Teoría Monetaria Moderna para principiantes 14. Sector exterior

En los vídeos anteriores hemos visto algunas formas de inyectar nuevo dinero en la economía. Una de ellas es a través del déficit público, cuando el Estado gasta más de lo que ingresa. Otra es cuando los bancos conceden créditos, creando dinero bancario de esta forma. Y otra es cuando el banco central aplica la Expansión Cuantitativa creando dinero para comprar bonos. En este vídeo exploraremos la última vía para inyectar dinero en la economía: el sector exterior.

Con sector exterior nos referiremos a todos aquellos agentes económicos que no formen parte de la economía que nos ocupe, es decir, al resto del mundo. Si estamos hablando de la economía española, entonces el sector exterior serían empresas, familias y Estados del resto de países. Esos agentes económicos interactúan con nuestra economía a través de básicamente cuatro vías: 1) Cuando vienen turistas a nuestro territorio y compran bienes y servicios en nuestros establecimientos; 2) cuando una empresa extranjera compra desde su país un producto a una de nuestras empresas; 3) cuando un inversor invierte o presta dinero a una empresa, familia o a una administración pública de nuestro territorio; y 4) cuando alguien de fuera envía dinero sin contrapartida para ayudar a algún agente económico nacional. Cuando lo envía un trabajador se denomina “remesas” y cuando lo hace un organismo o Estado se conoce como “subsidio o ayuda internacional”.

La clave de este asunto está en que los agentes extranjeros suelen tener su dinero expresado en una unidad de cuenta distinta de la que se usa en nuestra economía. Pero para comprar en nuestras tiendas o empresas necesitan utilizar la unidad de cuenta que utilizamos nosotros; no pueden utilizar otra.

Vamos a verlo con el caso del turismo. Cuando vienen turistas del Reino Unido a nuestro territorio, vienen con libras pero necesitan tener euros, así que realizan el cambio en algún banco u otra empresa dedicada a ello. Si esos bancos o empresas tienen suficientes euros para realizar el cambio, perfecto, pero si no es el caso, tendrán que acudir al banco central para que se los cambien. El banco central no saca los euros de ningún sitio, simplemente los crea. Así que aquí es donde encontramos la creación de nuevo dinero. Además, esos bancos o empresas han ganado libras, y es muy probable que no tengan mucho interés en tener libras, porque no pueden utilizarse en el territorio español, así que irán al banco central y cambiarán esas libras por euros. De nuevo, el banco central crea nuevos euros. Quizás algunas libras sean mantenidas por los bancos porque son bastante valoradaa a nivel mundial, pero imaginemos que en vez de libras ganaran forintos húlgaros. Evidentemente los cambiarían todos o casi todos.

Así lo resume Randall Wray: “El banco central ofrece servicios de cambio de moneda a sus bancos: si necesitan moneda nacional, el banco central crea reservas en dicha moneda y compra las reservas en moneda extranjera que tienen en su poder los bancos”.

Como vemos, toda o casi toda la cantidad de dinero extranjero que utilizan los turistas acaba en las cuentas del banco central, y a cambio éste crea moneda nacional en la misma cantidad. Es decir, el banco central inyecta nuevo dinero estatal en la economía, en este caso euros. Si recordamos el capítulo sobre el dinero endógeno, esto es muy parecido: la propia actividad del turismo conlleva creación endógena de dinero nominado en la unidad de cuenta estatal.

Ahora vamos a explorar el caso de una exportación. Cuando una empresa nacional vende un producto a una empresa extranjera, pueden ocurrir dos cosas. 1) Que la empresa nacional sólo acepte euros, en cuyo caso la empresa extranjera tendrá primero que cambiar su moneda por euros, y lo hará en bancos o en empresas dedicadas al cambio de moneda. Estas, a su vez, tendrán que acudir al banco central si quieren cambiar las libras por los euros. 2) Que la empresa nacional acepte el pago en moneda extranjera. Pero salvo que quiera utilizar dicha moneda extranjera para alguna inversión internacional en particular, lo normal será que la acabe cambiando por euros (ya sea directamente en el banco central, o indirectamente en cualquier banco o empresa dedicada a ello, que a su vez recurrirán al banco central), pues es la moneda que utiliza en su territorio para pagar salarios a sus trabajadores o comprar provisiones a otras empresas españolas.

