2.1 Relación entre la prima de riesgo y el déficit público

En lo que llevamos de manual hemos elaborado una teoría que nos permite explicar por qué la prima de riesgo de un país puede subir o bajar, así como las implicaciones que se derivan de estos movimientos. Sin embargo, a través de los grandes medios de comunicación la idea que se desprende sobre la prima de riesgo es notablemente diferente.

Es bastante frecuente escuchar a políticos, economistas, y otros expertos hablar de la prima de riesgo como si fuera un indicador que refleja la salud presupuestaria del país. Se nos dice abiertamente que cuanto peor lo esté haciendo un país en materia fiscal o presupuestaria, mayor será su prima de riesgo. En otras palabras: nos dicen que cuanto mayor déficit o deuda pública presente un país, más elevada será su prima de riesgo (o al menos más probabilidades tendrá de ser elevada o de aumentar). De esta apreciación subjetiva se deduce que la única forma de que disminuya la prima de riesgo es reducir el déficit y la deuda pública a través de recortes en el presupuesto estatal, ya sea aumentando los impuestos (por cierto, los impuestos que más perjudican a los que menos recursos tienen) o reduciendo los gastos públicos, además de realizar otra serie de reformas estructurales (reforma financiera, reforma laboral, etc).

Sin ninguna duda estas afirmaciones son utilizadas constantemente como herramienta política para desprestigiar o enaltecer las actuaciones de determinados gobernantes. Cuando la prima de riesgo ascendía, surgían de la nada multitud de comentarios que tachaban las políticas del gobierno y que señalaban la responsabilidad del déficit público o de la deuda pública, fundamentalmente. Cuando la prima de riesgo comenzó a descender, los mismos comentarios aparecieron pero para apuntar que la política del gobierno español estaba en el buen camino. Nosotros ya hemos visto que, aunque la prima de riesgo depende de muchos factores, puede ser perfectamente relajada simplemente recurriendo a las intervenciones del Banco Central Europeo. No es necesario reducir el déficit o la cantidad de deuda pública, porque la relación entre estos factores y la prima de riesgo es muy débil.

Lo que trataremos de hacer ahora es aportar más información y argumentos para apuntalar nuestra teoría mediante la refutación de los alegatos citados. La afirmación en cuestión es la siguiente: “cuanto mayor déficit o deuda pública presente un país, más elevada será su prima de riesgo”. La conclusión asociada es: “el valor de la prima de riesgo disminuirá si se reduce el déficit y la deuda pública a través de recortes en el presupuesto”. Ahora pasaremos a contrastar esta primera proposición, para luego hacer lo propio con la segunda.

En la siguiente tabla se muestra el nivel de déficit y de deuda pública para una serie de países de la Unión Europea ordenados en función de su prima de riesgo en uno de los peores momentos de la crisis de la deuda pública (1), con objeto de verificar la relación entre dichos indicadores.

 

Fuente: Oficina estadística de la Comisión Europea (EUROSTAT) y datosmacro.com. Valores de déficit y deuda pública en porcentaje sobre el PIB.

Un vistazo rápido nos permitiría ver que el país que lideraba el ranking de prima de riesgo y con diferencia (Grecia) poseía la mayor deuda pública y presentaba el segundo peor déficit de la tabla (y también de toda la Unión Europea de los 28). Los siguientes tres países que seguían a Grecia en el ranking de prima de riesgo (Portugal, Irlanda y España) también presentaban elevados valores de déficit y de deuda pública, aunque en el caso de Italia el déficit no era muy elevado si lo comparamos con su prima de riesgo, y lo mismo ocurre para España si atendemos a su deuda pública (notablemente reducida en relación a su desorbitada prima de riesgo). En cualquier caso, la sorpresa viene con el siguiente país del ranking: Hungría. Este país presentaba una prima de riesgo muy crecida y sin embargo sus cuentas públicas presentaban superávit (el segundo más alto de toda la Unión Europea de los 28, solo por detrás de Noruega) y una deuda pública que, sin ser muy estrecha, se situaba en un valor por debajo de nueve países europeos (entre los que están Francia, Bélgica y Reino Unido). La supuesta relación entre prima de riesgo e imperfecciones en política presupuestaria parece no cumplirse en absoluto en el caso de Hungría. Otros países que nos pueden sorprender son Polonia y República Checa: ambos tenían una prima de riesgo superior al nivel que se considera estable, y sin embargo tanto sus déficits como sus cantidades de deuda pública eran reducidos. En el otro extremo de la tabla encontramos situaciones inversas: estados como los de Países Bajos o Reino Unido mostraban una prima de riesgo verdaderamente sana, a pesar de tener elevados déficits y elevados montantes de deuda pública.

Quizás una mejor forma de poner a prueba esta relación es comparando unos países con otros por parejas. Por ejemplo: Irlanda presentaba indicadores presupuestarios mucho más preocupantes que los de España, y sin embargo sus primas de riesgo apenas se distanciaban en 100 puntos básicos.

 

Portugal, que presentaba una prima de riesgo muy superior a la de Irlanda a pesar de mostrar niveles de déficits y deuda pública más sanos.

Este mismo resultado se aprecia si comparamos Portugal con Italia.

Más llamativa es la comparación entre Reino Unido y España: con un déficit similar, la prima de riesgo española era infinitamente superior a la británica a pesar de que la deuda pública española era notablemente inferior.

Muy similar a este caso es el que se observa entre Polonia y Países Bajos,

o Hungría y Reino Unido,

o República Checa y Países Bajos.

En fin, a pesar de que la supuesta relación entre prima de riesgo y deficientes niveles presupuestarios se cumplía para muchos Estados, podemos comprobar que no ocurría así para la totalidad de los países y que además existían grandes disparidades entre unos países y otros. Todo ello nos invita a reforzar nuestra idea de que esta relación no se cumple siempre, ni se cumple en la misma proporción para todos los países. Por decirlo de otra manera: los niveles de déficit y deuda pública no necesariamente determinan el nivel de la prima de riesgo, ni lo determinan de la misma forma para todos los países.

Concluyendo. La prima de riesgo no aumenta porque lo haga el déficit o la deuda pública. Esto es algo que hay que tener muy en cuenta para evitar ser engañados por los mensajes que una y otra vez nos lanzan para que demonicemos el déficit y la deuda pública y terminemos creyendo que los recortes presupuestarios son la solución al problema de la prima de riesgo. Unos recortes que no sólo no son la solución, sino que pueden agravar el problema como veremos enseguida.

 

Notas.

(1)    Los valores de déficit y deuda pública son los presentados a final de 2011 (en porcentaje sobre el PIB). Los de la prima de riesgo son los del 22 de julio de 2012.

 

 

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