deuda pública, incrementando así el gasto público, el déficit público, y por lo tanto la cantidad de dinero en circulación. En consecuencia, elevar los tipos de interés incrementa la cantidad de dinero en circulación a través de este canal, lo que podría calentar la economía, que es precisamente lo que se intenta evitar.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que todo ese nuevo dinero inyectado a través de los intereses beneficiaría a los propietarios de bonos públicos, que no sólo suele ser una minoría en la población sino, además, la más acaudalada. Por ejemplo, en España sólo invierte en renta fija el 0,6% de la población, habiendo importantes diferencias por renta, pues si nos centramos en el estrato del 20% de menos renta sólo lo hace el 0,4%, mientras que en el 10% de la población con más renta lo hace el 1,7%. Y los que más renta tienen invierten en mayor cantidad, por eso serían también los más beneficiados. De ahí que algunos economistas como Warren Mosler (2021) tilden a esta política de incrementar los tipos de interés como una “renta básica para quienes ya tienen dinero”. Esto hace que la política de elevar los tipos sea injusta, porque beneficia a las rentas del capital y en nada a las rentas del trabajo, cuyo peso en la renta total pasaría a ser menor. Pero bueno, como ese nuevo dinero acabaría en el bolsillo de no muchas personas, no tiene por qué suponer un grave riesgo inflacionario ya que esas personas no deberían poder afectar mucho a toda la economía.

El segundo motivo es más importante, y hace referencia a que la elevación del tipo de interés no sólo afecta a la demanda, sino también a la oferta. Es decir, aunque es cierto que elevar los tipos de interés encarece los créditos que piden las familias para comprar, también encarece los créditos que piden las empresas para llevar a cabo su actividad económica. La mayoría de las empresas necesitan financiación para funcionar, y si ahora les sale más caro financiarse debido a ese incremento de tipos de interés, pueden acabar repercutiendo ese coste en los precios de sus productos para seguir ganando lo mismo que antes. Y eso supondría una elevación directa de la inflación (y no indirecta como en el caso de la demanda, porque el hecho de que la gente comprara más cosas no necesariamente se tendría que traducir en mayores precios).

Además, este incremento en el precio del dinero se tiene en cuenta para prever cómo evolucionarán los precios en el futuro: quienes compran hoy algo para obtenerlo pasado un tiempo (y esto puede ser una casa o una fábrica que va a tardar un tiempo en construirse) ponen su atención en los precios que habrá por entonces, y para ello tienen en cuenta el tipo de interés actual. Esto es lo que se llama “estructura temporal de los precios” y está determinada por los tipos de interés, de forma que cuantos más elevados sean estos, más elevados serán los precios que se fijarán en el futuro. Al fin y al cabo, si el dinero es hoy día más caro de conseguir, eso inevitablemente afectará a los precios de las cosas en el futuro. Esto no es ningún descubrimiento: es la base del razonamiento de economistas clásicos como Irving Fisher en los años 30 del siglo XX o Abba Lerner en los años 40.

El tercer motivo es de radiante actualidad. Tradicionalmente, si los bancos centrales subían los tipos de interés a los bancos les salía más caro financiarse, pero lo compensaban con un encarecimiento de los créditos, así que mantenían su rentabilidad. En la actualidad, sin embargo, debido a la política ultraexpansiva de los bancos centrales, los bancos comerciales están inundados de financiación extremadamente barata, por lo que no verían aumentar el coste de financiarse pero sí el precio de conceder créditos, lo que elevaría muchísimo su rentabilidad. Y, claro, sabiendo que pueden ganar mucho más dinero, los bancos se lanzarían a conceder créditos a mansalva, lo que podría elevar la cantidad de dinero inyectado a través de esta vía, incluso aunque a las familias y empresas les saliese algo más caro, ya que los bancos podrían otorgar otro tipo de facilidades y comodidades. Esta es la tesis que defienden economistas como Joseph Wang, que fue operador senior en la Reserva Federal de Estados Unidos.

Muy bien, ya tenemos las diferentes teorías que se barajan, ahora veamos los datos para ver cuál se ajusta mejor a la realidad económica. ¿Elevar los tipos de interés en el pasado ha servido para controlar la inflación?