De nuevo, la propia actividad exportadora conlleva creación endógena de dinero estatal. En cualquiera de los dos casos el resultado es el mismo: creación de dinero y nuevos euros inyectados en la economía.

Es decir, con el turismo o con una exportación la cantidad de dinero aumenta: algunas personas ven incrementar su saldo en su cuenta bancaria y los bancos ganan reservas bancarias, exactamente lo mismo que ocurría con el déficit público (aunque en este caso los beneficiarios son sólo los vendedores de bienes y servicios y con el déficit público lo puede ser cualquiera). Esto es lo que llevó a Michal Kalecki a decir lo siguiente: “El déficit público tiene un efecto similar al del superávit en las exportaciones. Puede ser considerado como un superávit comercial artificial”.

Ocurre prácticamente igual con las otras dos vías de entrada de dinero desde el sector exterior que habíamos señalado: las inversiones o préstamos financieros y las ayudas. La llegada de dinero nominado en una unidad de cuenta extranjera suele convertirse en dinero doméstico nominado en la unidad de cuenta nacional, ya que es la única que se utiliza para los pagos y transacciones en el territorio que controla el Estado, en su espacio soberano (lo que vimos en el capítulo 5). Y eso es lo que explica que cualquier entrada de dinero desde el sector exterior sea equivalente a creación de dinero estatal.

La única diferencia entre estas dos últimas vías y las de turismo y exportación, es que en este caso el nuevo dinero puede que no se utilice para comprar nada, porque el receptor podría guardárselo para ahorrar o para devolver deudas. En cambio, con el turismo y la exportación siempre hay una compraventa implicada. Pero eso es algo que veremos con más detalle en el próximo capítulo.

Por otro lado, hay una diferencia importante entre esta forma de inyectar nuevo dinero en la economía (gracias al sector exterior) y las otras que vimos (recuerdo: déficit público, concesión de créditos bancarios y Expansión Cuantitativa): y es su impacto en el valor de la moneda en comparación con otras; es decir, su impacto en el tipo de cambio.

El tipo de cambio refleja el número de unidades de una moneda que pueden ser compradas con una unidad de otra moneda. Por ejemplo, si el tipo de cambio entre el euro y el dólar estadounidense es de 1,22, eso quiere decir que puedes utilizar un euro para comprar 1,22 dólares (o, lo que es lo mismo, puedes utilizar un dólar para comprar 0,82 euros). Las autoridades monetarias pueden fijar el valor de su moneda comprometiéndose siempre a entregar cantidades de otra moneda (o de una cantidad de oro) a un precio determinado a cambio de que les entreguen moneda nacional. A ese tipo de cambio determinado se le conoce como tipo de cambio fijo. Por ejemplo, siendo el tipo de cambio fijo de 1,22; si alguien lleva al banco central 1 euro, le tiene que entregar 1,22 dólares. Pero las autoridades monetarias pueden también decidir que no van a cambiar su moneda por nada, ni por oro ni por ninguna otra moneda, por lo que en este caso el valor de la moneda no es fijo sino que fluctúa en el mercado. Hablamos en este caso de tipo de cambio flexible.

Ya vimos en el capítulo 6 que el régimen cambiario que más margen de maniobra otorga al Estado para gastar sin incurrir en impagos es el tipo de cambio flexible. El tipo de cambio fijo obliga a las autoridades a no crear demasiado dinero porque en cualquier momento le podrían exigir el cambio de ese tipo de dinero por otro que no crean (o por oro, que tampoco crean) y que tienen que conseguir de alguna forma. Así que, si quieren mantener su compromiso, no pueden crear todo el dinero que quieran, ni a través del déficit público ni de ninguna otra forma.

Pues bien, ¿de qué depende la fluctuación del valor de la moneda en un régimen de tipo de cambio flexible? Pues básicamente de si entra o sale dinero del país, y del volumen con el que lo haga. Si entra dinero, su moneda se revalorizará; si sale dinero, su moneda se devaluará. Esto es así porque si entra dinero, los extranjeros se desprenden de su moneda y demandan la nacional, y eso tenderá a reducir el valor de la primera y a aumentar el valor de la segunda. Y al contrario: si sale dinero, los agentes económicos nacionales se desprenden de su moneda y demandan la extranjera, y eso tenderá a reducir el valor de la primera y a aumentar el valor de la segunda.

