Splitwise, la app que te muestra qué es realmente el dinero

Existen básicamente dos visiones sobre lo que es el dinero: una que lo presenta como una cosa -o algo que se referencia en una cosa-, conocida como dinero-mercancía, y que es la dominante; y otra que lo presenta como una forma de medir créditos y deudas, que se conoce como dinero-deuda o dinero-crédito, y que es mucho menos conocida a pesar de que explica mucho mejor la realidad (típico de la teoría económica dominante: utilizar planteamientos que le dan la espalda a la realidad e ignorar aquellos que se ajustan mejor a los hechos económicos, pero bueno).

Ocurre que la primera visión, la dominante, es más intuitiva -y eso es lo que explica en buena medida su éxito-: tendemos a pensar que el dinero es una cosa que nos pasamos entre unos y otros para hacer pagos o comprar productos. Esto es así porque tradicionalmente hemos usado monedas y billetes, que son cosas. En cambio, la segunda visión es más compleja y difícil de entender, porque los conceptos de créditos y deudas son abstractos y nos cuesta mucho manejarlos.

Sin embargo, a medida que en nuestras sociedades vamos realizando cada vez más pagos electrónicos, ya sea con tarjetas de crédito o a través de internet, la visión del dinero como una simple magnitud nos va resultando cada vez más familiar y va cobrando cada vez más fuerza. Por ejemplo, cuando pagas 20 euros con una tarjeta de crédito o realizando una transferencia bancaria, no pensarás que sale un furgón blindado de tu banco con billetes para llevárselos al banco del vendedor, ¿no? Porque eso no pasa, ni en ese momento ni en ningún otro momento. Lo único que ocurre es que reducen tu cuenta bancaria en 20 y que aumentan la otra en 20. Son números que suben y bajan, no cosas que se pasan de unos a otros.

Pues resulta que existe una aplicación de smartphone que nos permite entender muy bien esta visión del dinero como una magnitud para medir créditos y deudas, y es posible incluso que la hayas usado con toda naturalidad: se llama Splitwise (en realidad hay muchas más aplicaciones del estilo, como Settle Up, Billt, Splid o GroupMe, pero me centro en Splitwise porque es la más conocida y utilizada).

Esta app está pensada para que un grupo de amigos comparta gastos durante un viaje sin necesidad de que todos tengan que utilizar dinero en todas las compras; uno o varios de ellos podrían hacer todas las compras y luego la app repartiría esos gastos entre todos los miembros del grupo. De esta forma, no todos los amigos tendrían que estar poniendo dinero con cada compra: solamente tendrían que ponerlo al final, cuando el viaje y los gastos compartidos hubiesen terminado. Desde luego, resulta mucho más cómodo.

Vamos a ver todo esto con un ejemplo sencillo. Tenemos un grupo de 10 amigos que se van a pasar unos días a una casa rural. Marina paga ella sola el alquiler de 800 euros. Como son 10 personas, cada uno tendría que pagar 80, y todos se lo deberían pagar a Marina. Pero todavía no lo hacen, solamente lo dejan apuntado en la app. Ahora los 9 amigos tienen cada uno una deuda de 80 euros con Marina y Marina tiene ahora un crédito de 720 euros frente a ellos. Esos son los créditos y las deudas de los integrantes del grupo en ese momento.

Bien, ahora Laura paga la compra de la comida y la bebida que necesitan en el viaje por valor de 100 euros. Como son 10 personas, el gasto de cada una sería de 10; los 9 amigos de Laura le deben 90 euros; 10 euros cada uno. Pero no le pagan nada todavía, solamente lo apuntan en la app, que actualiza los créditos y las deudas. Marina tenía un crédito de 720, pero ahora hay que restarle 10 que debe por la compra: en resumen, le queda un crédito de 710 euros. Laura, que tenía una deuda de 80, como ahora le deben 90 euros sus nueve amigos, su saldo restante es de un crédito de 10. Los 8 amigos restantes, que tenían una deuda de 80 euros, ahora la tienen de 90. Ya están actualizados los créditos y las deudas.

Por último, Juan paga la gasolina del viaje: 200 euros, que serían 20 euros cada uno, así que a Juan le deben 180 euros por esta compra. Actualizamos los créditos y las deudas. Marina tenía un crédito de 710 euros, menos los 20 que debe, le queda un crédito de 690 euros. Laura, que tenía un crédito de 10, pasa a tener una deuda de 10. Juan, que tenía una deuda de 90, pasa a tener un crédito de 90. Y los 7 amigos restantes, que tenían una deuda de 90, pasan a tenerla de 110.

El viaje termina, y la app señala cómo han de saldarse las deudas. Marina tiene que recibir 690 euros, Juan tiene que recibir 90, Laura tiene que pagar 10, y los demás amigos tienen que pagar 110. Evidentemente si sumas todas las deudas obtienes lo mismo que si sumas todos los créditos: 780. Al final del viaje nadie le debe nada a nadie, y las transacciones entre ellos han sido mínimas; ha sido mucho más cómodo hacerlo así.