Pues lo cierto es que la evidencia empírica no nos da ninguna respuesta concluyente: hay casos en los que un incremento del tipo de interés ha venido acompañado de una reducción de la inflación y otros casos en los que la inflación no se ha inmutado o incluso ha seguido aumentando. Por ejemplo, este estudio llevado a cabo para la economía estadounidense puso de manifiesto que en los años 80 el banco central no fue capaz de afectar a la inflación elevando los tipos de interés, y que en el mejor de los casos tuvieron que darse hasta 7 modificaciones en los tipos para que el efecto apareciese casi un año después (Goodfriend 1993). Estos estudios concluyeron, por su parte, que los tipos de interés no tenían capacidad predictiva de la inflación a corto plazo, aunque sí cuando el horizonte temporal era muy amplio (Mishkin (1990a, 1990b, 1991; Jorion and Mishkin (1991). Acorde a este otro estudio, el poder predictivo de los tipos de interés para explicar la inflación fue muy débil en muchos países de la OCDE antes del año 1995, aunque en otros resultó ser más elevado (Engsted 1995). Estos otros estudios empíricos revelaron que no había relación a largo plazo entre los tipos de interés y la inflación, lo que no concuerda con ninguna teoría (Rose, 1988; Mishkin, 1992; Lanne (2006). Y este otro estudio es incluso más extremo y señala que los tipos de interés no juegan ningún papel en la conformación de la inflación (Álvarez et al. 2001).

En fin, es normal que no haya evidencia empírica concluyente, por dos motivos fundamentales que más o menos ya deberían estar claros. El primero es que, si la causa de la inflación no es que haya mucho dinero en la economía -como ocurre en la actualidad y como suele ocurrir, tal y como expliqué en este vídeo– entonces aumentar o reducir la cantidad de dinero a través de los tipos de interés no afectará en nada al nivel de precios. Recordemos lo del paracetamol para combatir la insolación.

El segundo motivo es que, incluso aunque la causa de la inflación sea que haya mucho dinero en la economía, elevar los tipos de interés tiene varios efectos sobre esta masa de dinero: hay canales a través de los cuales reduce la cantidad de dinero, y hay otros canales a través de los cuales la aumenta; así que el efecto final es indeterminado. Pero, por si fuera poco con eso, ese incremento en los tipos de interés puede llevar a las empresas a aumentar directamente los precios para afrontar el mayor coste de financiación y para anticiparse a la inflación futura que prevén como consecuencia de la estructura temporal de los precios.

Así que elevar los tipos de interés, especialmente en el contexto actual es, sencillamente, un disparate; algo totalmente absurdo que no logrará moderar la inflación, sino que incluso podría empeorarla, más allá de que enfriaría la economía al encarecer la financiación de empresas, familias y Estados; aunque eso sí; haría más ricos a los rentistas y a los bancos. Quizás por ese motivo los economistas alineados con los intereses de la élite financiera sean los primeros en reclamar a los bancos centrales que incrementen los tipos de interés. Esperemos que no se salgan con la suya.

 

 

 

Referencias

Mosler201a: http://www.redmmt.es/tmm-un-marco-para-el-analisis-del-nivel-de-precios-y-la-inflacion/

 

Lerner 1944: https://archive.org/details/in.ernet.dli.2015.5584

 

Mosler 2021b http://www.redmmt.es/encuentro-en-mallorca-conversacion-con-warren-mosler-parte-1-3/

 

Álvarez et al 2001 https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/aer.91.2.219

 

Goodfriend 1993 https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2129296

 

Neiss y Nelson (2001) https://www.bankofengland.co.uk/-/media/boe/files/working-paper/2001/the-real-interest-rate-gap-as-an-inflation-indicator.pdf?la=en&hash=8240E099F348E76EFDAC882F7AFD1556D415E3C1

 

Mundell (1951) https://www.journals.uchicago.edu/doi/abs/10.1086/258771

 

Lanne (2006) https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1002/jae.908

 

 

Engsted (1995) https://www.jstor.org/stable/2109991

 

Fisher (1930) Fisher, Irving, The Theory of Interest (New York: Macmillan, 1930)

 

 

Wang (2021) https://fedguy.com/inflationary-hikes/

 

Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España (2017) https://www.bde.es/bde/es/areas/estadis/estadisticas-por/encuestas-hogar/relacionados/Encuesta_Financi/eff_2017.html

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