Es importante y llamativo señalar que la moneda que se aprecia es precisamente la que es creada por el banco central. Esto contradice la creencia de que crear dinero tiende a hacerlo menos valioso. Pero la realidad es que si la gente demanda mucho una moneda, el banco central tiene que crearla, porque de lo contrario sería imposible que se hiciesen con ella porque sólo la crea él.

Ahora bien, las cuatro vías que hemos señalado a través de las cuales llega dinero del sector exterior tienden a hacer que la moneda nacional valga más en comparación con otras monedas. Pero esto es distinto de lo que ocurre cuando el Estado crea dinero a través del déficit público, o cuando lo crea el banco central para respaldar créditos bancarios o para aplicar la Expansión Cuantitativa, porque en estos casos no hay entrada de dinero al país. De hecho, al poner nuevo dinero en circulación puede ocurrir que las empresas y familias lo utilicen para comprar o invertir en el extranjero, demandando así otras monedas, lo cual tendería a hacer que la moneda nacional perdiese valor en comparación con esas otras monedas. Aunque también puede ocurrir que el nuevo dinero puesto en funcionamiento sirva para mejorar la actividad económica, haciendo más atractivos los productos o la inversión en el territorio nacional, demandando así los extranjeros su moneda y contribuyendo a su apreciación. Los efectos que provoca más dinero en circulación en el tipo de cambio siempre son muy variados; hay muchos factores que afectan al mismo tiempo y no siempre en el mismo sentido.

En palabras de Bill Mitchell, Randall Wray y Martin Watts: “La determinación de los tipos de cambio es excesivamente compleja, y los movimientos de los tipos son imposibles de predecir. Ninguna teoría y ningún modelo ha sido capaz hasta el momento de predecir movimientos de tipos de cambio.”

En cualquier caso, es importante señalar que una apreciación de la moneda no tiene por qué ser algo positivo, al igual que una depreciación de la moneda no tiene por qué ser algo negativo. Cuando una moneda se aprecia mucho, los productos se vuelven muy caros para los extranjeros, porque necesitan más cantidad de sus monedas para comprar la moneda en la que se venden. Eso hace que los extranjeros prefieran comprar los productos en otros países, donde será comparativamente más barato, así que no entrará tanto dinero y la moneda tenderá a depreciarse (y esto ocurrirá hasta que los productos vuelvan a ser asequibles, llegando entonces a un punto de equilibrio). Por eso ninguna apreciación es infinita, llega un punto en el que se detiene. Hay países como Suiza, Noruega o China que, como les llega mucho dinero del exterior y su moneda se aprecia notablemente, y como sus productos se encarecen mucho paras quienes usan otras monedas, acaban luchando para que su moneda no se aprecie tanto. Esto a menudo lo hacen  estableciendo un tipo de cambio fijo en un nivel más bajo, y así no perjudican sus exportaciones.

Por el contrario, cuando una moneda se deprecia mucho, porque se está utilizando fuera del país, los productos que se venden en el exterior se vuelven muy baratos, porque los extranjeros necesitan menos cantidad de sus monedas para comprar la moneda que necesitan. Eso hace que los extranjeros prefieran comprar los productos en ese país, donde será comparativamente más barato, así que entrará más dinero y la moneda tenderá a apreciarse (y esto ocurrirá hasta que los productos dejen de ser tan asequibles, llegando entonces a un punto de equilibrio). Por eso ninguna depreciación es infinita, llega un punto en el que se detiene.

Como vemos, la competitividad de las exportaciones actúa como amortiguador de las apreciaciones y de las depreciaciones de la moneda, haciendo que el tipo de cambio fluctúa sobre un punto de equilibrio en el que las exportaciones son asequibles para el resto de países. Aunque las exportaciones no son el único factor que afecta al tipo de cambio, son muy importantes para el citado efecto amortiguador.