Ahora bien, en este ejemplo los amigos utilizan créditos y deudas, pero solamente entre ellos y durante un tiempo determinado. Cuando pagan el alquiler, la compra o la gasolina, no utilizan sus propias deudas, no dejan nada a deber, sino que utilizan dinero oficial -monedas, billetes o saldos en cuentas bancarias-, así como cuando el viaje termina, porque se saldan las deudas que tienen entre sí con este dinero oficial. Pero esto es porque han limitado a su grupo y en el tiempo esta herramienta de las deudas y los créditos, debido a que les venía bien para el viaje y porque se fían entre ellos porque son amigos.

Ahora imaginad por un momento que esto lo hubiesen extendido indefinidamente en el tiempo y en el espacio: que todo el mundo gastase e ingresase utilizando esta app, y durante el tiempo que quisiese. La gente podría cobrar su salario viendo aumentar su saldo de crédito, y podría pagar y comprar viéndolo reducirse. Solamente eso. Sin necesidad de utilizar nada físico. Como todo el mundo haría lo mismo, todo se podría comprar de esa forma, y como sería indefinido en el tiempo, nunca habría que liquidar las deudas existentes con dinero oficial.

Pues bien, resulta que eso es justamente lo que ocurre en nuestro mundo, con la única diferencia de que no se hace con las deudas de cada persona, sino que se hace con las deudas que pone a disposición el Estado. Las monedas, billetes y reservas bancarias que crea el banco central no son más que deudas del Estado que se utilizan para contabilizar y liquidar los créditos y las deudas entre todos los agentes económicos. En realidad, si en tu cuenta bancaria tienes 10.000 euros, eso no es más que el crédito que tienes frente a la sociedad, y puedes usar ese crédito para comprar cosas, para pagar impuestos y para hacer pagos, que no sería otra cosa que deudas que irían minorando tu cuenta bancaria. Y, cuando recibieras tu salario, esa cantidad sólo te estaría diciendo lo que te debe la sociedad por haber contribuido a ella con tu trabajo. El Estado, al ofrecer su deuda, lo que está haciendo es garantizar que todo eso se pueda hacer, que su deuda, el dinero oficial, sirva para contabilizar y liquidar los créditos y las deudas que se generan entre todos los agentes económicos. El dinero no es una cosa, es un derecho a que te aporten valor; un derecho garantizado por el Estado.

Así lo explicaron hace mucho tiempo los economistas que concebían el dinero como forma de medir los créditos o deudas:

“El dinero es sólo un reclamo sobre la sociedad. (Simmel, 1907: pp. 177).

“Los poseedores de los objetos monetarios ostentan el título de acreedores frente a la comunidad, mientras que ésta ostenta el título de deudora frente a ellos (Knapp, 1924: p. 50).

“Estos objetos monetarios que el vendedor recibe por su suministro son la medida del crédito que le ha dado al comprador, y, más ampliamente, reflejan la deuda que la sociedad en su conjunto le debe” (Gardiner, 2004: p. 147).

“Al poseedor del dinero se le deben bienes” (Ingham, 2004b: p. 25),

Y fijaos, esa comodidad que te brinda Splitwise para realizar pagos es precisamente a lo que se refirió Mitchell Innes hace más de 100 años al caracterizar los créditos y las deudas:

Un crédito de primera clase es el tipo de propiedad más valioso. No tiene existencia corpórea, no pesa y no ocupa espacio. Puede ser fácilmente transferido, a menudo sin ningún tipo de formalidad. Se puede mover a voluntad a cualquier sitio con una simple orden sin más coste que el de una carta o telegrama. Puede ser inmediatamente usado para cubrir cualquier deseo material, y puede ser protegido de la destrucción y robo con muy poco gasto (Innes 1913: 392)

Soy consciente de que esta interpretación no es fácil ni intuitiva, pero ¿quién dijo que la realidad económica lo fuera? Lo único cierto es que esta visión del dinero como una magnitud para contabilidad y liquidar créditos y deudas se ajusta mucho más a lo que pasa en nuestro mundo que la visión del dinero como mercancía, y afortunadamente la creciente utilización de transacciones electrónicas y las aplicaciones informáticas como Splitwise ayudan a que cada vez resulte más fácil entender el dinero de esta forma.

PS: Como epílogo os traigo un relato muy conocido que también ayuda a entender la naturaleza de deuda del dinero; dejo aquí un cortometraje muy elaborado que hicieron al respecto por si alguien quiere verlo, pero hago un resumen rápido. Resulta que en un pueblo pequeño llega un turista adinerado que paga con un billete de 100 euros una habitación de hotel. El dueño del hotel, con esos 100 euros va y liquida una deuda que tenía con el carnicero. Éste, a su vez, liquida una deuda de 100 euros que tenía con la dueña del bar. La dueña del bar también tenía una deuda de 100 con el dueño del hotel, así que el billete de 100 euros vuelve a las manos del dueño del hotel. Justo en ese momento baja el turista de su habitación, muy disgustado por su estado, y reclama los 100 euros. El dueño del hotel se los devuelve, y el turista se va del pueblo. Fijaos en lo que ha pasado, que el billete sigue en las manos del turista, que ya no está en el pueblo, pero en cambio hasta 3 personas del pueblo han liquidado sus deudas de 100 euros. Es otro ejemplo de que lo relevante del dinero no es la cosa que lo simboliza, no es el billete, sino los créditos y deudas que existan entre los agentes económicos, que se pueden saldar sin necesidad de utilizar algo físico.

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