Teoría Monetaria Moderna para principiantes. Capítulo 2: El origen del dinero

En el vídeo anterior de esta serie exploramos qué visión del dinero tiene la Teoría Monetaria Moderna y en qué se diferencia de la visión convencional. En este vídeo haremos algo parecido pero con la interpretación que tiene sobre el origen del dinero, aspecto sobre el que también hay diferencias radicales con respecto a las creencias convencionales, y que nos ayudará a entender adecuadamente los planteamientos de la Teoría Monetaria Moderna.

La teoría más extendida sobre el origen del dinero nos habla de que las sociedades primitivas utilizaban el mecanismo del trueque en sus transacciones; es decir, que intercambiaban unos productos por otros. Si, por ejemplo, alguien necesitaba leña, podía obtenerla a cambio de entregar una cantidad de trigo. Pero esta práctica resultaba muy incómoda y engorrosa porque implicaba transportar productos pesados, que eran difícilmente divisibles y mensurables, y cuyo valor además variaba a lo largo del tiempo. Para superar estas dificultades se decidió utilizar una única mercancía que fuese más manejable para que funcionase de equivalente común para todos los demás, inventándose así el dinero. De esta forma, si se decidía que ese producto equivalente era la sal, entonces quien necesitara madera sólo podría obtenerla intercambiándola por sal. Si tenía trigo tendría primero que cambiarlo por sal, y luego cambiar la sal por la madera. Al ser la sal fácilmente transportable, divisible y mesurable, las dificultades antes mencionadas se reducían y mejoraban y aumentaban los intercambios. Al principio eran sales, conchas, ganado… pero luego se acabaron utilizando metales preciosos como la plata y finalmente el oro, que presentaba las mejores propiedades intrínsecas para ello. El economista William Stanley Jevons identificó 7 cualidades ideales del oro en su libro “El dinero y el mecanismo de cambio”: utilidad y valor, portabilidad, indestructibilidad, homogeneidad, divisibilidad, estabilidad de valor, y distinguible.

Este proceso de ir escogiendo cada vez un mejor producto que sirviese como dinero habría sido lento y gradual, y no habría estado dirigido por ninguna autoridad, sino que habría ido surgiendo de manera natural entre los individuos: cuando veían que alguien utilizaba un nuevo producto que resultaba más útil como dinero que el anterior, simplemente lo copiaban, hasta que se generalizaba en toda la sociedad. Este proceso evolutivo fue explicado con bastante detenimiento por el economista Carl Menger en su famoso artículo de 1892 “El origen del dinero”.

Hasta aquí la historia más conocida. Pero la Teoría Monetaria Moderna la rechaza por completo. ¿Por qué? Pues porque considera que no tiene ninguna base científica. Lo cierto es que esto es algo que reconocía hasta el propio Carl Menger, pues señalaba que su explicación no estaba basada en la evidencia empírica, sino en el razonamiento lógico. Probablemente no era culpa suya, es que en 1982 todavía se sabía muy poco de las comunidades primitivas. Pero gracias a las investigaciones arqueológicas, antropológicas y numismáticas del siglo XX se descubrió, por un lado, que en los yacimientos urbanos primitivos nunca se había encontrado ningún espacio para realizar trueques, y, por otro lado, que las relaciones humanas por entonces se basaban más en lo colectivo y lo solidario que en el intercambio individual. El famoso antropólogo David Graeber lo resume así: “si una persona le decía a otra “eh, bonita vaca” el otro le contestaba: “te gusta? Pues llévatela.” Ahora le debes una vaca a tu vecino”. No había intercambio.

Todo esto ha llevado a muchos antropólogos a rechazar por completo la idea de que las sociedades de entonces utilizaban el trueque.  De hecho, una de las antropólogas más reputadas, Caroline Humphrey, lo expresó de la siguiente forma: “Nunca se ha hallado un solo ejemplo de economía basada en el trueque puro y simple, y mucho menos de sociedad donde el dinero haya emergido a partir de él; toda la etnografía disponible sugiere que jamás ha existido tal cosa”. Aunque como veremos en un capítulo posterior, sí que estos antropólogos reconocen que quizás el trueque se utilizó, pero sólo puntualmente y en todo caso con pueblos de culturas diferentes, pero no de forma generalizada ni mucho menos.

Entonces, ¿cuál es la explicación de los antropólogos para el origen del dinero? Pues que el dinero no fue nunca un objeto sino una magnitud que inventaron los burócratas en los templos y palacios de Sumeria, a partir del cuarto milenio antes de nuestra era, para poder medir las transacciones y pagos que tenían lugar en su seno. Esto ocurrió también prácticamente a la vez en Egipto, y más tarde, pero de forma independiente, en la región de China y en los Andes por parte de una cultura antecesora del imperio inca. Aquellas comunidades estaban regidas por una élite gobernante muy vinculada a la religión que se encargaba de centralizar los recursos más importantes de su territorio a través de tributos para luego volver a distribuirlos entre sus habitantes en función de decisiones políticas.