Todo esto es importante porque, como veremos más adelante, a la Teoría Monetaria Moderna no le importa que no haya superávit comercial, es decir, que haya más exportaciones que importaciones y que se produzca una entrada de dinero en el país (que es lo que la teoría económica convencional siempre recomienda). De hecho, su concepción es que dicha situación es, en principio, negativa para la economía. ¿Por qué? Pues porque exportar supone producir algo gracias a un esfuerzo humano y de recursos nacionales que luego será disfrutado por los extranjeros que compren dicha producción. Y lo único que entregan los extranjeros a cambio es dinero, que no es más que una unidad de cuenta creada sin esfuerzo por el Estado extranjero.

Así lo explica Warren Mosler: “trabajar para producir bienes reales y servicios para exportarlos y que otras personas las consuman no le produce a usted ningún bien económico en absoluto. Las importaciones son beneficios reales y las exportaciones son costes reales. Los déficits comerciales mejoran directamente nuestro nivel de vida”.

Claro que eso no quita que exportar no tenga su utilidad, ya que es una forma de obtener monedas extranjeras y también de contribuir a apreciar la moneda estatal en comparación con las demás. En palabras de Bill Michell, Randall Wray y Martin Watts: “Es obvio que la única motivación para que una nación exporte, y que incurra en los costes reales relacionados con exportar bienes y servicios al extranjero, es ganar monedas extranjeras que permitan a la nación comprar otros bienes y servicios que no produce por sí misma”.

Pero aunque las exportaciones sean importantes, la clave está en que no hay necesidad de alcanzar superávit comercial, al igual que aunque los impuestos sean importantes, no hay necesidad de alcanzar superávit público. Especialmente porque es imposible que todos los países tengan superávit comercial, ya que, por identidad contable, para que un país lo tenga otro tiene que tener déficit. Y, puestos a elegir, los defensores de la Teoría Monetaria Moderna lo tienen claro: mejor déficit comercial porque eso implica que otros países te están enviando productos valiosos simplemente a cambio de unidades de cuenta. Así lo explica Joseph Firestone: “¿Preferiríamos enviar dinero fiduciario (nuestras reservas electrónicas) a otras naciones y aumentar nuestra riqueza real obteniendo bienes a cambio, o preferiríamos aumentar su riqueza real y obtener su dinero fiduciario a cambio? En igualdad de condiciones, preferiríamos la primera alternativa en lugar de la segunda: los déficits comerciales son mejores que los superávits comerciales, al menos a corto plazo, porque añaden riqueza real a nuestra nación.”

En definitiva, el sector exterior es una vía para inyectar dinero en una economía; la última que nos quedaba por ver. Eso sí, es diferente a las otras vías porque ésta permite apreciar la moneda en relación con las monedas extranjeras. Pero no por eso es la mejor, y de hecho, puede ser incluso negativa para el bienestar de la población. En el próximo vídeo abordaremos cómo todas estas formas de inyectar dinero afectan a la producción de un país.

 

 

 

Referencias:

Kalecki, M. (1933b) ‘The Determinants of Profits’, reprinted in: Kalecki, M. (1971) Selected Essays on the Dynamics of the Capitalist Economy, 1933–1970, Cambridge University Press, Cambridge

 

Artículo de Wray sobre el tipo de cambio http://neweconomicperspectives.org/2012/01/mmp-34-functional-finance-and-exchange.html

 

Error letal número 5 del libro de Warren Mosler “7 fraudes capitales inocentes de política económica” http://pv.attac.es/wp-content/uploads/2015/10/7_Fraudes_inocentes_capitales.pdf

 

Capítulo 24 del libro de Mitchell, Wray y Watts “Macroeconomics”

 

Libro de Firestone sobre comercio: https://www.researchgate.net/publication/293531103_Who_Needs_Balanced_Trade_Who_Needs_a_Balanced_Budget

 

Artículo sobre el tipo de cambio de la moneda china https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/central-china-letras-tesoro-unidos_129_4268969.html

 

Artículo sobre el tipo de cambio fijo en Suiza  http://eduardogarzon.net/causas-y-consecuencias-de-la-apreciacion-del-franco-suizo-un-14-en-un-dia/

 

Regímenes de tipos de cambio en Noruega https://www.econstor.eu/bitstream/10419/210328/1/nb-staff-memo2016-15.pdf

 

 

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