Pero los productos recolectados eran muy variados y necesitaban alguna forma de compararlos, para exigir tributos o realizar pagos de forma equitativa independientemente del tipo de producto. Entonces las autoridades sumerias idearon el sila, una unidad de medida que equivalía en a un litro de cebada aproximadamente, el alimento por excelencia de la época y región. En Egipto las autoridades hicieron lo propio e idearon el deben, otra unidad de medida que equivalía a 92 gramos de trigo. Y otorgaron precios al resto de productos en función de estas silas y de estos deben. Así le podían exigir y dar el mismo valor a una tribu aunque se estuviesen entregando productos diversos, porque todos se medían en silas. Estas equivalencias fueron cambiando con el paso del tiempo, pero siempre por dictado de la élite.

Para dejar constancia de cuánto se recolectaba y de cuánto se pagaba (y evitar que nadie pagara o recibiera algo más de una vez) se decidió anotar por escrito todas las transacciones realizadas en tablas de arcilla cocida. Éste fue el momento en el que se inventó la escritura, concretamente la cuneiforme en Sumeria y la jeroglífica en Egipto.

Una de las primeras tablas de arcilla que se han encontrado en la región de la antigua Sumeria reza lo siguiente: “un total de 29.086 medidas de cebada se recibieron a lo largo de 37 meses. Firmado, Kushim». El Tal Kushim sería un escriba de estos templos y palacios encargado de gestionar los recursos. La unidad de medida se referenciaba en la cebada, pero no solamente se pagaba cebada, sino muchos otros productos como legumbres, hortalizas, frutas, pieles, madera… La prueba de que esto ocurría así es que hay registros de que a los capataces se les pagaba hasta 5.000 silas mensuales, y ni el más hambriento del mundo podría comer 5.000 litros de cebada en un mes, por lo que las silas restantes podían cobrarse en otros artículos.

De esta forma, si un escriba de un templo entregaba a un capataz una tablilla de arcilla en la que venía recogido su derecho a cobrar 5.000 silas por su trabajo, éste podía 1) directamente obtener 5.000 litros de cebada entregando la tablilla al templo, o 2) productos diferentes de la cebada por valor de 5.000 a cambio de su tablilla. Como veremos en el próximo capítulo, estas tablas de arcilla acabaron siendo aceptadas fuera de los templos y los palacios, de forma que dichas tablillas se convirtieron en el medio de pago y de intercambio de la época. Pero no nos adelantemos.

Si recordamos lo que vimos en el anterior vídeo nos daremos cuenta de que lo importante aquí no era la mercancía o material que se utilizaba para contabilizar y facilitar las transacciones, sino que lo importante era el sistema de medida que se establecía, algo que es una invención abstracta, no material. Las autoridades sumerias podrían haber escrito todo eso en cualquier parte; lo hicieron en tablillas de arcilla porque les resultaba cómodo, barato, eran difíciles de falsificar y perduraban mucho en el tiempo. Más tarde lo harían en metales preciosos, creando así las monedas, y ya en tiempos mucho más recientes lo pasaron a hacer en billetes, en cheques y en cuentas bancarias electrónicas. Si los pueblos antiguos hubiesen tenido la tecnología para hacer pagos electrónicos que no implican intercambio de cosas físicas, se habrían ahorrado todo ese berenjenal. Pero no la tenían. La clave de este asunto es entender que el objeto no importa en absoluto, lo único que importa es el sistema de medida que se establezca.

Otra clave de todo este asunto pasa por entender que el hecho de utilizar un producto como dinero no fue una decisión espontánea y natural de los individuos libres (como reza la visión convencional), sino que fue una decisión autoritaria e impuesta por los gobernantes en los templos y palacios que luego se acabó extendiendo al resto de la ciudad (en el próximo capítulo veremos cómo). Como se puede ver, esta concepción supone un cambio drástico con respecto a la perspectiva individualista del dinero como mercancía.

El dinero no sería una innovación surgida de forma descentralizada y al calor de las fuerzas del mercado para superar los impedimentos del trueque, sino que sería un constructo social y centralizado, y una práctica social compleja que incluiría relaciones de poder y clase.

Hasta aquí hemos abordado la visión que adopta la Teoría Monetaria Moderna sobre la naturaleza y el origen del dinero. Recuerdo que quien quiera profundizar tiene más material en la descripción de los vídeos. En el próximo capítulo veremos cómo lograron estas autoridades que su dinero acabase siendo utilizada por todo el mundo.

 

 

Resumen en castellano del libro “El dinero y el mecanismo de cambio” de Jevons: https://ricardobenlloch.com/dinero-y-el-mecanismo-de-cambio-william-stanley-jevons/#:~:text=Money%20and%20the%20Mechanism%20of,1835%20%E2%80%93%20Hastings%2C%201882).&text=El%20dinero%20nos%20provee%20de,de%20beneficios%20respecto%20al%20trueque.

Artículo “The Archaeology of Money: Debt versus Barter Theories of Money’s Origins” de Michael Hudson http://eduardogarzon.net/wp-content/uploads/2020/11/Arti%CC%81culo-Hudson.pdf

Artículo “The Primacy of Trade Debts in the Development of Money“ de Gardiner: http://eduardogarzon.net/wp-content/uploads/2020/11/Arti%CC%81culo-Gardiner.pdf

Libro de Grierson The origins of money https://elaineou.com/wp-content/uploads/2017/01/Grierson-The-Origins-of-Money.pdf

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